Miércoles, 7 de Diciembre de 2016
22:38 CET.
Poesía

La rumba de La Saraghina

 

           Para Esther María Hernández, que ama Italia y el cine

 

¿Rumba de qué, Saraghina? ¿Rumba de qué?
Una lenta tarantella, o a lo más
un mambo bobo,
la que llamóme aquel día hasta ti
en esa espantosa playa,
armado de monedas, no para que mía fueras,
como los chulos de Rímini chotearon,
sino a obligarte a bailar sola, tú
puta, giganta, tetona, descalza y pelúa,
a todas luces demente, mirada socarrona,
tamal en refajo oscuro tus masas oprimidas,
Valkyria o sirena perdida,
clamando entre entusiasta y vengativa,
pródiga en furia y en lascivia,
ávida de espectadores, no de clientes,
coreógrafa de las olas o bien,
ritual de gran muralla entre chamacos y el mar.

¿Pero qué rumba sin tumbadora,
meneo sin beneficio de claves?
Mentira fellinesca para mí tuvo que ser,
tal vez para ilustrarme,
abandonado el niño en la costera,
que Madre Naturaleza pudiese manifestarse
con cuerpo que a pescado apesta,
como si viese, canto y hechizo,
una película.

 


Enrico Mario Santí nació en Santiago de Cuba en 1950. Junto a una extensa obra ensayística, ha publicado las más fiables ediciones anotadas o críticas de Octavio Paz, Guillermo Cabrera Infante, Pablo Neruda y Fernando Ortiz. Recogió sus poemas en Son peregrino (La Torre de Papel, Miami, 1995).

Otros poemas suyos: El ojo, una mano, El chalet suizo de Tony Judt y otros dos poemas y Antonio Canales contesta una pregunta de W. B. Yeats.