Lunes, 21 de Agosto de 2017
17:07 CEST.
Poesía

El Rey Mortadela

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"Rigoberto, ¿por qué compraste esa mortadela? Nadie aquí come eso. Y la dejaste sin tapar, ahí en el refrigerador. Quién sabe lo que pueda suceder…"
                                                                   Leonor, criada de confianza.

I

Yo soy el Rey Mortadela
Y mando más que el jamón
A casa de las duquesas
No me invitan, pero voy:
Cruel efecto de un mandado
Que salió todo torcido,
Un dedo mal dirigido en pedido embelesado
Con el ojo entretenido en traseros de mercado,
O el dedo aquel mal seguido por bizquera de empleado.
Mas no es mi destino culpa del ángulo equivocado
De visión mal recorrida o trasero exagerado.
Soy del destino enviado, el karma de un puerco osado
Y en el refrigerador me tienen estacionado.
Si fueran las pirámides comida
Y si fueran comida las estrellas
Las vería pasar embelesado.
Todo menos yo termina.
Veo guayabas desfilar,
Los mangos se van volando,
Griegos yogures y blancos
Y un queso espectacular.
Aquí se murió un jamón
Así le tocó al helado.
Y le tocará al gorrión
Que es en cierta tradición
Comida de viejos sabios.
Vuela ave carnal, interna
Tu carne en fuga en la adversa
Perversión que nos gobierna.
Ahí viene: es la sempiterna
Muerte que con sus heraldos pasa lista:
Dos negros plátanos de cáscaras que tiemblan
Y al verme bajan la vista.
Desde aquí los cazo, como un carroñero,
yo, el Rey Mortadela, sin tapar, ligero.

II

Ajos y pellejos
Hollejos y cuajos,
Restos de tasajo y un conejo viejo
Que el frío contrajo y fugó por hendija
Sobre almeja roja de Zihuatanejo,
Se le vino encima como un circunflejo
Salpisalpicando un frío salmorejo,
Levantó reflejos: de cangrejos, muelas,
De langosta, rejos.
Conejo en los mares, milagro que trajo
La envidia a un cilantro medio cabizbajo.
Todos, hasta una papa pidiendo consejo
Han llegado al plato del Rey Mortadela,
Apretado y perplejo.

III

Jugos de un limón todo machucado,
Saltan en el ojo de un bistec adobado
Expirantes oxígenos cuelgan azorados,
Células verdes de esperanza armadas.
No llores mi suerte, carne amedrentada
Cien puercos en mí viven, Cien Muertes me llaman,
Fríos tempranos de Boloña en guantes de matar recogidos.
Bellotas, prados verdes, recuerdos reflejándose
En el curvo cuchillo acostumbrado.
Ahora es tuyo mi cerebro de vejiga,
Mi pensamiento de orines derramado.
Muerde mis torvas carnes, te prometo
Regresar a la muerte que has perdido,
Recobrarás el ser que has anhelado.


Rigoberto Bauzá Serradet, "Grotesco" (La Habana, 1925-Miami Beach, 1952) fue el menor de ocho hijos, de familia de empresarios millonarios, padre cubano y madre puertorriqueña. Hizo estudios de Economía en la Universidad de Harvard, alternando con cursos de Medicina y Filosofía y Letras. Su tesis de Economía mereció un ensayo del destacado académico Antonio Bergamín publicado en La Habana Elegante. El poema en cien partes El Rey Mortadela, al cual publicamos pertenecen estas tres, nunca ha sido publicado.

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"It Ain't Me Babe" - Bob Dylan

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Pesimo. Merece seguir inedito.