Martes, 27 de Septiembre de 2016
01:21 CEST.
Crítica

La insoportable levedad de otro ser

Patria es rejuego e imaginación, morir por la patria es vivir, Patria o muerte, venceremos, patria que es humanidad, que es locura, que es delirio; la patria se asoma a la verja para ver los trenes pasar. Patria es dilema y entretenimiento. Es una página vacía del pasaporte, un cuño en el documento de identidad, un fusil, cinco franjas y una estrella.

La levedad de una nación antepuesta a la gravedad de los que la gobiernan. La burla silente del que calla y no otorga. Esto es lo que nos ofrece Enrique del Risco en su volumen Elogio de la levedad (publicado originalmente por la editorial Colibrí y traído ahora por Hypermedia, en 2014).

Los términos levedad y gravedad contrapuestos. En uno de los extremos: la maquinaria estatal de la Revolución cubana; en el otro, algo que aún no se sabe: lo invisible, lo inasible. Palabras fantasmales y una línea de fuga para esta literatura nacional cada vez más nacionalista (literatura institucional, para no decir institucionalizada, domesticada). Un volumen que puede asustar, o incomodar a los que dictan los parámetros de la cultura cubana. Un dorso que lastima, o agrada, pero nunca dejará indiferente al lector. Prosa filosa como fragmento de vidrio incrustado en el pie, en los ojos; lo que vendría después si no estuviéramos tan ocupados para darnos cuenta de que ya estuvo aquí, tocando a la puerta.

Enrisco ofrece una perspectiva desacralizada de la historia y la cultura cubanas; un estudio exhaustivo que nos eleva a otro nivel más allá del lavado de cerebro que supone muchas veces la (re)creación de este gobierno actual: “no se necesita un análisis exhaustivo de la historia cubana (o latinoamericana) para reconocer una recurrencia constante a un discurso autoritario, mesiánico y teleológico que ha pretendido monopolizar el sentido de lo nacional”.

¿Cómo deletrear entonces los términos para la creación de una literatura nacional? O, tal vez, para el final de esta misma. Su completa erradicación del panorama literario. Fenómeno de comienzos de siglo, negación de falsas posturas de literatura popular, comprometida. (Si es que podemos hablar de algo llamado literatura nacional/cubana.)

 

A la hora de esquematizar las dos modalidades discursivas de lo nacional en Cuba prefiero pensar en términos de discursos graves y leves. Los primeros se caracterizarían por su tono solemne, su sentido mesiánico, su comprensión teleológica de la historia y su vocación autoritaria. Los discursos leves se caracterizarían por la levedad del tono, el apego a una racionalidad contingente, una visión irónica de lo histórico y una vocación anárquica. […] En medio de representaciones graves de lo nacional podemos encontrar rasgos de un discurso leve y viceversa.

Ocurre no obstante que en todos estos modos discursivos pueden reconocerse construcciones míticas, imágenes recurrentes con fuerte capacidad sugestiva, relatos básicos que intentan dar sentido […] al decursar de la nación. Entre estos mitos los más reconocibles y recurrentes en la historia cubana del último siglo son el de José Martí y el de la Revolución. Como intento demostrar en este trabajo, sobre estas dos imágenes, cualquiera que sea el signo, la intencionalidad o el nivel de elaboración narrativa, se han montado la mayor parte de los grandes relatos sobre la nación en el período que nos ocupa. La necesidad del imaginario colectivo cubano de suponerle un destino único y excepcional a la nación […] encuentra en José Martí a su protagonista idóneo y en la Revolución, su deus ex machina favorito.

 

A partir de esta premisa, Enrique del Risco va deconstruyendo las figuras de José Martí y la Revolución Cubana; sus mitos, lo no dicho, lo ya olvidado, hasta lograr un mapa articulado de lo que podría ser, de lo que hubiera sido (otra cultura, otra nación, otro país). Las palabras de Rafael Rojas, Emilio Ichikawa, Antonio José Ponte (y por supuesto, Fidel Castro) también entran en este elogio de la levedad, en esta negación a la gravedad.

Solo es de lamentar que el estudio finalice en la década de los 90 del pasado siglo y no se interne en los recovecos de la literatura nacional hecha a partir del XXI (a manera de anécdota, puedo recordar que un cuento de Ahmel Echevarría titulado Regalo de cumpleaños fue dejado fuera de competencia en un concurso nacional —a pesar de haberse propuesto como primera mención— por tratar el tema de la muerte de Fidel Castro). Pero esperemos que este límite temporal dé quizás para una secuela del libro. Otro elogio, otra salida para aquel que no calla, y que tampoco otorga.

En estas páginas, Enrique del Risco se encargará de racionalizar lo irracional.

El sinsentido, la entelequia.

El resultado final estremece: esta desmesura, esta parodia de los mecanismos en que se mueve el poder, y los que detentan el poder.

Este ejercicio estatal para pequeños escritorzuelos.

Máquina de matar, caricatura, y mueca de hastío.

Patria, perdón, escudo y pecado.

Y viceversa, también.

 


Enrique del Risco, Elogio de la levedad. Mitos nacionales cubanos y sus reescrituras literarias en el siglo XX (Hypermedia, Madrid, 2014).

Comentarios [ 3 ]

Imagen de Amadeus

PARA Orlando Luis Pardo Lazo

Alerta Landi, que pronto aparecerán los del experimento de Pavlov.

Imagen de Orlando Luis Pardo Lazo

-¿Voy bien, Orlando?

-Vas bien, Raúl.

Imagen de Anónimo

Bravo, Raul. Valiente y bello! El MejOR