Martes, 26 de Septiembre de 2017
02:31 CEST.
Poesía

Un poema a las cosas

 

En esta libreta
se apuntan las cosas,
las cosas peores que se hacen,
las diarias obligaciones:
limpiar la caja de la gata,
oír el chillido de la gata
que tiene hambre.
En esta libreta apuntaré lo que pasa
en esta cosa que soy.
Cambiar el tono:
Stravinski o Mahler,
Rachmaninoff o Chopin
Beethoven o Bach.
Fibras enervadas que atienden
al hígado enfermo,
si uno pudiera deshacerse del hígado
y comprarse otro.
En cámara oscura,
el otro sale, el que piensa sin fin
y no se engaña,
el que cada día
mata de tanta necesidad
y escrutinio.
Lo esperado por mí
por ti, por todos,
es el diálogo con la máscara
pegada al rostro como un chicle.
Si me dijeras lo que de paso
quiero que me digas,
  volarás, volarías sin pies.
Recibirías dos bofetadas,
no te olvidarías
de la verdad jamás.
Es cruda,
sin sal,
sin azúcar,
es tremenda bruja
que te escupe cuando habla.
Nada puedes hacer
y si la amas
puedes decirle
lo que este mueble
    este carapacho
esta basura que soy
puede decir.
Este es el día de los diarios,
de las percepciones erradas,
del orden y de un poquito más.
Se despractica la muerte
cuando apuntas
al cacharro matutino.
Agua que no tomo,
    la bebida,
        vino al reverso,
veneno que abre las entrañas.
Joel, Nancy, trípode y piano,
la ducha,
limpiarse cada día,
limpiar es la blanca palabra,
la que te lleva hacia el cloro
y luego al amoníaco,
la que te identifica.
Hay una mujer tendida en el horizonte,
desnuda,
me inspira,
pero no oye,
es sorda,
tampoco ve,
no es ciega,
es que no ve,
pero deslumbra.
Inicia el diálogo del amado
con cualquiera,
se afeita el pubis,
lo ofrece hoy a mí,
no habla,
no promete nada
es cruda,
sin sal, sin azúcar,
escribe
la primera letra de mi nombre,
y cuando la atiendo,
cuando de verdad la veo,
se va.
Espejismos son los momentos,
   los instantes,
las horas dosificadas por estos
estadios de hacer y hacer
detrás de la mujer esa
que quiere asesinarme.
¿Será mi madre?
¿Será la primera mujer?
El origen de la espuma,
de la ola,
del instante,
en que se formaron tantos mapas de ira
y de amor.
Se hizo de pocos una vida en nueve meses
de dudas, temor, empecinamiento,
queriendo deshacerte porque eras igual a ella,
sintiendo los golpes de su furia.
No quiso tenerte.

 


Magali Alabau nació en Cienfuegos en 1945. Sus últimos libros publicados son Volver (Betania, Madrid, 2012) y Amor fatal (Betania, Madrid, 2016).

Otros poemas suyos: El hombre del remo, Orestes, Consortes y Dios y yo.

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