Jueves, 19 de Julio de 2018
Última actualización: 08:40 CEST
Poesía

El derrumbe

(LAPATILLA.COM)

Si te cuento lo que hice tú no duermes esta noche.
Hay que utilizar la maquinaria. ¿Qué tú quieres
matar el atraso conmigo? Hazme un hijo. ¿Quién es?
No es mi estudiante. ¿Quién te mandó a tocar?
Ven a ver la pelota a mi casa. La clavé hasta el cuello.
Dios me lo prohíbe. No le puedo hacer esto a mi novio.
Me voy a casar. Yo soy la niña de mi esposo.
¿Malo fuera con mujeres no? Pero tenía dinero.

Ve a la casa ve. Eres encantador.
Ponte una perla. ¡Saca! Yo te amo.
El marido de las dos. Él me conviene.
No puedo ni con uno. Eso es lo más importante.
Me estoy aburriendo. Oye yo no soy de madera.
Necesito que me hagas un trabajo.
Yo no puedo con dos hombres.
Soy una mujer libre. No me conviene.
Excítame. ¡Qué feo! Ni feo ni bonito.
Yo tengo mi novio. ¿Quién es ese?
Tú no me gustas. Pudiera ser.
No te hagas el místico. ¡Suaaave!
¡No me toques! ¿Qué tú quieres
matar el atraso conmigo?

Échamela aquí. No puede ser.
Enséñame. Mira qué grande.
Yo no soy una puta. Tómate la leche.
No me quiero venir.
Le voy a pasar la cuenta.
No es fácil no es fácil no es fácil.
¿Adónde tú vas? ¡So perra!
Nunca me he enamorado.
Quisiera enamorarme.
La culpa no es de nadie.
Yo soy el papi de las niñas. ¡No jodas!
La leche tumba los dientes. Fulano
no me comprende. Yo no le veo nada.
¿Adónde tú vas? Yo tengo quien me acompañe.
Vengo a tumbar a fulana. Tremenda puta.
Papi déjate la barba. Negro y pelado el tronco.
Senkiu. ¿Qué tú crees de la pornografía?
Yo lo amo. Lo que tú quieras. ¡No mires!
La segunda vuelta. No es fulano.
¿Cómo tú te llamas? Prueba con eso.
En los ojos no. ¿De verdad que tú quieres?
¡Cállate! Tú estabas a mano. ¡Sigue!
Es automático. ¡Métele!

¿Cómo está la Cosa? La Cosa: entre las piernas.
Hacer el amor toda la noche. Senkiu.
Un cuarto frente al mar. La estrujé.
Ya no es como antes. ¿Vas a pasear?
Nos vemos el viernes. Senkiu.
Nada más hay que mirarte allá abajo
para olvidarse de todo. ¿Qué tú quieres
matar el atraso conmigo?

La humanidad necesita una reproducción
saludable consciente y segura. Pharmatex.
Crema vaginal. Protección inmediata.
Tres jevitas. No puede ser. Yo también
necesito cariño. Dame acá. Salúdala
con un beso. Lo respeto para que me respete.
Me duele. Me cortaste con la uña.
Grande y dura. Baja un poco.
Tú no puedes entrar por ahí.
Su mejor amigo. Tú eres mi maestro.
¡Qué rico! Tú no sabes nada.
Ahí es donde yo te decía.
Pasarte la lengua por el surco.
Desde hacía cinco meses.
Soñé que te habías ido con un hombre.
La misma habitación. ¡No me toques!
¿Qué tú quieres?
Hicimos el amor toda la noche.
¡Qué linda! Buena falta que me hacía.
¡Cojone! El papi de las niñas.
¿Tú crees que yo soy boba?
¡Guarda eso! Algunos conocimientos
de historia local. No es fulano.
No hizo falta decir nada. ¡Soy una mujer libre!
Tú estás flojo. Yo no voy a dejar a mis amigos.
No me busques. ¿De verdad que tú quieres?
Yo soy un hombre de la noche.
Son dignos de lástima.
Tuve que taparle la boca.
Senkiu.

Una oficina con un sofá
dos sillones un buró una silla
dos libreros un armario
computadora ventilador lámpara
centenares de libros el retrato
de un general mambí y el escudo
de la ciudad: El muy ilustre y leal
ayuntamiento de Cumberland.

Un fragmento oscuro de calle.
Un árbol. La puerta de una casa.
Un poste y una mujer agachada chupando.
No puedo más: me duelen las mandíbulas.

Un cafetal lleno de hormigas.
El nacimiento de un río.
(Viene un hombre a caballo).

El último rincón de una playa rocosa.
Un cuarto con libros y una cama que se cae.
La sala de lectura de una biblioteca.
El Morro. Cuatro o cinco habitaciones
de hoteles. Oye ¿qué ustedes hacían?
La carretera nocturna junto al mar. 
La arena. El acantilado. El puente.

La playa de mármol con estrellas
color bronce. La habitación de una niña.
La cama de la madre. El balcón.
El tren. El ómnibus. (Me voy a acostar
en tus muslos). El catre rodeado
de gente dormida. Los trillos del monte.
La consulta de un policlínico.
El sillín de una bicicleta.
La litera ruidosa. La casa prestada. El piso.
El aula de los niños. La cama de otra mujer.
La oficina del jefe. El sueño.
El campo de caña. (Caña con aroma de mujer).
El camión. Las páginas de un libro.
Periódicos. Revistas.
El lápiz verde. Las conchas lisas.
Las conchas estriadas. El trozo de coral
cilíndrico: ¡No! El espejo. El roce.
El pellizco en los muslos. El centro
de los muslos que se ofrece apretado
y se rehúsa. El pellizco bien fuerte
y a escondidas en el dedo pulgar
del pie. La mordida en la mano
hasta dejar marcados los dientes:
Oye eso no se hace.
Tengo ganas de amar hasta la muerte.
Yo también tengo ganas. Bueno no tanto.

Las miradas. Los gestos.
La punta de la lengua. El sobresalto.
No la voy a coger en la boca.
La mirada a través de un cristal.
La mentira. La búsqueda.
El miedo de encontrar
y el deseo de encontrar.
El deseo insaciable
y el arrepentimiento
no menos insaciable.
El odio. La venganza.
El hastío.

No me gustan las feas.
¿Esa es tu esposa?
Soy escritor y tengo
publicados dos libros.
Me gustó mucho tu carta.
Habla un poquito más de ti.
Casi amigo. Pálido.
No olvidaste mi nombre.
Cásate conmigo.
Le voy a poner una trampa.
El mono sí es lindo.
¿Quién es ese? Se leyó
un libro completo de Lezama.
Eres tú. ¿Dónde tú estabas?
Algunos conocimientos
de historia local.
Si por él fuera ocho años.
Yo tú no lo pensara.
Me gusta su sinceridad.
Te veo aburrida.
Aquí cada cual tiene
que soportar su cuerpo.
Le cortó la cabeza.
Ya no basta escribir.
Vulgar y constante.
Tú abres y yo te la meto.
No la voy a coger en la boca.

Melogena • Harry Chulo • Godo
Franki • Babosa • Wanderley
Ricitos • Makaró • Marcelular
Puercoespín • Picapiedra
Clare Quilty (suda y llora
se afemina y habla
de sus continuos viajes)
La Diva • el Profesor Cheetah
(académica voz de emitir vaciedades)
Cuenterito Canoso • Feto Irresponsable 
Momia Pornográfica • Boquita de Rana          
y el tres veces horrible Monstruo de Gila
acompañado de sus dos marionetas mestizas.
El funcionario que manda escritores
a cuidar vacas a un municipio cercano.
La funcionaria que grita: ¡No te voy
a dar un sueldo por escribir
en tu casa! El funcionario lascivo
que habla hasta de su madre.
El funcionario que dice Bastante he dado.
La Yegua Pecosa. El gigante
de ojos turbios y traje Power Rangers.
La Madre Superiora
con una mano en el cinto
y la otra acariciando a Peluche.
La homosexual borracha
diciendo que un hombre
la pondrá en su centro.
La homosexual furtiva
que le mira el culo a otras mujeres.
La gorda que le dio al invitado
el menor de los platos de comida.
La gorda que arrebata regalos.
(Esa familia tiene sus valores).

Los niños que escupen a la cara.
La adolescente que quiere
con una de su edad
porque saben lo mismo.
El perfecto padre de familia.
El que escribe.
El oficial de bigotes
(¿habrá ido a Angola?)
que le roba el salario a un recluta
y mata a un perro de un tiro en la cabeza.
El crítico que halla poesía en todas partes.
El Monstruo de Gila con un tarro en medio de la cara.
El Monstruo de Gila montado a un tren
quejándose de frío para que lo aprieten.
La Marioneta número 1 disertando
con nubes de pestífero aliento.
La Marioneta número 1 engordando
sin mejorar el aliento.
El calvo que tiene piedras en la lengua.
El viejo actor maquillado
que da piñazos en la frente.
La histeria homosexual.
Los jóvenes músicos que quieren meter
a Japón en una maleta.
El bailarín ansioso que habla sin parar.
El que escribe en el aire una prosa
de puro brete y malicia sofocante.
La que pone la mano en el hombro
después de haber masticado lengua.
La que pone la mano en el muslo
después  de haber masticado glande.
El que tiene conocimientos de historia local.
La que admira esos conocimientos
y dice que le conviene.
¡Aguanta tu perro que no muerda mi canilla!
A la gente hay que comprenderla.
Esa familia tiene sus valores.
¡Bruta!

La rubia y la mulata. Los adjetivos.
La pornografía. El juego.
Por suerte no llegamos a golpearnos.
La familia. El barrio.
La madre y las hermanas.
No la voy a coger en la boca.

Este derrumbe no se va a detener.
Va a seguir más allá de la página y la escritura.
La página y la escritura son nada
si este derrumbe se detiene en ellas.

Me gusta tu hermana sabes.
Nunca se lo dije a la hermana.
Tal vez un día le meta la mano
entre los muslos a la hermana.

¿Derrumbe circular o derrumbe expansivo?

Belmonte: septiembre 1991 – agosto 1992:
naves de puercos • naves  de pollos • almacenes         
molino de viento • tanque de agua
larvario • planta eléctrica de gasolina
corral de carneros • línea de tren • caña
maleza • cercados • tanques de miel
un puente • un trozo del río Caonao
mangos y un camino que se bifurca.

Una jauría de perros.
Un toro muerto a palos por el hocico.
Dicen que para domarlo.
Su carne recogida en grandes latas de aceite:
latas llevadas de prisa por la ambición.
Una puerca con el vientre lleno de pus.
Una vaca ahogada en el río. Una chiva
envenenada: buenas para comer.

Una noche les disparé a dos hombres
que robaban encerrados
en una nave de pollos.
Otras noches la fiebre y el frío me castigaron.
Las putas no tienen derecho a nada.
Las putas viven de favor.

Este derrumbe no avanza
con lindas figuras retóricas.
Lo impulsa la inercia de la cloaca.
Mentira. Pretende salvarse.
Hundirse y de paso enseñar
la ridícula historia.
Continuemos.

La rubia y la mulata.
¿O son una las dos?
Flores de un mismo tallo:
pétalos blancos pétalos malvas.
Pezones rosados y carmelitas.
Un día caminó hacia mí
moviendo las nalgas.
El impulso de tocarla fue tan grande
que no pude contenerme.
Otro día me enseñó los senos
y varias veces el blumer.
(Yo también tengo ganas).
Le toqué las estrías del vientre
le mordí una mano y le besé
los lunares de la nuca.
(Ha sido mi Gerty MacDowell
con una leve inclinación de espalda).

No soy un santo:
busco matarme en las palabras.
Mentira. Todo está por decir.
Las palabras se agotan en sí mismas.
Todo está por decir.

Hay que abrir las palabras.
Si pudiéramos tirarlas en el monte
para que se las coman
los pájaros y las hormigas.
Tirarlas en la calle y pisotearlas.
Abajo las palabras y el mundo
imposible que construyen.
Abajo la vida que no permite la libertad.

Hay tanta gente idiota.
Es decir los pedantes
que pretenden saber algo.
Todos tenemos un alto coeficiente de idiotismo.
Singar es nuestra medicina.
Que se decrete la clonación de mujeres
y hombres para el gusto de todos.
Que haya superpoblación de mujeres hermosas.
Un hartazgo increíble.
Que la gente egoísta se muera al instante.
Que se unan las razas y se pueda vivir como los animales.
Los egoístas tienen arrebatado el mundo.
Secuestrada la vida.
Muéranse egoístas infames.
Codiciosos enfermos de mierda.
Que quieren seguir modelándolo todo
a su imagen y a su semejanza.
Muéranse y también lo que yo
tenga de ustedes. Los matara
con mis manos si pudiera.
Si es suya la cultura
que se acabe la cultura. ¿O vamos a ser
las víctimas perennes de su orgullo?
No hay marcha atrás. Quiero vivir
como los animales. Aunque los animales
siempre son derrotados: su gloria.

La poesía es un falso consuelo.
La poesía es una cruz sin redención.
La poesía no es posible
si no estamos dispuestos
a que nos maten por ella.
Hay que ser rebelde
contra muchas cosas:
incluso contra nosotros mismos.
No seas complaciente.
Pero es que somos demasiado idiotas.
Continuemos.

Vamos a lanzar mentiras hasta el fastidio.
En general he cumplido mi tarea:
los escombros se acumulan listos para ser botados.
Su escasa energía será transformada fácilmente.

Si un idiota se aproxima le voy a escupir la cara.
¡Basta ya de farsas mentiroso!
¡Vuelve a tu labor esclavo!
Construye tu comedia y recibe con agrado el beneficio.
Eres un santo y héroe de la cobardía.
No lo olvides.
Explota tu realidad.
Lo mismo hacen los animales
y no son superiores a ti.
No te martirices.
Hay cosas agradables.
¿Recuerdas aquel río
haces memoria?
No lo olvides. Además
las mujeres que tanto necesitas
procuran el engaño. Dáselo
y recibirás algún premio.
No lo olvides: echa dinero en tu bolsa.
¿No sería mejor entonces
cambiar ese nombre enfadoso:
El derrumbe?
¿De qué escombros me habla?
La memoria no es ruina únicamente.
Aunque usted elabora el pasado
la memoria no es ruina únicamente.
¿Además ese lobo de penumbra
no era un lujo de palabras exquisitas
un lujo soberano del espíritu
un símbolo magnífico de permanencia?
Y también actos de rebeldía que abren el futuro.
No ese mundo imposible que usted dice
sino motivos para cambiar la vida.

¿Y la Isla?
Ya sabemos:
la Isla no existe.
El muerto es una isla.
El Cosmos está muerto y nosotros
lloramos en su funeral.
Un funeral muy largo.
Lleno de interrupciones
porque dicen que el funeral
se expande infinitamente.
Como una flor carnívora
que se abre para coger su presa.
[…]
Lo vamos a coger.
Que siga el llanto
que lo vamos a coger.
Esta flor no se detendrá.
Va a seguir el derrumbe.
¿Hasta cuándo?
Hasta que la pinga del espíritu se me caiga.

Hay que pagar la culpa.
Yo quería jugar.
Era un niño que jugaba
y tuve que volverme poeta.
El Universo está en expansión
y hace falta el dolor de todos
para expandirlo más rápido.
¿Y después?
Me convertí en la víctima.
Heautontimorúmenos me enseñó Baudelaire.
Los demás siempre tienen la culpa.
Vivir es molestar. Desaparece.
No jodas más con tu miseria.
Vivir. Un día y otro día y otro día.
Un día es otro día y otro día y otro día.
¿Hasta cuándo matemático de las palabras?
Háblanos mejor de mujeres.
La mujer es un ser cobarde y dañino
que le vuelve un infierno la vida a cualquiera.
La mujer es un ser sensible y hermoso
que justifica la vida de cualquiera.

La mujer no es madre ni hermana ni amiga.
La mujer tiene dos corazones.
Nunca dejes de pedirle el corazón a la mujer.
Cómetelo: volverá a crecer multiplicado
y dará buen alimento a la tribu.
Nunca le pidas explicaciones a una mujer.
Ni le cortes la cabeza. Ni la llames puta:
a no ser que te lo pida.
La única diferencia entre una mujer y tú
es que a ella la quieren coger mil veces más.

Basta con abrir los ojos.
Todavía están cerrados.
Los seguiré abriendo hasta el final.

La atracción necesaria y la repulsa conveniente.
El encanto de la lista de lectura que no haré.
El bronce de las ciudades que he pisado.

Los restos mortales.
La sabiduría de las Sirenas
que ya no llaman a nadie
porque nadie merece ser devorado.
El juego y sus laberintos.
Los ríos que el Sol nos envía.
El naufragio nocturno de la Tierra.
La exploración suicida.
El peligro de no encontrar nada
y volar en pedazos.
El deseo y su retirada.
Los últimos oleajes.
Mañana volveremos a empezar.
Nada culmina. Lo vamos a coger.
Sí.

La rubia y la mulata
se intercambian flexibles.
Juegan entre sí y conmigo.
Se confunden y brotan transparentes
una de la otra. Ríen.
Nada tiene importancia.

Lo vamos a coger.

¿Qué estará haciendo ahora?
No estará haciendo mucho.
Son voces que no entiendo.
¿Cuándo? ¿Dónde?
Mi destino no es el tuyo
y el tuyo no me importa.
Son voces que confunden.
Mi valor es escaso:
jamás sobrepasa mi derrota.
¿Cuándo? ¿Dónde?
La transparencia del agua.
La escasez de sentido.
El suave impulso que se desvanece.
La quietud. Tocar fondo.
Serenidad. Confianza.
El temblor de las aguas.
Algo vive. Algo anuncia.
¿Cuándo? ¿Dónde?
La violencia es inútil.
Tus impulsos no alcanzan.
Al borde del abismo tu respuesta.

La provincia del yo.
Su ridícula urgencia.

Los ojos claros. Los ojos
que no se dejan engañar de retórica.
Ojos que pronuncian la pérdida.
Yo debí ser un par de garras
en el fondo de tus ojos sin retórica.
Ojos que pronuncian la pérdida.

El remolino de la página escrita.
La detención momentánea.
¿Adónde voy? ¿Por dónde?
¿Las palabras llevan a algún sitio?
¿Las palabras son el sitio?
Una población de palabras que se multiplican.
Un detenerse en busca de sentido.
Un declinar por la pendiente de la experiencia.
Sísifo yo de la memoria que nunca traigo nada.
Hay que quemarlo todo.
Hay que volverlo todo palabras.

La maldita circunstancia del yo por todas partes.
¿Los muertos tienen yo?
Los muertos son un tú y un él.
Cada muerto lleva en sí los vivos que no pudo ser.

El punto ciego de la escritura.
El enlace inaudito de las palabras.
El pase secreto a otros mundos.

La cruz de aire y el pez que la construye.
Símbolos destinados al poder y la gloria.
Esclavízate y deja que tu alma se contraiga.

Todo será buen alimento.
Conságrate a la bendición.

Belmonte • Gato Prieto • Yambeque
Bayate • La Jita • Camarones
Paso del Medio • Pepito Tey
Mar Verde • Máximo Gómez
Carlos Manuel • La Avenida
San Lino • La Avenida • Carlos Manuel
Ahogados • Pedro A. Pérez
El Güiral • Yacabo • El Níspero
La Comunal • Trinidad entre
San Pío y Rastro • Tulipán y Loma
17 Norte y 4 Oeste.

El lecho de hojas caídas.
La sombra escasa.
(Después tiraría el condón al mar).
La cueva horizontal. La cueva vertical.
La cuevita o socapa donde
nos agarramos de las paredes.
La cueva en forma de ele ╚     
donde quise ocultar un muerto
que nunca más volví a ver.
Metido en una cápsula.
Sin pensar que unos dientes
podían morderte la cara.
Aguantar dos minutos
en la boca del lobo.
La mordida descomunal.
¿Dónde estoy? En la cueva.
En la boca del lobo.
Para vencer al miedo.
Mi boca es una cueva. Pasa.
No te voy a morder.
A veces se puede salir.
Hemos cruzado el mundo.
Es decir la montaña.
Jugándonos la vida en la aventura.
Volviendo al excitante peligro de la niñez.

La provincia del yo y su categoría feudal.
El tiempo se unifica en sus dos letras.
El Sol está fijo. Copérnico no puede con él.

Danza: cuerpos que se devoran.

El punto ciego de la escritura.
Lo que no sabemos ni alcanzamos a descifrar.
Punto de enlace entre esta realidad y otra.

Viajar por las aguas.
Diluido casi. Tenue.
Un arroyo. Un río turbio.
Una laguna perdida en el monte.
Una laguna con una máquina
ahogada en el fondo
y pinos en la orilla. Sin peces.
El mar.
El pozo y la sed nocturna.
Caer.
Volver con la memoria de un muerto.
Correr entre las zanjas que hacen los camiones.
Loco de alegría. Camión yo. Desnudo.
Grandes salpicaduras de fango.
Hay que mojarlo todo.
La próxima vez.

Quiero tu hendidura.
No la odio: ya la odié.
Tu hendidura que yo quería romper
y pasar del otro lado de ti misma.
Más allá de ti. A la otra realidad.
Abre bien las piernas. ¡Oye!
(y tu voz era cariñosa)
ya tú no puedes entrar por ahí.
Baja un poco. Dale.
No vayas a gritar.
Ya terminé.

Escombros del deseo que pulula
infeliz como alimaña
que se nutre de tedio
y estira su pálida sustancia
su hedor acumulado
como un autorretrato de fuego.

¿Dónde inicio? ¿Dónde termino?
¿Dónde me igualo? ¿Y dónde soy
verdaderamente yo mismo?
¿O es que no hay un centro?
¿No hay figura posible
estable
segura?
¿Deseo y nada más?
Hasta morir.
Hasta curarme de la bestia que soy.
La noble bestia insegura.
Éxtasis de admiración
cenizas del hastío.
Mi nombre: una fórmula
que va de mí a mí
y a veces de mí a los otros.

Me acosté desnudo en el agua
de la garganta del monte.
Un agua frágil
que gira sobre sí y forma
una isla de árboles.
Yo no lo sabía y entré
a una de las corrientes
hasta salir al mismo punto de origen:
todas las cosas vuelven pero de otra manera.


José Ramón Sánchez Leyva  nació en Guantánamo, en 1972. Ha publicado los libros Aislada noche (Letras Cubanas, La Habana, 2005), Marabú (Torre de Letras, La Habana, 2012), y El derrumbe (Letras Cubanas, La Habana, 2012), al cual pertenece este poema. Es editor de la revista La Noria.

Oscar Cruz reseña El derrumbe: Celebración del derrumbe.

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10 comentarios

Imagen de Anónimo

Esto viene siendo el Chupi Chupi de la poesía cubana. Eso es todo. 

Imagen de Anónimo

Excelente, excelente! Nada de la anodina y fofa poesía de los viejitos, que encima de escribir mal, hacen magia para que les den aquí el premio de la crítica como a las lourdes gonzálaz, lauras ruina-ruizas y demás y demás que me tienen absolutamente cansado, muy cansado. Sigue ahí J.R.Sánchez, quien quiera que seas, lo haces bien, muy bien, y eso basta para que te tenga en mi librero maldito.Donal Duarte

Imagen de Teresa Dovalpage

Está bueno, está bueno...Es diferente, un tanto impresionista pero tiene fuerza y hasta sabor. Las pingas no me molestan mientras no sean gratuitas (no dije gratis). Y éstas no lo son. Saludos desde Taos,

Imagen de Anónimo

Poner un texto, que no poema, de esta largura es un irrespeto al lector. Eso no es un texto, vuelvo, es un libro entero. Un mal libro, aclaro. Malísimo. No es ni anti poesía, tan siquiera. No es nada. No me lo leí, por supuesto. Sólo unas líneas, de eso, sí «eso», que no versos. Jamás.  Que hay que seguir pensando en el Carpe diem, como en el Renacimiento y el Barroco. La vida moderna es aún más breve. Si esto es poesía, yo soy el Rey David. Regreso, pues, a la belleza eterna de los Salmos.

Imagen de Anónimo

Me cansó. Es demasiado largo. 

Imagen de Anónimo

Qué bonitos los bollos y las pingas, pero no todos son Bukowski.

Imagen de Anónimo

¿Así que el espíritu tiene "pinga"? ¿Y quién tiene "bollo", la espírita?Cuba es un solar.

Imagen de Anónimo

poemas como este le irritan la flora intestinal a muchos solapados lirico-depresivos de la vana elegante y del cubil oriental, a mí me pone en mi centro y quiero más...imagino la carita de armenteros y co. charo

Imagen de Anónimo

"...la pinga del espiritu..."?  Ya no saben adonde mas meter la pinga. 

Imagen de Anónimo

¡¡Tremendo poemazo!! Un poema fálico que exige al lector ponerse de rodillas como una puta. 

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