Sábado, 22 de Septiembre de 2018
Última actualización: 09:06 CEST
Poesía

Pléyades

(WIKIPEDIA)

 

Las vi mientras rodaba desde un plano

bidimensional al duro suelo   Me dices

mira mira son las pléyades y me empujas

al restaurán ornamentado con toscas

representaciones de la vida diaria

en Polinesia

 

—Entendiste por qué impiden que tengamos

lo que ellos tienen   preguntas y yo

asiento con militante ímpetu   —Voy

a hablar con mis amigos psiquiatras sobre ti

y me tomas de las manos con los ojos

acuosos   Sucedía, claro está, bajo la luz

que echaban sobre un joven incauto

las incautas pléyades, de otro modo

no hubiera sucedido

 

Un día te encuentro casado por amor

con un hombre, trabajando duramente

por amor a veinte pisos de la calle

en un andamio de la construcción

o de la destrucción en un suburbio

de ciudad donde los pocos cines

se dedican al porno

 

Eché de menos tu promesa de no ponerme

un dedo encima y la sustancia que metiste

en mi nariz con resultados nulos cuando

logré por fin dormirme en tu cama

del tamaño de una caja de puntillas

 

Si acaso la fortuna me permite estar

presente en tu funeral algo haré

para impedir que te conviertan en un lindo

monigote de papier maché y vaya

al tanque de basura tu alegría

 

Como previste ya regresé a la isla

y a la bruma que no deja distinguir

cuál constelación   si es que hay alguna  

hoy en el cielo de La Habana

 


Sigfredo Ariel nació en Santa Clara, en 1962. Sus libros más recientes son la antología de poemas Ahora mismo un puente (Efory Atocha, Madrid, 2012) y los poemarios Recreos para la burocracia (Unión, La Habana, 2015) y Todos los hierros (Ediciones Matanzas, Matanzas, 2018). Este poema pertenece al último de ellos.