Domingo, 19 de Noviembre de 2017
10:52 CET.
Crítica

Disputándose la memoria del horror

Los sitios del horror como destino turístico, la memoria histórica como objeto de lucro y la persistencia del fantasma del totalitarismo son algunos de los temas que el escritor checo Jachym Topol aborda en su novela The Devil's Workshop, que le valiera el premio literario Jaroslav Seifert, el más importante que se concede en la República Checa, en 2010.

El relato comienza en Terezín, la ciudadela construida por la monarquía de los Habsburgos en 1780, que tras la caída del Imperio Austro-Húngaro pasó a formar parte de la recientemente creada Checoslovaquia y que durante la Segunda Guerra Mundial fue convertida en gueto y campo de concentración de antesala a Auschwitz, sitio que a partir de ahí ganó una reputación infame y su nombre se convirtió en uno de los sinónimos del Holocausto. Aquí, un grupo de sobrevivientes de la guerra, cansados de ser los celosos guardianes de las ruinas de las fortalezas que dieron origen al pueblo, y frustrados porque el único interés que parece tener el lugar es como punto de llegada de quienes fueron enviados a la muerte pero de alguna manera escaparon y que vienen a Terezín a buscar fragmentos de las masacres para lavar su sentimiento de culpa y cambiar el sentido de sus recuerdos, deciden convertir el pueblo en un centro de atracción turística en el cual se darán charlas, se venderán souvenirs y se harán presentaciones sobre el horror allí ocurrido, pero de manera atractiva y didáctica para los visitantes.

La empresa crece tanto que finalmente, el Gobierno checo de este siglo decide aplanar todas las edificaciones y los mercados que este grupo ha establecido, mientras que los usureros del holocausto terminan escapando a otras tierras o hechos prisioneros.

La novela está narrada por un personaje cuyo nombre nunca se menciona y quien parece tener cierto retraso mental. Un hombre que mató a su padre accidentalmente durante una discusión y que pasó muchos años en la cárcel, y al salir de ella se enteró de que el gobierno comunista había desaparecido. Bajo la guía de Uncle Lebo, se convierte en un empresario exitoso y termina ganando fama internacional, aunque la única vez que salió de Terezín fue en un breve viaje a Praga. Este cuenta los hechos con el lenguaje simple de un tarado mental y siempre con el ojo del asombro.

Cuando el Gobierno manda a cerrar el centro turístico y está a punto de ser apresado, lo salva Alex, un bielorruso que vino de visita al pueblo, y se lo lleva clandestinamente porque dice necesitarlo para un proyecto importante. Confundido llega a Bielorrusia, en donde tras un viaje laberíntico, descubre el objetivo de su misión, crear un centro similar en Khatyn, un pequeño pueblo en el cual el 22 de marzo de 1943, tropas nazis compuestas casi en su totalidad por colaboradores ucranianos, desertores del ejército soviético, criminales y prisioneros de guerra, masacraron a sus 149 residentes, entre ellos 75 niños. Aquí se desarrolla la segunda parte de esta corta novela.

El Gobierno bielorruso escoge Khatyn para restar protagonismo a la cercana Katyn, aldea polaca en la cual bajo las órdenes de Beria fueron asesinados unos 22.000 oficiales polacos (la masacre fue recientemente llevada al cine por Andrzej Wajda) y que por muchos años se hizo creer que los asesinos eran los nazis. De nuevo el narrador se ve envuelto en toda una serie de intrigas, persecuciones y hechos violentos que son manipuladas por las autoridades, pero que el lector se va dando cuenta a la par que el narrador.

La primera parte de la novela está relatada con mucho sarcasmo y un excelente humor negro. En la segunda parte, aunque no pierde para nada su ritmo narrativo, se vuelve sombría y lo macabro envuelve tono y trama.

Jachym Topol (Praga, 1962), es uno de los más importantes escritores checos de la actualidad. Hijo de un poeta y dramaturgo disidente, desde muy joven se involucró con el desarrollo de los samizdats y fundó revistas literarias clandestinas. Por sus actividades y por las posiciones de su padre, no se le permitió acceso a la universidad y guardó prisión varias veces. Fue después firmante de la Carta de los 77 y ayudó a escapar a muchos luchadores polacos del movimiento Solidaridad. Ha publicado seis novelas, dos libros de cuentos y otro de poesía. Ha escrito dos guiones para el cine y una obra de teatro.

The Devil's Workshop fue escrita en 2009 y traducida al inglés en 2013 por Alex Zucker, un galardonado traductor que hace un trabajo extraordinario con esta obra. No existe todavía una traducción al español.

Basándose en hechos reales, Topol combina magistralmente realidad y ficción en lo que resulta el descarnado testimonio de un imbécil, que le añade un toque siniestro a esta disputa oportunista por alcanzar el liderazgo en el protagonismo de la memoria del horror en la historia de la segunda mitad del siglo veinte. Un horror que parece superado pero que todavía persiste en sociedades que han perdido el sentido de su ubicación histórica y geográfica. Una Europa Central que parece mirar al Este con temor y que se esfuerza por pertenecer a toda costa al Oeste, con una reverencia ciega, instigada por la experiencia de la barbarie reciente.

 


Jachym Topol,The Devil's Workshop (traducción al inglés de Alex Zucker, Portobello Books, Londres, 2013).

Este texto apareció en el blog Diletante sin causa. Se reproduce con autorización del autor.

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