Domingo, 19 de Noviembre de 2017
23:42 CET.
Poesía

Fortuna

 

Brindan tan buena suerte, si es que brindan,
si es que en verdad se atreven a decir,
a nombrar esa hora,
pero a mí, que soy la fortuna
y he vivido entre ellos,
no me conocen.

Tiro de cubilete,
una carie y un brillo por la boca de cuero
que callada es que dice.
Tamborcito cosido
bajo unos dedos grandes
que entre hilachas de humo
abandonan la espera y su redoble
con tiesura de pinza.

"¡Al juego!", van al juego,
se embriagan, vociferan,
hacen vieja la juerga,
qué es la ebriedad sino
un sueño en la vigilia de otro sueño.
Su risa es la escapada de una dádiva extraña,
de una dádiva oscura, dirán ellos.
Su algazara discurre sin tocar nunca el centro
de esa fiesta.

Les han llamado zorros, los traidores,
los risueños vendidos de ambas partes.
Pero mira esos gestos,
quién que los haya visto
no sabe de esos gestos.
Todo ardido y gozado en una noche,
todo tomado al vuelo, de reojo,
todo como zarpazos y a zancadas.
Para que nada roce
con su otra alegría,
con el hombre que fueron.
Todo risas y bromas
bajo una mano fuerte y un poco amanerada
en el gesto impreciso de esconder
una carie.

 


Alessandra Molina nació en La Habana en 1968. Sus últimos libro de poemas publicados son Otras maneras de lo sin hueso (Leykam Verlag, Graz, 2008) y Algodón del sueño, cuchillo de los zapatos (Rialta Ediciones, Querétaro, México, 2017). Este poema pertenece al segundo de estos libros.

Otros poemas suyos: En la Calle Real. Nueva Orleans, Helado para después, Regalo y Lugar.

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