Viernes, 15 de Diciembre de 2017
01:49 CET.
Poesía

Sin oráculos

 

Aquí no está la nieve narrando una parábola.
Nada nos dice el vuelo de las aves
el pájaro de sangre en nuestro plato.
Aquí la piedra es dura es muda y es huraña
hecha para arrojar al rostro de los muertos.
Aquí las caras cuentan su propia historia tristes
se empinan hasta el sol
duras de soportar cuanto golpean.
Aquí nada devuelve la lengua a su puñal.
Este es el frontispicio: la cicatriz amarga
que no habrás de leer.
Caballo condenado al juego de la noria
este es el círculo que no se cierra.
Mastica el pobre pasto de tus días
señales de esta vida que no comunica.

 


Damaris Calderón Campos nació en La Habana, en 1967. Entre sus libros de poesía publicados: Sílabas. Ecce Homo (Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 2000) y Parloteo de Sombra (Vigía, Matanzas, 2004) y Los amores del mal (El Billar de Lucrecia, México, 2006). Ha elegido sus mejores poemas en La soñante (Efory Atocha Ediciones, Madrid, 2014). Allí aparece este poema.

Otros poemas suyos: Para cerrar los ojos y Caballo de atar.

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Comentarios [ 2 ]

Imagen de Anónimo

Para el pedante de las 3:42, ¿qué significa "incercia".Excelente poema, gracias a su autora. 

Imagen de Anónimo

A veces la poesía cae en el alejandrino por pura incercia. Hay un ritmo que nos arrastra, las palabras están a mano, "noria", "parábola", "plato", "frontispicio", y sale un poema al tan-tan, pero sin ninguna necesidad.