Poesía

Resaca

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'Me habré ahogado en él tantas veces/ repetitivas y diversas/ que aprendí con precaución a flotar con un estribillo/ entre los dientes'

 

la naturaleza suena en el aire, pero
resuena en el alma

Cuando el Malecón empieza a desbordarse
caen en la acera tablas del piano,
flores pintadas a mano van saliendo a flote
no como decoración, sino como dolor.
El tiempo retorna, se revierte
y necesito de esa reversibilidad para existir.
El ruido de sus olas no me ha dejado
entre compases de los que no me arrepentiré,
incluso arrepentida de no hallar una octava
en proporción para mi mano
que alcance su horizonte.

El temblor de una cuerda,
la vibración de una columna de aire
sin obstrucción
por la que apostaría:
un retorno siempre es insertarse
entre las nuevas olas
—tonos altos, tonos bajos, semitonos—,
una progresión que protege un estilo
para defendernos de tal indefensión;
un estribillo que no nos quita el miedo
a la tempestad, pero nos calma.

El golpe del mar feroz este día
y luego su solapada tranquilidad
que no se confunde con otros sonidos
ni se queja, pero mata.
Me habré ahogado en él tantas veces
repetitivas y diversas
que aprendí con precaución a flotar con un estribillo
entre los dientes,
a convencerme de mi imposibilidad
(mi confianza absoluta)
al mirarlo enfurecerse
tranquilizar
su raya gris
sobre el puente móvil desprendido
contra la quilla
de un instrumento que suena
por todo el tiempo que perdió
entre dos aguas.

 


Reina María Rodríguez nació en La Habana, en 1952. Autora de una numerosos libros de poesía, algunos de los más recientes son: Bosque negro (Extramuros, La Habana, 2005), El libro de las clientas (Letras Cubanas, La Habana, 2005) y Variedades de Galiano (Letras Cubanas, La Habana, 2007). Este poema pertenece al libro O piano /El piano (Lumme Editor, São Paulo, 2014).

Otros poemas suyos: La muerte de la cebraLa feria de los cerdos, El arca y La oportunidad de la mosca en el trompo.

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