Martes, 26 de Septiembre de 2017
23:07 CEST.
Poesía

Escritas ordenanzas...

 

Escritas ordenanzas
en formas conocidas,
la mariposa que se posa en una silla
o un gato blanco y negro
muerto en una encrucijada.
Un sueño que ha de cumplirse
a los tres días de haberse soñado.
Las serpientes, los poetas:
iguanas que hablan,
ámbito donde ocurren
los encuentros.

De la vida y de la muerte:
éxtasis y salvación.
Desterrada
de la apariencia
y la representación,
al caos pertenezco.
Ordena a su antojo.
Visiones,
vivir en cenizas
inventando la vida.

Yo hablo a los que oyen.
Escribo a los que leen y leyeron
la serpiente,
al Cristo que en la vía dolorosa
se entrega a ser clavado.
Yo hablo a los que quieran entender
que nos vuelcan
en la prisión donde apenas la ventana
nos permite imaginar
el universo.
Hablo a los que se abstienen,
a los que Homero preguntó:
¿Quién sabe si la vida no es la muerte
y lo que llamamos muerte aquí se llama vida?
Huevo del mundo,
gota, alma, Eros.
Mañana amaneces al misterio,
al vino que es la sangre.
Voy a la villa de los misterios
destruida por sus revelaciones,
borrada por hecatombes:
rojo intenso
del látigo
y una mujer aterrorizada.

 


Magali Alabau nació en Cienfuegos en 1945. Sus últimos libros publicados son Volver (Betania, Madrid, 2012) y Amor fatal (Betania, Madrid, 2016). Ha recogido sus poemas en el volumen Ir y venir. Poesía reunida 1986-2016 (Bokeh, Leiden, 2017). Este poema pertenece al libro inédito Mordazas.

Otros poemas suyos: Entrar al espectáculo, En la casa de Atreus, Un poema a las cosas y El hombre del remo.

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