Sábado, 1 de Octubre de 2016
01:17 CEST.
Poesía

El grito

 

no mates,/ si vas a hacerlo,/ a un presidente o a un rey/ o a un hombre/ que tenga un despacho…
                                                     Charles Bukowski

 

alzó su dedo su gran dedo
sobre la mugre y la insolencia

su dedo henchido
aquel dedo que nunca
se metiera a la fuerza
en el alma de nadie
ni siquiera en su propio
corazón

alzó el dedo
con un ojo en la punta
y señaló gritando
con su uña podrida
las causas del dolor
y del fuego y de todo
el barro del olvido

puso un dedo
su gran dedo
en la sien
la izquierda o la derecha
según se le mirara
porque él tenía
de frente
la misma angustia que de espaldas
una rabia profunda
contra el sol contra el borde del mar
contra los hermosos jardines
contra los pelotones
de fusilamiento y de los otros
contra la miel y sus venenos
contra el silencio y las medallas
contra el polen de las cartas de amor
contra las órdenes de despido
contra la risa contra el viento
contra las madres que ponen
en la ventana un búcaro con flores
contra la sed contra el amanecer
contra el grito inhumano de la alondra
contra sí mismo y contra
aquel dedo tan suyo
tan inmenso su dedo
que no sabía otra cosa
que señalar y señalar
por encima de la mugrienta uña
por encima
de su cartílago y su hambre
por encima del horizonte y las abejas
por encima del hombre
de los hombres
que tienen dedos similares
y que los hunden en el alma de otros
y de él mismo que se quedó sin dientes
sin palabras
sin una almohada de arena en la playa

alzó el dedo su gran dedo profundo
serenamente
contra la piel del cráneo
y se voló la tapa de los sueños.

 


Ramón Fernández Larrea nació en Bayamo, en 1958. Sus libros de poemas más recientes son Cantar del tigre ciego (Arlequín, Guadalajara, México, 2001), Nunca canté en Broadway (Lingkua, Barcelona, 2005) y Yo no bailo con Juana (Lingkua, Barcelona, 2010).

Otros poemas suyos: Agujero llamado Nevermore, The Long Good Bye, Esopo era un tonto de atar y Cosas que pueden hacer los demás y yo no.

Comentarios [ 2 ]

Imagen de Anónimo

De acuerdo, un final pésimo pero un buen poema.

Imagen de Anónimo

Muy bien, control y giros esmerados. Quizás todo el poema se precipita hacia un final que, o decepciona o falla. Era demasiado pedir. El poeta se puso un pie (dedo) forzado en la frente. El tiro le salió por la culata. Pero, bueno.