Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
02:18 CET.
Crítica

A quien pueda interesar:

 

por este medio, yo, abel fernández-larrea, renuncio a la literatura, por escrito.

después de leer el libro de legna rodríguez iglesias, no sabe/no contesta.

legna es pequeña, parece casi una niña.

está llena de tatuajes y, donde no tiene tatuajes, tiene pecas.

parece una niña con imaginación, como solían ser los niños hace tiempo.

antes de pokemon go.

y este libro, rojo, me ha quitado las ganas de seguir creciendo.

no sé si es el libro rojo de mao o el libro rojo de la frontera del oeste.

no sé si es un pasaporte ruso o español.

es un pasaporte del país de la literatura.

dan ganas de vivir en este libro.

pero también es un juego que da ganas de salir a la calle.

es un pokemón go.

y es también un paquete de psicotrópicos muy fuertes.

debe leerse con cuidado, poco a poco.

una sobredosis puede ser letal.

yo me lo leí de un tirón.

y ahora estoy muerto.

legna me mató.

hizo legna del abel caído.

me multiplicó por cero.

ya no sé nada, no contesto nada.

este libro es un manual, un cuaderno de ejercicios de esti(l)o.

legna debería llamarse raymond queneau.

que sí.

que no.

termino de leerme el libro junto al desayuno.

legna debería llamarse kurt vonnegut jr.

debería ser un castor abierto, nunca uno cerrado.

¿lo es?

lo es.

quizá. no sé.

mejor no contesto.

lo que sí es una prestidigitadora.

una cambiaformas.

una geisha que finge dormir en un salón sembrado de ortigas.

debería llamarse legna kawabata, o legna tanizaki.

lo que ella prefiera.

porque, lo que sí está claro es que ella hace lo que quiere.

como este libro, por ejemplo.

salir a la calle con una carretilla.

cortarse un dedo hasta la uña.

conversar con su propio sexo, en vivo y por chat.

cagarse en todos y en todo.

pero con ternura, con la dureza tierna de un cazador solitario.

legna debería llamarse carson mccullers.

y con la furia de un corazón salvaje.

debería llamarse clarice lispector.

pero se llama legna rodríguez iglesias.

o, al menos, así la llamamos nosotros.

ella se llama a sí misma samuel beckett,

charles bukowski,

julio cortázar,

césar vallejo,

henri michaux,

thomas bernhard...

en fin.

también podría llamarse "undécimo conejito",

u orlando,

o nené traviesa.

ya lo dijo gilberto padilla, el editor:

con legna solo hay dos posibilidades, o la odias o la amas.

y así mismo le pasa a este libro.

no sirve para ponerlo de adorno.

o lo botas a la basura o lo guardas debajo de la almohada.

sin medias tintas.

blanco o negro.

y la cubierta es roja.

como la menstruación.

como la ira.

me acabo de leer este libro con el desayuno.

me lo acabo de desayunar.

con mermelada de guayaba roja, con jugo de tomate.

y he pensado en lanzarme desde el balcón, al agua verde.

en vez de eso, he llamado a legna.

le he propuesto matrimonio.

le he preguntado que si "sí o no".

pero ella no sabe.

no contesta.

 


Este texto fue leído en la presentación de No sabe/ No contesta (Hypermedia, Madrid, 2016) de Legna Rodríguez Iglesias, en el Centro Cultural de España en Miami, 22 de julio de 2016.

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