Sábado, 16 de Diciembre de 2017
07:08 CET.
Poesía

Epitafio para Yoko Ono

 

                                 Por unos versos invisibles de Gastón Baquero

 

Me gusta que se llame Yoko Ono
el invento póstumo de John Lennon.

Yoko Ono, la confidente predilecta
de María Kodama, es el nombre borgiano
de la última esposa y la primera viuda
del Maestro de Ceremonias Yukio Mishima,
más conocido en los círculos del imperio
bajo los nombres de Akutagawa, Tanizaki,
Kawabata, Kurosawa y Murakami.
Mishima, que también significa satori,
ikebana, seppuku, haiku, tanka y renga.

Yukio Mishima, que como todos saben,
fue el seudónimo y la máscara oriental
de John Winston Lennon, jardinero japonés
que un día, en un ataque de soledad,
en el Dakota Building frente al Central Park
—bajo la nieve y la sombra sin bordes de
la estatua de Martí—, engendró a Yoko Ono.

 


Germán Guerra nació en Guantánamo en 1966. Sus últimos libros de poemas publicados son Libro de silencio (EntreRíos, Los Angeles-Las Vegas-Miami, 2007) y Oficio de tinieblas (Aduana Vieja, Valencia, 2014).

Otro poema suyo: Vinci, verano de 1463.

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