Martes, 12 de Diciembre de 2017
13:04 CET.
Poesía

Otro dique

 

El principio del hombre fue el mar salino...
                  Charles Olson, Llámenme Ismael.

 

No es el dique del Pacífico
lo que habrá que romper
—no hay después,
y ahora solo pienso en el después
cuando no hay dique ya.
Solo esta obsesión de volver
como si regresar fuera morir
para adentrarme en el mar
(de la calamidad)
de donde nunca me fui
y navegar
hacia un puerto
donde las Ítacas
no vuelvan a confundirme
y su persecución
termine.

He perseguido sin razonar
cosas imposibles.
He puesto un tabique luego
para contenerlas:
personas que se atropellan
con tanta fragilidad
que el corazón no aguanta
y van agarradas a uno,
hundiéndonos.

No es un mar,
sino la densidad
que la visión oscurece
creando lo que va a suceder,
lo que vendrá:
pedazos sueltos de hielo
—de historias—
que flotan
obsesivamente
a la deriva
y no pueden unirse
por más que lo pretendan
cuando la conciencia
les proporciona moverse
resistir,
pero no cambiar.

Vuelvo a recoger
trozos que van a caer
en su avalancha
por alguna promesa
incumplida
sabe dios dónde.

 


Reina María Rodríguez nació en La Habana, en 1952. Autora de numerosos libros de poesía, algunos de los más recientes son: El libro de las clientas (Letras Cubanas, La Habana, 2005) y Variedades de Galiano (Letras Cubanas, La Habana, 2007) y O piano /El piano (Lumme Editor, São Paulo, 2014). Este poema pertenece a un libro inédito.

Otros poemas suyos: Coles de Bruselas, 'El éxito', Sobre el frío linóleo y Advertencia.

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.