Viernes, 19 de Enero de 2018
19:54 CET.
Poesía

(Gundlach)

 

Lo vieron por el valle del Zaza con un jolongo a cuestas. Tenía la nariz ganchuda (casi un garabato), y bailaba desgarbadamente sobre los secaderos; y aunque vistiera de dril y solo comiese semillas, era hombre de la corte de Federico II.

Al pájaro más pequeño puso de nombre Elena, la mujer del amigo. Y claro que maceró alguna flor de olvido. Tuvieron que llamar al juez pedáneo, pero todo quedó en familia.

Lezama no entendió Viñales. Desde cierta perspectiva de mulo erraba el tiro. El alemán, en cambio, "todo método". Dos coordenadas, corregibles. No hay más que ver ese retrato, la enorme nuez de Adán por encima de la pajarita.

 


Pedro Marqués de Armas nació en La Habana, en 1965. Fue miembro del grupo Diáspora(s). Publica, junto a Dolores Labarcena, la revista digital Potemkin Ediciones. Sus últimos libros de poemas publicados son Cabeças e outros poemas (Hedra, São Paulo, 2008) y Óbitos (Bokeh Press, Leiden, 2015). Este poema pertenece al segundo de estos libros.

Otros poemas suyos: Versalles, Gripe aviar, Para que aprendas el valor de cada época y Relación de objetos.

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