Miércoles, 22 de Noviembre de 2017
14:03 CET.
Poesía

La guerra

Archivado en

"Allí también estaba el piano de cola
sobre el que se colocaban los regalos de Navidad"
                                                          V.W.

Sobre el piano Boston de madera lisa
no había regalos de Navidad.
Simplemente, unas medias tejidas y vacías
colgando
con impaciencia:
un rostro de ratón atrapado en sus puntas
bigotes muertos, sin gracia, sin sabiduría,
envueltos por el humo que bajaba por el patinejo
que traía paz o carbón cada vez.

Tocábamos "Blue moon"
—mi hermano y yo—, afuera
ponían bombas.
Un crucifijo esmaltado
tenían los mayores contra ellas.
Y luego, con frenesí una y otra vez,
la misma melodía, ellos rezando,
mientras nosotros
tocábamos "Perfidia"
y nos arrinconábamos en el mueble tapizado de azul
que cubría la esquina del cuarto de la costura.

Mi madre apagaba las luces
y nos bajaba cubiertos por un cubrecamas a cuadros
de cuyo tejido aspiré polvo pardo en la nariz
tarareando notas
sentidos
que por sí solos podían contra el miedo
y nos acompañaban
cada noche
al bajar.

Desde entonces,
fingir que las luces prendidas en el cielo
eran guirnaldas o luciérnagas
fue mi empeño
y convertir la maldita guerra de afuera
en un concierto interior
(mi desconcierto).

 


Reina María Rodríguez nació en La Habana, en 1952. Autora de numerosos libros de poesía, algunos de los más recientes son: El libro de las clientas (Letras Cubanas, La Habana, 2005) y Variedades de Galiano (Letras Cubanas, La Habana, 2007) y O piano /El piano (Lumme Editor, São Paulo, 2014).

Otros poemas suyos: Música fantasma, Resaca, La muerte de la cebra y La feria de los cerdos.

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.

Comentarios [ 4 ]

Imagen de Anónimo

Cada vez que veo a estos analistas de tallercillos literarios, como el anónimo que dirige su comentario hacia el último verso, compruebo cuánto daño le hizo a la cultura nacional cubana, aquella cederización-sindicalista orientada por los organitos de cultura municipales y de ahí para abajo. Eso: la referencia más que fatua a la metaforma del verso, ahogó la forma asertiva, filosófica, significativa, de asimilar la poesía. Y todavía, como el camión hundido en el bache, ronca su presencia en los comentarios actuales. Qué pena que sea tan buena la conservación y la salud general de la mediocridad crítica.

Imagen de Anónimo

Sobra el último verso, entre paréntesis, por explicativo.

Imagen de Anónimo

Grande, mamita

Imagen de Anónimo

Felicidades, Rocío, ya sabes por qué. Hermoso poema tuyo, y no dejes de tocar tu piano Boston.Cariños, José Augusto