Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
13:55 CET.
Poesía

Hialurgia

 

La vieja casa cae entre otras casas, como un árbol entre árboles.
Miras por la ventana y parece que cae la ventana, pero es solo
que el paisaje se derrumba en el abismo que lo sustentaba.
El arquero lanza su flecha y la parábola se tensa como cuerda
y sus ojos caen como piedras. La cuerda suena y lo ensordece.
El recuerdo de haber sido un arquero cae entre otros recuerdos
como un escudo cae sobre otros escudos, y hay confusión.
Si ocurrió algún error ya no importa: se ha disuelto en sus bordes
y se ha mezclado con todo lo que de algún modo lo rodeaba.
La noche es un vidrio límpido contra el rostro, pero los ojos pétreos
sienten por momentos que caen de árbol en árbol.
Ninguna ciencia auxilia al arquero ciego: ensordecido aún,
trata de gritarse a sí mismo la verdad que ha descubierto,
pero no oye su propia voz entre los vidrios rotos de la noche
y ahora solo tiene el recuerdo del paisaje que se derrumbaba
y ese recuerdo también se desploma, como escudo entre escudos.

 


Ernesto Santana nació en Puerto Padre, en 1958. Ha publicado varios libros de cuentos y las novelas Ave y nada (Premio Alejo Carpentier, Letras Cubanas, La Habana, 2002) y  El carnaval y los muertos (Premio Franz Kafka, Agite/Fra, Praga, 2010).

Otros poemas suyos: Humo, El país de Nod y El bosque petrificado.

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