Lunes, 10 de Diciembre de 2018
Última actualización: 23:02 CET
Crítica

Celebración del derrumbe

José Ramón Sánchez.

Por estos días en que mucho se habla de la valía o no de la poesía escrita por la nueva camada de poetas cubanos y se organizan paneles, grupos electrógenos, asambleas de rendición poética, donde los más sabios en la materia, hablan del noviciado cochino y antipoético que pulula, sobre todo, en el Oriente, celebramos la aparición en las librerías cubanas de El derrumbe, del poeta guantanamero José Ramón Sánchez. Setenta y cuatro páginas de poesía, parceladas de la siguiente manera: veintiocho iniciales que exponen y representan los efectos de  "El derrumbe" (derrumbe de qué) y cuarenta que cumplen la función de "Réplicas" (no menos angustiantes). Este volumen ofrece una mecánica textual que conduce hacia la idea de un libro futuro, de una expansión mayor; no es sino el avant- goût de una entrega por venir, que tiene sus raíces bien aferradas al suelo de uno de los territorios más áridos y precarios de "Cubita la Bella": les hablo de Guantánamo.

 

 *

 

Si el odio es la vía de acceso a la poesía verdadera, ese odio no demorará en utilizar la violencia para destrozar a la "bella poesía" que no es verdadera. La imagen del desastre convertida en boca sucia de la verdad; en negación de esos narcóticos que son el deseo, el amor y la poesía; narcóticos  que a su vez operan en el autor como fuerza motriz de su escritura. En El derrumbe no se encontrará un lenguaje de moda, sí una manera de decir concisa, capaz de perturbar a las cabezas más conservadoras  y a las mentes más leídas; no solo por la significación de su discurso, sino por el uso de lo real, por sus ritmos, sus tonos y la elección misma de las palabras (duras, manchadas, obscenas). El derrumbe certifica que una escritura destrozada por su odio, es menos poética pero más verdadera.

 

 *

 

Desde la arrancada, José Ramón Sánchez asume la estructura del patchwork (butoriano) para ubicarnos en un territorio de verdadero desconcierto y perturbación:

 

Si te cuento lo que hice tú no duermes esta noche.

Hay que utilizar la maquinaria. ¿Qué tú quieres

matar el atraso conmigo? Hazme un hijo. ¿Quién es?

No es mi estudiante. ¿Quién te mandó a tocar?

Ven a ver la pelota a mi casa. La clavé hasta el cuello.

Dios me lo prohíbe. No le puedo hacer esto a mi novio.

Me voy a casar. Yo soy la niña de mi esposo.

¿Malo fuera con mujeres no? Pero tenía dinero.

 

Nos introduce en la senda de una visión cruda y brutal, cuya brusquedad no disimula su odio hacia el ropaje de lo habitual —que deprime— ni hacia lo convencional que suprime. Esa mirada obscena que desde el inicio del texto toma las riendas del poema, nos sumerge en un profundo laboreo de campo, en una excavación antropológica que pasa la cuchilla a ras de la podredumbre cívica, política y moral que moviliza la materia del poema. Guantánamo escrito, fragmentado, hecho pedazos, rearmado y puesto a funcionar. Guantánamo-país. Guantánamo-redil. ¿Azote? El poema se torna asfixiante en tanto fluye sustentado por una fragmentación que destila violencia en todos los órdenes. La galería de personajes variopintos, casi todos corruptos, corrompidos, personajes-mierda, le impregnan al discurso una dosis importante de cinismo y humor tan necesarios a la poesía cubana de hoy, que peca de ser demasiado "Poesía", es decir: demasiado aburrida. Veamos:

 

La Diva • el Profesor Cheetah

(académica voz de emitir vaciedades)

Cuenterito Canoso • Feto Irresponsable

Momia Pornográfica • Boquita de Rana

y el tres veces horrible Monstruo de Gila

acompañado de sus dos marionetas mestizas.

El funcionario que manda escritores

a cuidar vacas a un municipio cercano.

La funcionaria que grita: ¡No te voy

a dar un sueldo por escribir

en tu casa! El funcionario lascivo

que habla hasta de su madre.

El funcionario que dice: Bastante he dado.

La Yegua Pecosa. El gigante

de ojos turbios y traje Power Rangers.

La Madre Superiora

con una mano en el cinto

y la otra acariciando a Peluche.

La homosexual borracha

diciendo que un hombre

la pondrá en su centro.

 

Nadie sale ileso de allí. No hay piedad en el poema (único espacio de absoluta soberanía). Estamos en presencia de una escritura viva, enfrentada a la realidad y alimentada por ella. Mientras se avanza en la lectura, recibimos los desprendimientos, la caída de los modelos-andamios, la reafirmación de la podre, y, no es que en realidad se derrumbe nada, es que ocurre todo lo contrario, las cosas permanecen en su continuo deterioro, dando señales de orgullo fúnebre, de una seguridad a prueba de baba, las cosas permanecen "lindas". Eso, "lindas". No más. Gozando de "lo lindo".

 

*

 

Como todo poema extenso, "El derrumbe" se sostiene en la reiteración de determinadas estructuras  que mantienen la promesa rítmica del texto a la vez que sirven de meandro a diferentes temas que se van introduciendo bajo la fuerza de una violencia que va in crescendo, y que no deja naufragar al discurso en su propia intención. Veamos:

 

Este derrumbe no se va a detener.

Va a seguir más allá de la página y la escritura.

La página y la escritura son nada

si este derrumbe se detiene en ellas. (p.15)

 

Este derrumbe no avanza

con lindas figuras retóricas.

Lo impulsa la inercia de la cloaca.

Mentira. Pretende salvarse.

Hundirse y de paso enseñar

la ridícula historia.

Continuemos. (p.16)

 

Esta flor no se detendrá.

Va a seguir el derrumbe.

¿Hasta cuándo? (p.21)

 

Estas repeticiones funcionan como una plataforma que abre cauces al planteamiento cada vez más explícito de una ética de escritura y de vida enfrentada a la ética imperante (ética oficial-oficiante) que tampoco da ni pide tregua sino que campea libre por su respeto. Llegado este punto, el poema revela una cuestión para mí decisiva y es que deja sobre el tapete su propuesta de no comunidad. Sé que estoy expresando una idea difícil de seguir pero a qué continuar con la hipocresía reinante sin necesidad de ello. A qué tanto carrusel poético si sabemos que no comulgamos con esto ni con lo otro. Qué significa, en efecto, un grupo sino el enfrentamiento de unos hombres al conjunto de otros. Qué significa por ejemplo una iglesia como la cristiana sino la negación de lo que ella no es. Qué significa "la bella poesía cubana" sino la negación de lo que no es ni "bello" ni "poesía" ni "cubano" para ellos.

Leemos:

 

Muéranse egoístas infames.

Codiciosos enfermos de mierda.

Que quieren seguir modelándolo todo

a su imagen y a su semejanza.

Muéranse y también lo que yo

tenga de ustedes.

(…)

Si es suya la cultura

que se acabe la cultura. ¿O vamos a ser

las víctimas perennes de su orgullo?

No hay marcha atrás. Quiero vivir

como los animales. Aunque los animales

siempre son derrotados: su gloria.

 

No quiero decir con esto que los poetas no estén convocados a reunirse como siempre lo han hecho, pero más allá de esta necesidad inmediata, la ausencia de comunidad que propone El derrumbe, deber ser el fundamento de toda comunidad posible y esta debe llevarse hasta el punto de la ausencia de poesía. Todos sabemos que el nacimiento y la muerte de un poema son la misma cosa y que la muerte es el cumplimiento de toda intención poética. La comunicación poética es posible en la medida en que la poesía es llevada a la ausencia de poesía. Un estado de vigilia llevado hasta el extremo de la lucidez y cuyo término es necesariamente el silencio.

 

 *

 

El conjunto de textos que conforman la segunda parte del libro bajo el rótulo de "Réplicas", cumple la función de reafirmar las tesis desplegadas en "El derrumbe", con un tono más reflexivo y calmo, permeado quizás, por los restos de una tradición lírica todavía pesante en el entorno insular. El fantasma de Boti asoma por el diente perro del conjunto y se pasea por la costa sur (solo por allí) y anima las partículas que brindan una fluencia muy peculiar a estos poemas en su mayoría breves.

Si algo me roba la atención en estas sacudidas, es la forma en que se indaga en "lo cotidiano" que sitia, enreda y amordaza. "Lo cotidiano" abierto a las diversas figuras de los verdadero, a las grandes transformaciones históricas y sociales. Hay una crítica que ya no se limita a querer cambiar la vida ordinaria abriéndola a la historia y a la vida política sino que propone una transformación más radical. Y es que el hombre contemporáneo de hoy, el de nuestras sociedades pornocultas,  pornodandy, pornogalaxy, está hundido en lo cotidiano y a la vez privado de lo cotidiano. Veamos:

 

Los perros de combate viven solos

y buscan en el fango sus peleas:

los dichos del amor hipersexual

la herencia microscópica del tarro

un poco de piel negra serruchada

unas gotas sacadas a la fuerza

un feto destronado entre alaridos.

(…)

Los he llamado perros y son ratas

que viven alejadas del negocio

de la comunidad. Lo que ocurre

es que se creen feroces y muy puros

cuando asoma el llanto por sus ojos.

Debemos comprenderlos. Dar caricia

a sus lomos arqueados de temor.

                   

Es un lugar común encontrarse en contextos como los descritos en el libro con peleas de perros, apuestas, reyertas de los hombres-perros que aplacan su vacío con estas prácticas que se han convertido de alguna manera, en un empleo, en formas de economía y que se extienden cada vez más en los sectores más expuestos a la intemperie social.

Cuando hablé de lo porno y quizá, en un tono casi absoluto, no exageré, no puse más de lo que en la concreta hay. Todo se vincula, se entrelaza en hilados subrepticios que encuentran en ese carácter solapado su lado manifiesto, su desborde. El autor no le pierde rastro a esta perspectiva y la expone de manera excelente en unos de los poemas clave de este conjunto:

 

La prosa en el poema se ha extendido

como una serie de manchas seminales

regadas en sábanas papeles y condones

y ocasionalmente en la tierra y algún cuerpo.

Tu leche es más líquida que la de otros hombres

(me había dicho) y me gusta su sabor a veneno.

Los papeles y condones se acumulaban

y yo los recogía en bolsas de nylon para el basurero.

El cuerpo (de ella) seguiría el mismo destino.

La prosa en el poema sigue extendiéndose

pero ahora se la debo a otras mujeres.

                    

 En contraposición a esta mirada vertical sobre lo real, hay una tríada de poemas que proponen una indagación oblicua no menos interesante y que expresan el espíritu general que sustenta el volumen; ellos son: "Tu amor es una mantis religiosa", "Salamandras" y "Era una gota muy fría".

El último de esta tríada nos ofrece la condición de sospechoso que asiste a todo el que decide escribirse desde su condición de reo de lo cotidiano. El sospechoso es aquel que tiende no solo a molestar sino que prepara al responsable de su odio para convertirse en culpable, puesto que este tendrá que reconocer en algún punto de su vida, que fue un hijodeputa, es decir, culpable. El sospechoso es el hombre cualquiera, culpable de no ser culpable. José Ramón Sánchez, muestra diversas direcciones en las cuales podría orientarse una escritura que penetre de modo eficaz en la realidad del cubano, interesándose en lo histórico, lo político, lo literario, y en la vida residual con que se rellenan nuestros días, llenos de desechos y detritus tanto espirituales como materiales.

En lo trivial "del diario a que a diario", es donde radica también lo más importante, en tanto que nos remite a la existencia humana, en su plena espontaneidad. Lo trivial-cotidiano es aquello que está ligado de manera rotunda  a todo tipo de derrumbes, pues es lo que no vemos ni sentimos nunca por primera vez, sino que solo podemos volver a verlo una y otra vez y así hasta el cansancio de las formas posibles de ver y entender.

 

*

 

Cuando se habla deliberadamente de crisis, de pobreza, de falta de actuantes verdaderos en la poesía que escriben los autores emergentes en la Cuba de hoy, no puedo hacer otra cosa que reírme, como se ríe ante los precios del "Agro", de una manera definitiva. Autores como José Ramón Sánchez destrozan y destrozarán en lo adelante esos comentarios-naderías. No tuvimos desde Orígenes un momento mejor, lleno de actuantes con una fuerza que no se puede desdeñar.

Querría insistir en la profunda viabilidad de esta convulsión que todavía persiste en pos de la poesía en Cuba. Más allá de ciertas actitudes individuales que tienden a aislar y a joder, hay por todas partes una voluntad que consagra al hombre contemporáneo, al retorno de una vida mucho más libre, más noble, una vida que podría calificarse de salvaje.


José Ramón Sánchez, El derrumbe (Letras Cubanas, La Habana, 2012).

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12 comentarios

Imagen de perezcino

e) ¿de una cuestión de normativa, cómo se DEBE escribir, o no? (y en efecto, algo recuerda los bandazos críticos, como dice otro comentarista, entre “realismos” y “formalismos” y demás tópicos habituales);f) ¿de una cuestión más general de vitalidad de la poesía o la literatura cubana, que a su vez se identifica con un grupo, o con cualquiera de las cuestiones anteriores? (“No tuvimos desde Orígenes un momento mejor, lleno de actuantes con una fuerza que no se puede desdeñar”, dice Cruz, con lo cual no se puede estar ni de acuerdo ni en desacuerdo si su artículo es sobre un único libro de un único autor, y no argumenta ni sobre los “actuantes” ni sobre la “fuerza” del momento, ni mucho menos sobre el porqué del paralelo con el “momento” de Orígenes).Lo interesante es que probablemente se trate de todo eso a la vez, pero en función –parece– de otra cosa que es la que no se dice. 

Imagen de perezcino

El artículo y sobre todo la vehemencia en los comentarios hacen pensar no tanto por lo que dicen sino más bien por lo que no dicen, o por la manera en que se mezclan cuestiones distintas. Cuestiones, muchas, que escamotean (en plan cortina de humo, en parte por la mezcla de unas y otras) el fondo del asunto. A fin de cuentas, ¿de qué se está discutiendo? a) ¿de una cuestión de generaciones? (“deja que los muchachos hagan lo suyo”, dice un comentarista, y el mismo artículo establece desde el principio la oposición entre jóvenes y no tan jóvenes);b) ¿de una cuestión de visibilidad, o sea, una cuestión de poder  o influencia? (qué se publica y cómo lo lee la crítica, dicho rápido y mal: la “valía” de la que mucho se habla, como dice Cruz);c) ¿de una cuestión de territorialidad, provincia versus La Habana, o más general, autores de “adentro” versus autores de “afuera”? (varios comentarios lo formulan así, y al menos uno, cuando intenta deslindar el “estilo” de la legitimidad literaria identifica, sin mencionarlo, esas tendencias opuestas con autores de “dentro” o de “fuera”);d) ¿de una cuestión de legitimidad literaria o poética? (si es válido o no escribir con cierto estilo, o si “es” poesía o no, como dice otro comentario);

Imagen de Anónimo

ileanano soy de esa promoción pero la nuestra da pena. oportunista, arribista, lamebotas, en findeja que los muchachos hagan lo suyo. si nosotros no pudimos, entonces a joderse.tú tienes una revista en Ciegode qué te quejas Ronel Gonzalez

Imagen de Anónimo

Muchachos todos inteligentes, todos necesarios en el concierto de la poesía cubana, pero jodidos en su ira, en su vacío afán de desacreditar, encerrar, lapidar, borrar, invisibilizar, matar todo lo que no se les parezca, en fin,  frutos de la intolerancia, de la falta de inclusión, de la belleza que significa reconocer lo diferente, la alteridad, no solo como especie de espejo invertido,  sino como condición que valida y enriquece la propia identidad, el ser. No los culpo, son como yo, como mi generación "la escondida", víctimas del despotismo. La vida es más que blanco y negro, yo también negué, pero siempre con respeto, y aprendí más cuando me percaté que lo diferente a ti,  no siempre es lo malo, que lo diferente, incluso te puede superar, y si dialogas con lo diferente, creces. El despotismo cultural de algunos  jóvenes de "la llamada generación cero", por cierto tan aupados a nivel institucional que hasta revista propia tienen, cosa que ni pensar que mi generación podía soñar,  en mi opinión, es peligroso y dañino, y no garantiza, por individualista, y dictatorial, la comunión que necesitamos los intelectuales para fundar la Cuba futura.Ileana Álvarez

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Estimado amigos: uds. definitivamente no saben lo que dicen. Este articuletto y el cuaderno al que se refiere (El derrumbe) son absolutamente magistrales. Creo que el gran J.R.Sánchez ha logrado un salto absoluto de calidad con ese libro, donde se respira el submundo la contracultura de guantánamo, una nueva civilidad que no se veía desde el viejito Boti Eladio. Necesitamos más de este chama de guantánamo y no de los vainas de la poesía cubana actual, que cantan sin voz y se creen con derecho de creerse mayores, esos mismo que escriben solapados los veneno-envidiosos comentarios de aquí abajo, y no tienen c...oraje para firmarlos con sus nombres.Sánchez Reina

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Por favor, basta de nombres. Eso no es poesia ni nada que se le parezca. Va mal, no de ahora, de hace mucho tiempo, y no por vulgar, sino por falta de estudio. Hay que leer el pasado para negar en el futuro. Pero ahí van como vacas, todos, al matadero. Fidelito les ha hecho mucho daño haciendoles creer que querer es poder. Revisen el dictador que llevan dentro y dejen la pamplina a un lado.Lina.

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La gimnasia y la magnesia son cosas distintas y no hay por qué confundirlas, señores.Y las militancias ya se sabe donde llevan, y adonde lleva el “hay que escribir así”. El derrumbe es un buen poema (como lo son algunos del mismo Oscar Cruz o de Legna Rodríguez Iglesias), pero no es mejor ni peor por adoptar registro de realismo sucio, digamos. Del mismo modo que es buen poema el de Nestor Díaz de Villegas (como lo son algunos de Gerardo Fernández Fe o de Waldo Pérez Cino), y no lo hace mejor ni peor de lo que es adoptar registro contrario. La oposición manida que hace el artículo entre “violentos” y “exquisitos” (o “populistas” y “torremarfilistas”, “comprometidos” y “escapistas”, etc etc) es la misma que lleva 50 años alimentando bandazos críticos que pasan por alto lo evidente, que hay poesía (o prosa) “violenta” pésima, tanto como la hay buena, del mismo modo que la hay “exquisita” buena, y la hay mala.

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el tema de la indigencia ya fue expuesto por curbelo en el café - bar emiliana, y ahora se suma otro indigente, otro loorcito que se seguro estaba allí con papel y lapiz anotando las fracesitas del director para entrar en el listado de los indignados , de los afectados por el huracán cochino, así de intolerante anda nuestro puesto de mando de la calle obispo y de 17 y h en el vedado, cigarretasnecesitamos en la HABANA,10 o 20 como José Ramónporque lo cierto es que la HABANAno aguanta más palabrería ni más lloriqueo institucional.me quedo con esto definitavementey si es provincianoque viva la provincia y a jodereseFina

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¡Cómo está la generación del yogur que ha crecido sin tomar yogur!Leo muchos lugares comunes en este textículo, es un absurdo pensar que porque se es académico se es entonces academicista, que por escribir sobre temas universales o de un modo diferente al que analiza, se es más o menos poeta. Es absurdo creer que el que no va por "libre" y no dice tres groserías machistas y falotónticas tiene que ser militante o sumiso.  Aquí hay mucha intolerancia, mucho provincianismo, y fobias, muchas fobias. Qué pena de yoguristas.Las groserías gratuitas, tanto en la literatura como en la vida, son un modo lamentable de indigencia discursiva.Es muy cómico, paradójico y divertido ver como este guantanamero con verso y chiva critica con un lenguaje pseudointelectualide y al mismo tiempo con un rusticismo sintáctico pueblerino alarmante.Estoy de acuerdo con algo del artículo: la poesía es "un estado de vigilia llevado hasta el extremo de la lucidez y cuyo término es necesariamente el silencio."Ojalá que Oscarito llegue pronto a ese término sublime de la poesía, y se calle para siempre. Entonces que le den yogur, de verdad, mucho yogur.

Imagen de Anónimo

Y es pariente de Pedro Juan Gutierrez o epigono de La Habana sucia?... Puaf pa'los dos, poeta ? y critico?

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