Domingo, 17 de Diciembre de 2017
21:59 CET.
Poesía

Ya sé que existen métodos menos ortodoxos para viajar...

                                                                                                                          A Pedro

 

Ya sé que existen métodos menos ortodoxos para viajar a Jartum, o a Petra, sin moverse ni un ápice. Incluso para matar a Atila. O hablar en tiempo real con Homero, Arquímedes y hasta Newton. Si te agobian los restos de la magnificencia: un salto a la corte  de Guillotin, que hizo suyo un invento practicado en Bohemia (Fallbeil), Edimburgo (Maiden) e Inglaterra (Gibbet de Halifax). Pero con tantos nombres no te hagas un lío. Adelante ¡oh, máquina Eficaz!, el propio Guillotin invita. Podrías guillotinar alcachofas como si fuesen cabezas, o cabezas como si fuesen alcachofas, y lo mejor, la sangre nunca llegará al río. Un curso de supervivencia cuesta poco; una ganga desgalillarse tras el pico de Ella.* ¡Aleluya! ¿Cuál sería la pregunta? De hecho llevo tiempo interrogándome. ¿A quién perteneció el ánfora que me compré en el zoco? Existen ciertos y sugerentes atajos; pero Tiresias tiene demasiados adeptos: es difícil cruzarse unas palabras con él.

 

*Ella Fitzgerald

 


Dolores Labarcena nació en Santiago de Cuba, en 1972. Ha publicado el libro de poemas Las puertas dialogadas (Editorial Abril, La Habana, 2004) y la novela Kruschov (Verbum, Madrid, 2015). Codirige la revista literaria on-line Potemkin ediciones. Este poema pertenece a su libro inédito Tundra.

Otros poemas suyos: ¿Los Saltos? Indomables remolinos, Las agarré una por una... y El matarife ejecutaba...

 

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