Viernes, 14 de Diciembre de 2018
Última actualización: 07:58 CET
Poesía

Una persona menos por aquí

(TODOCOLECCION)

 

Qué cosas miró y cómo; quién le abombó

el cristalino para mirar así

y no de otra manera. Fue el resultado,

la consecuencia de aquello fratricida que tanta fama dio

a nuestro país. Tantas fotografías de la contienda

y de lo posterior, tantas chicas y chicos

con mellas en los dientes, tantos zapatos crónicamente sucios.

 

Vivió en el peor gris, pero a ella le gustó el gris en que vivió,

las llaves del sereno entrechocando

como una sonaja que da seguridad en la metrópoli

de la alpargata seca.

Y luego se hizo causa: la causa

de mi caminar fuente de burlas. Fue, por lo tanto origen, resultado

y secuela, y todo eso alternando entre ella y ella misma.

 

Algunos de sus collares no diferían mucho

de los de Doña Carmen

Polo. Otros eran imitación

de los de Tita Thyssen.

Fue a China: no le gustó ver a los chinos escupir

por doquier. En cambio los fiordos, mucho mejor, pero

carísima la cerveza en Bergen.

Tuvo suerte: no le faltaron los dientes de delante, solo unas

cuantas muelas. Disimuló. El colesterol bien: pudo comer lechazo

y gambas con gabardina mientras quiso,

hasta casi el final. (Ese podría ser el epitafio

para alguien español).

 


Mercedes Cebrián nació en Madrid en 1971. Ha publicado el libro de poemas Mercado común (Caballo de Troya, Barcelona, 2006), el libro de crónicas 13 viajes in vitro (Blur Ediciones, Madrid, 2008) y la novela La nueva taxidermia (Mondadori, Barcelona, 2011). Ha traducido al español a Georges Perec, Alan Sillitoe y Allain de Botton. Este poema pertenece a su más reciente libro: Malgastar (La Bella Varsovia, Madrid, 2017).