Viernes, 15 de Diciembre de 2017
00:23 CET.
Poesía

Homúnculo

 

El plomo (que en tu idioma es plumbum)
pierde los dientes al entrometerse
en los asuntos de las madrugadas
frente al horno y las sales simples
cuando los ojos desean al homúnculo
verlo saltar del fuego con pies desnudos
y soplarse los dedos (que en tu idioma son
"fingos", cinco) como si pronunciar
el número dividiera la carne
o si la luna por ser tu moona fuera
de plata, o si escapara el mercurio
de fuego invertido con alas, y esa misma pata
pisara las brasas y el plomo aullara
plúmbeo, plomizo, en los rincones,
convirtiéndose en churre, por un tamiz
devuelto al oro, espéculas de grasa
dispersas en las canas que excreta el polvo
y su gramo de sarna: de esos desechos, de esas
células muertas, de esas uñas mondadas,
el homúnculo traga, se hace negro y fiero,
es un mendigo que usurpó el derecho
a la palabra y entonó un himno nuevo
a la causa de causas desde el fondo del fuego.

 


Néstor Díaz de Villegas nació en Cumanayagua, en 1956. Sus últimos libros de poemas publicados son Che en Miami (Aduana Vieja, Valencia, 2012), Palavras à tribo/Palabras a la tribu (Lumme Editor, Sao Paulo, 2014), al cual pertenece este poema. Ha reunido su poesía en Buscar la lengua. Poesía reunida 1975-2015 (Bokeh, Leiden, 2015). 

Otros poemas suyos: Esquela, Apitchatpong Weerasethakul, El hombre que vendió el tiempo y Tohu va bohu.

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