Jueves, 29 de Septiembre de 2016
01:28 CEST.
Narrativa

Un camarero ejemplar y otras sinalectas

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Relieved

 

Profesora de inglés va al ventilador, suspira y dice que se siente relieved, y recuerda haber explicado esa palabra momentos antes. No se contenta con que viene de maravillas, quiere arreglarlo pero se hace un lío, disculpándose cada vez, al punto que logra entender sus motivaciones, incluso siente falso su calor, así que se encaja el puntero en el abdomen y llega el frío y se siente relieved.

 

 

Pesca indiscriminada

 

El calamar gigante que parió la mujer tenía un pez que le salía del culo en sentido contrario. De nuevo: la mujer parió un calamar gigante que salió con las patas primero y de cuyo culo aún escondido sí asomaba ya la boca de un pez, y en ella había un anzuelo que halaba hacia arriba, haciendo que el conjunto se volteara y la mujer se mareara. Una cosa no es muy importante: el mareo, y es que ella ya había sentido mareos durante el embarazo. Dos cosas son muy importantes: quién pescó el conjunto y quién diseccionó el pedazo de los 3 culos superpuestos, tejido ideal (y vedado) para fabricar calzoncillos de 3 culos.

 

 

 

Sin ganas de comer

 

Cuando no quería comer mi abuela me hacía un cuento tremendo mientras lograba colar la cucharada, luego no me atrevo a contarlo así, sin desayunar. Precisamente este conflicto de contarlo describe la naturaleza del cuento, así que por lo menos ya hay algo (gracias a dios mi abuela logró colar la cucharada).

 

 

 

El elemento narrativo

 

Cuando sale a la calle ya es otro. Igual con el vaso de leche o el perro a defecar, depende del elemento narrativo: cuando el tipo ya es otro el vaso de leche es servido, o el mojón se parte al tocar la yerba. Para unos, exorcismos, para otros, mezclar leche y caca.

 

 

 

Un camarero ejemplar

 

Fui a esa fiesta a través de un amigo, literalmente, ya que tiene un gran hueco en el pecho por el cual, si somos suficientemente delgados o enfocados, podemos pasar. El camarero se estaba orinando, y aun así regresó a la sala pues el retintín de un vaso vacío es su meta. ¡Pero nadie movió el vaso, no hubo sonidos! Por suerte entendí la situación como una resonancia del bondadoso tránsito por el pecho de nuestro amigo, sonriendo agradecido cuando el chorro de orine salpicó mis zapatos.

 


Javier Marimón nació en Matanzas, en 1975. Ha publicado los cuadernos Formas de llamar desde Los Pinos (1999), El gatico Vasia (cómo engañé al Súbito) (2001), Himnos urbanos (2002). Estos textos pertenecen a un libro en escritura: Sinalectas.

Otros textos de ese libro: El club de relaciones breves, Lascivia y otras sinalectas, Recurso de sardina y Algo oscuro en la sopa.