Lunes, 26 de Agosto de 2019
Última actualización: 06:18 CEST
Narrativa

Madre Maña

(DARAMUE)

 

El doctor Li siempre la atendía. Una llamada. Ven mañana. El doctor Li conocía su cuerpo y conoció decenas de cuerpos que salieron de su cuerpo. Siempre ven mañana. Maña. A él no le importaba nada porque decía que el doctor Li se había muerto en el vientre de su madre y que lo que nació fue un doctor Li que parecía vivo, pero que tenía tentáculos monstruosos en sus sueños y vaciaba edificios enteros con sus mil dedos articulados mil veces que lo penetraban todo y podían encontrar hasta el más recóndito topo y lo sacaba a pedazos y en silencio. Le gustaba ver salir en pedazos aquellas boquitas que gritaban sin alarido alguno, con un grito congelado. Maña fue mañana decenas de veces, tantas que ya un día no tuvo que volver más. Por fin, le dijo por teléfono: Ya no: ya nunca. Y jamás volvió a ver al doctor Li, pero hablaban por teléfono. Ya eran viejos y seguían hablando por teléfono: ella se dormía con el teléfono pegado a la oreja viendo las formas de los embriones que cubrían la pared del cuarto frente a ella. Los nombraba en orden alfabético: le iba recitando los nombres al doctor Li: este es Addio, que quería ser carpintero de sillas negras; este es Byebye, que quería ser el doctor Li pero el doctor Li nacido vivo y sin tentáculos; este es Chao, el feto gordo y baboso que se pasa todo el tiempo cantando: "Mamma, quel vino è generoso, un bacio, mamma! Un altro bacio!" El doctor Li, al otro lado, dejaba el teléfono sobre la almohada para no perderse el último resumen de noticias en su viejo televisor, de pequeña pantalla, en blanco y negro, con sonido chirriante y con imágenes que parecían las páginas estropeadas de un libro antiguo.

 


Ernesto Santana nació en Puerto Padre, en 1958. Ha publicado varios libros de cuentos y las novelas Ave y nada (Premio Alejo Carpentier, Letras Cubanas, La Habana, 2002) y  El carnaval y los muertos (Premio Franz Kafka, Agite/Fra, Praga, 2010).