Viernes, 15 de Diciembre de 2017
10:39 CET.
Poesía

Una vez más pasar...

 

Una vez más pasar,

    Nacer,

       ir,

   salir de nuevo.

Pisar las calles sin que sepan.

No con miedo.

Entregarte al uso y al abuso.

Las fotos,

mandar un cheque,

un certificado de nacimiento,

prueba de direcciones,

dónde vivo,

cuánto gano,

a quién visito.

Desde hace un año

o desde siempre

obsesivamente pienso

en esta visita que debo

a mis primas,

a mi tía,

al cementerio

donde mis dos hermanas

y mi madre esperan.

Los que aguardan 

se han acostumbrado

a si voy o no voy,

a si nunca iré, 

a si tal vez.

Me imagino

en cualquier aeropuerto,

en New York,

en Miami,

en Canadá,

sentada o caminando

arrastrando como siempre

una maleta.

Me imagino yendo al baño,

   medio enferma,

       preguntándome

cómo será aquel otro aeropuerto.

¿Una jaula?

¿Un zoológico?

¿Una caballeriza?

¿Un matadero?

Habrá un buró, 

sentado, un gendarme

revisando papeles,

una pasarela

donde un cirujano 

vestido de verde

extrae lo que no necesitas.

La maleta quedará vacía 

y tu asombro será tanto

que no notarás

la identidad perdida.

   ¿A qué viene?

      ¿A quién visita?

          ¿A quiénes?

¿Cuántos días?

¿Cuántas noches de insomnio?

No se permiten las fotografías.

Sí se permiten las fotos.

No me permito hacer nada.

La isla de los castigos.

El cuarto de los castigos.

Mazmorra de los castigos.

Me quedé.

Una simple excusa 

y por fin me agarraron,

me echaron el guante.

Me quitaron el pasaporte,

las divisas, los papeles.

¿Por cuántos días?

¿Dos semanas?

¿Un mes?

Residencia permanente 

en esa cárcel que he evitado

donde no hay papel

ni lápiz.

Señorita Damevisa,

¿cuánto tengo que pagar

para visitar mi pueblo

y mi familia?

Doscientos sesenta y seis dólares,

dos fotografías,

la copia de su certificado,

el de nacimiento.

Direcciones en la Yuma.

No, no una sola, varias.

También en el planeta.

¿Quién es responsable

en caso de que le dé un infarto?

Me preparo.

Me tomó años,

ahora meses,

ahora pronto semanas.

Solo días faltan.

He dejado listo mi testamento.

¿Cuándo partes

a esa visita iniciática,

espeluznante,

donde adquieres el conocimiento?

Dejas todo.

Tampoco te despides.

Dejas la posibilidad

como una puerta entreabierta.

¿Vuelta de qué?

¿A la vuelta de qué?

Allá las heridas no se remiendan.

No hay parches para los huecos.

 


Magali Alabau nació en Cienfuegos en 1945. Sus últimos libros publicados son Volver (Betania, Madrid, 2012) y Amor fatal (Betania, Madrid, 2016). Ha recogido sus poemas en el volumen Ir y venir. Poesía reunida 1986-2016 (Bokeh, Leiden, 2017). Este poema pertenece a un libro inédito.

Otros poemas suyos: ¿Y cómo cuidar las palabras?, Escritas ordenanzas..., Entrar al espectáculo y En la casa de Atreus.

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.