Domingo, 25 de Septiembre de 2016
11:32 CEST.
Poesía

Poemas de (des)amor para la sala de cuidados intensivos

Como farmacopea poética podrían resumirse muchos de los poemas que pueblan el segundo libro de Mikael Vogel (Alemania, 1975). Aunque Morfinas (Berlín, 2014) no contiene instrucciones para mitigar dolores, la gama de sus usos, la casi minuciosa descripción de su posología, nos incita a centrar nuestra mirada en los grados en que el dolor puede manifestarse en el cuerpo y en la mente como resultado de relaciones interpersonales "poimposibles", de una sensualidad "inabsoluta", troceada, cortada a cuchillo en lonchas que le confieren una eternidad fragmentaria.

Vogel trabaja su material poético con pedazos de piel que se rozan, con esquirlas de huesos y miembros arrancados, dispuesto todo sobre las bruñidas mesas metálicas de un depósito de cadáveres vivientes todavía. Ciertos olores de Gottfried Benn en Morgue salen de nuevo a las calles berlinesas, 100 años después, no ya para darnos lecciones médico-poéticas sobre la fragilidad y corrupción del cuerpo, sino para mostrarnos la fuerza edificante (y destructiva a la vez) de una deflagración: la del anhelo siempre insatisfecho de contacto tras el roce, la de los cuerpos que se funden y se despedazan en el abrazo.

 

Traumatología de nuestros abrazos desmembrados, de tus piernas enredadas en mí, cantidades vacías

Tus susurros
codificados, criptoternuras excitantes en des-
calculadas alcobas, nuestras
yemas, niños prodigio atrapa-
dos en pieles de serpiente —mas tus cabellos aún des-
garrados ahora en otra
parte, multiplicados por cero, tu nombre en otros
párpados. Mis bolsillos siempre
llenos todavía de astillas de nuestros huesos; mi balbuceo
de neurotóxicos vahos y violencia, fundidos ambos en la sangre,
como morfinas. 

 

 

Die Traumatologie unserer zerschmetterten Umarmungen, deiner um mich geschlungenen Beine, leere Mengen

Deine säuselnden / Verschlüsselungen... sexy mit Kryptozärtlichkeiten in zer- / Rechneten Zimmern, unsere / Fingerkuppen Wunderkinder in Schlangenhäuten ver- / Fangen – aber deine Haare sind ganz zer- / Rissen jetzt irgend- / Woanders multipliziert mit Null, dein Name auf anderen / Augenlidern. Meine Taschen immer / Noch mit unseren Knochensplittern gefüllt, stammle Nervengift und / Gewalt, aber zerschmolzen einander im Blut wie / Morphine. 

 


Este poema ha sido tomado de Mikael Vogel, Morphine (J. Frank Berlin, Berlín, 2014).

© Del poema: Verlagshaus J. Frank Berlin / Mikael Vogel

© De la traducción y la nota introductoria: José Aníbal Campos