Sábado, 10 de Diciembre de 2016
15:54 CET.
Poesía

Esquela

 

Escribe con tubos de luz fría un himno
—su paleta contiene barro, sal y miel—
con esto y con lo otro abarrota la tela:
el reino de las apariencias en el papel.

Dios recomienda los platillos clásicos
una calabaza guarda el mejunje sagrado
las cosas deletrean afirmaciones falsas
las falsas tuberías hablan hoy a las almas.

Con tubos de luz fría bajo el repecho azul
de un cartel con dos dioses en perpetua
pelea, titánicos rigores del amanecer:
el cartel cae de lado, y abajo, sin saber.

Los dragones de caldo, el humo dibujado
en rayas que despiden un aspecto concreto.
¡Oh, las alas del pollo en pintura caliente
la cabeza cortada, las tijeras y un diente!

Desde las azoteas, banderitas plateadas
una línea de triángulos tañidos o cerrados
los ripios de manteles caen, o cabecean
y un perro marginal escribe donde mea.

La música también habla por señas
se levanta la saya para enseñar las letras.
Debajo de la calma hay un bulto de seda
debajo de la seda una simple guadaña.

En los tubos del alma desespera la duda
con el gas fluorescente devenido silueta
si resbalan las luces en la misma vidriera
chocan contra el cemento y el hielo y la cometa.

De hielo son las letras y el mensaje gigante
que todos entendemos de distinta manera
un pequeño regalo para la primavera:
en los ojos el carro de lo incipiente llega.

 


Néstor Díaz de Villegas nació en Cumanayagua, en 1956. Sus últimos libros de poemas publicados son Che en Miami (Aduana Vieja, Valencia, 2012), Palavras à tribo/Palabras a la tribu (Lumme Editor, Sao Paulo, 2014), al cual pertenece este poema. Ha reunido su poesía en Buscar la lengua. Poesía reunida 1975-2015 (Bokeh, Leiden, 2015). 

Otros poemas suyos: Apitchatpong Weerasethakul, El hombre que vendió el tiempo, Tohu va bohu y Naturaleza muerta con caldera de hierro.