Viernes, 24 de Noviembre de 2017
01:52 CET.
Poesía

Nuestro hombre en Túnez

 

Ni Graham Greene soñó jamás con escribir este relato:
sentado en el amplio bar del mítico Hilton tunecino,
rememoraba historias de espías norteamericanos, nazis e ingleses
que pululaban invencibles en su imaginación.
Se sentía como un míster Wormold etílico
o, quizás mejor, un Alec Guinness para entendidos cinéfilos.

Observaba todo a diestra y siniestra,
incluso el más pequeño detalle
que luego recordaría para ejercitar su memoria
y como todo buen imaginario agente secreto
se acompañaba por su correspondiente dosis de escocés
que bebía con sumo placer
con insistentes sorbitos acompasados.

Su whisky, con dos estrictos cubitos de hielo
se aguaba por el calor estridente,
a pesar del aire artificialmente frío del local.

A lo lejos se escuchaban misteriosas llamadas a la oración.

Cada tarde, rodeado de dátiles, peras y mandarinas
se deleitaba con un cuscús de cordero y verduras.
Acompañaba un vino verde argelino
que le hacía soñar con su real destino:
Él sí descubrió,
en esa calurosa tarde tunecina,
la rosa de Villalba que Gastón jamás vio.

 


Felipe Lázaro nació en Güines, en 1948. Poeta y antologador, dirige la editorial madrileña Betania. Este poema está incluido en Tiempo de exilio. Antología poética, 1974-2014 (prólogo de Francis Sánchez y prefacio de Margarita García Alonso, Betania, Madrid, 2016). La antología puede descargarse gratuitamente.

Otro poema suyo: O la lengua, erecta de frío...

Francis Sánchez prologa a Felipe Lázaro: Felipe Lázaro, exiliado en el tiempo.

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