Martes, 12 de Diciembre de 2017
22:28 CET.
Crítica

De la huelga de hambre como performance

Una tarde habanera de mayo de 1990, un joven llega a una exposición colectiva, abre un ejemplar de Granma, órgano oficial del Partido Comunista, rasga un círculo en el centro, dispone el periódico sobre el piso y defeca sobre él ante los asistentes. Cada domingo, desde hace doce años, un grupo de mujeres vestidas de blanco y con flores en las manos recorre las calles de La Habana exigiendo la liberación de presos políticos. El joven es el artista Ángel Delgado. Las mujeres, las opositoras Damas de Blanco. Por relacionar al Partido con la mierda, a él le correspondió una condena de seis meses de cárcel. Cada fin de semana ellas son violentadas y detenidas. Ángel Delgado y las Damas de Blanco aparecen en las páginas de este libro de Coco Fusco ganador del Absolut Art Award.

La inclusión de ambos ejemplos sustenta la tesis de que tanto artistas como opositores políticos hacen performances. Fusco opera en contra de la extendidísima costumbre que separa las tentativas políticas de los artistas cubanos de las tentativas de la oposición. Su libro, en el que coinciden díscolos graduados de las escuelas de arte y huelguistas de hambre, disgustará no solo a cualquier apparatchik castrista, sino a la mayor parte de los estudiosos de las artes visuales cubanas.

Objetarán estos últimos que se empareje el caso de Carlos Martiel, ocupado en insertarse medallas oficiales en el pecho hasta sangrar, al del ex preso político Guillermo Fariñas, que posó con la piel pegada a los huesos durante una huelga de hambre. Coco Fusco no parece preocupada por justificar su decisión de reunir lo aparentemente dispar, como si su libro viniera luego de otros libros (inexistentes, hasta donde sé) en los que confluyeran tales prácticas. Según apunta ella, la performance es "la forma artística más potente para revelar las dinámicas del poder del Estado en una sociedad autoritaria". De manera que artistas, pero también opositores políticos, exploran y denuncian los límites de expresión de una sociedad.

Dangerous Moves resume de manera muy efectiva las estrategias de un aparato estatal que apela tanto a la violencia como a la seducción. Un sistema capaz de sostener escuelas de arte y que, a la hora del castigo, no abandona del todo su cariz pedagógico. Así se explica que las presiones sobre el grafitero El Sexto contemplasen una visita, acompañado por agentes de la Seguridad del Estado, al estudio del más exitoso artista oficialista, Kcho. Excursión preparada como lección y sentencia, puesto que Kcho iba a dictaminar que lo que El Sexto hace no puede llamarse arte.

La policía política funciona entonces como una extensión de las escuelas de arte y cuenta entre sus atributos la capacidad de determinar qué es arte y qué no lo es. Defecar en público sobre un periódico oficial o salir a la calle con dos cerdos pintados con el nombre de Fidel y Raúl tal como El Sexto hiciera nunca resultará arte para esa policía. Desfilar como lo hacen las Damas de Blanco no será considerado manifestación política. Con el fin de invisibilizar a unos y otros, esos actos son oficialmente juzgados bajo la figura de escándalo público.

En respuesta, la estrategia performática de los opositores supone la documentación de las huellas de violencia policial y parapolicial, así como de las huelgas de hambre. Los opositores políticos procuran transformar el sufrimiento en resistencia y Coco Fusco remite en este punto a las raíces católicas de la cultura nacional, con su repertorio gestual de mortificaciones. No obstante, cabría preguntarse si para una oposición pacífica como la cubana existe alguna posibilidad de visibilización que no sea performance. Si la lucha pacífica contra un Estado autoritario no obliga indefectiblemente a cierta ritualización.

Las nuevas tecnologías de transmisión de archivos han venido en auxilio de esas estrategias performáticas, tal como este libro estudia. A su vez, el oficialismo ha sabido reaccionar adoptando un sistema de detenciones de corta duración, de catch and release de opositores que apenas deja margen de tiempo para reacciones periodísticas, pues cuando va a hacerse noticia de ellas ya parecen haberse resuelto: el hecho se ha esfumado.

Las recurrentes huelgas de hambre de la oposición cubana han de entenderse a la luz de una estrategia así. Si las detenciones exprés consiguen escamotear la represión, esas huelgas procuran extender lo más posible el tiempo, hacerlo de lo más insoportable, hasta que el hecho no pueda renunciar a ser noticia. Son huelgas que apuestan no tanto por la negociación forzada como por una visibilización. Corren, en consecuencia, el riesgo de devaluar sus reclamaciones y de banalizar el peligro. Mientras, el riesgo de las detenciones exprés es que el escamoteo de casos termine por engordar las estadísticas y se hable entonces de una crecida de la represión en los últimos tiempos.

Coco Fusco recorre una historia de la cual únicamente alcanzo a dar aquí una de sus vertientes. Iniciada probablemente por el poeta y dibujante Samuel Feijoó (1914-1992), esa historia llega hasta la lectura en voz alta de Los orígenes del totalitarismo de Hannah Arendt celebrada recientemente en La Habana por la artista Tania Bruguera. Con un repertorio de imágenes bastante inencontrables hasta ahora, este libro recupera mucho de aquello que durante más de medio siglo han querido borrar esbirros y apparatchiks.


Coco Fusco, Dangerous Moves: Performance and Politics in Cuba (Tate Publishing, Londres, 2015).

Este texto apareció en la edición española de Letras Libres. Se reproduce con autorización del autor.

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Comentarios [ 6 ]

Imagen de Anónimo

Sabemos que "TODOS NOSOTROS SOMOS BLANCOS"    pero yo  aún así, me salto las reglas y  digo claramente  algo  que  "VA EN CONTRA  CON LO QUE DESDE NIÑOS NOS METIERON EN LAS CABEZAS" que fué "IGNORAR LA TRAGEDIA DE LOS NO DESCENDIENTE DE ESPAÑOLES" ....Contra Batista "FUERON LOS RICOS, LA BURGESÍA, ETC.....    PERO CONTRA LOS CASTROS ES EL PUEBLO "REAL, VERDADERO Y MULTICOLOR"   Y  SE QUE POR ESO QUE NOS METIERON EN LA CABEZA  MUCHOS NO APOYAN A LA DISIDENCIA (Y MUCHO MENOS A LA "DAMAS DE BLANCO" que tienen una "LIDER NEGRA"  

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Bueno, al fin alguien se dedica a estudiar y nombrar adecuadamente las fanfarronerias de nuestra ilustrada oposición pacífica: performances. Pues otra cosa no son. El libro va a ser adorado en el Comité Central del PCC, jeje... Nunca se había ilustrado mejor ese fenómeno tan extraño.

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Gracia al articulista por enviarnos al trabajo de esta autora tan necesario y meritorio cuando vivimos una etapa en que por conveniencia e intereses puramente económicos se trata de ningunear a la oposicion pocifica de Cuba. La represión dentro la conocemos en parte y la de "afuera" enmascarada en artículos que solo tratan de desmerecer y ver el pelo dentro de la sopa sentados en sus cómodos escritorios pagados por "quién diablo sabe"Desde cantantes de rap , grafiteros especialistas en performancw , escritores y un etc han pisado las cárceles del régimen en un verdadero performance que no podrán ocultar por mucho que lo intentan Gracias a la autora por este trabajo que merecen los opositores dentro de Cuba enfrentados a la maquinaria represiva más cruel y sofisticada que ha sido la única conquista de ese fracasado regimen

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Samuel Feijoo fue un hp que se dedico a dar patadas por el trasero a intelectuales dudosos o medio contestatarios.Una de sus victimas fue Carilda Oliver ella gozo de estas bondades del señor de marras,pues cuando estaban reunidos alguien apago la luz y la golpiza comenzo,el lo contaba en laUNEAC y la UPEC como un hecho comico y glorioso.

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Que bueno està el tipo de la foto...

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Excelente exposicion de Ponte que nos invita a reflexionar sobre el valor del arte como resistencia al poder. Una huelga de hambre no tiene efectividad si no es a la vez performance publico.  La voluntad de martirologio dominical de las Damas de Blanco tiene menos posibilidades de trasmitir su mensaje de insumisión si no es captada y difundida su imagen no solo como record periodistico sino como expresion artistica que recoje la obscenidad del salvajismo oficial. Cuando la estrategia antihegemonica es noviolenta el arte del performance en sus multiples manifestaciones - plasticas, musicales o cualquier otra- esta llamado a ocupar un primer plano en la lucha de los sin poder contra la opresion. Gracias al autor! Juan Antonio Blanco