Domingo, 17 de Diciembre de 2017
10:46 CET.
Poesía

Todo pintaba feo, me largué y todo pinta peor adonde fui

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Fuiste el más tenaz
de los hijos de mi madre.
El más ligado al país.
En la ronda inicial de las edades
y en lo sucesivo, cumpliste,
con eficiencia de báscula,
los parámetros de la ley.
Nadie ni nada
—ni el puto amo 
ni la muralla de mierda—
zafaron tu ligadura a la nación.
Qué pena que no seguí
la regla de tus actos.
Hoy estaría allí, contigo,
mordiendo una mandarina.
Pero a mí lo nacional me superaba.
No era tenaz. Nada tenaz. No resistí.
Todo pintaba feo y me largué
Y ahora mira mi grisura.
La dolencia con que escribo
mensajes cortos y ambivalentes,
el miedo con que investigo
si valdrá la pena conocer
a quiénes o a qué les cupo
mayor honor o desventura.
Yo pasaría de todo
si no fuera porque siempre
voy de lo gris hacia lo negro
y, encima, vi ayer al limosnero
aglutinar de golpe toda su cobranza
de monedas y semillas
y no pude tolerar
tanta similitud conmigo.

Deduje entonces
que no era bueno
hacer lo mismo con los temas
de una vida avasallada
por los dilemas de un país.
Que debíamos separar
las monedas de las semillas.
Pero
¿cómo se resuelve un error
hundido en tanta mezcla apelmazada?
¿Cómo sedimentar,
en torno al par de seres
ordinarios que somos,
una estrategia de calibre?

Hijo tenaz de mi madre,
si tanta confusión existe,
¿no será porque, llevados a escala,
en la hora puntual de los recuentos,
ninguno de los dos pesamos
o importamos como patria?
¿Será que somos limbo?
¿Qué una vida echada a perder
en una parte u otra,
es otra vez limbo?
¿y que todo amago de quitarle
limbo al limbo, produce diez veces limbo?

Preguntas como estas —y peores—
nos estrangulan. Preguntas limosneras
que no marcan
el son en las tertulias actuales
ni marcarán las venideras.
Yo no sé, no veo que atormenten
a un europeo estas dudas.
Ni que algún otro ser paralelo
—carniprieto o refugiado—
se las plantee con el vigor
con que nosotros, los cubanos,
meditamos al respecto
en la compleja noche
y cuando el despiadado día
nos lo permite.


Gleyvis Coro Montanet nació en La Tirita, Pinar del Río, en 1974. Ha publicados los poemarios Aguardando al guardabosque (Ediciones Loynaz, Pinar del Río, 2006) y Jaulas (Letras Cubanas, La Habana, 2010), así como una novela: La burbuja (Unión, La Habana, 2007). Este poema pertenece a un libro inédito.

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Comentarios [ 4 ]

Imagen de Teresa Dovalpage

Yo no entiendo mucho de poesía pero lo de la muralla de mierda me parece una imagen formidable, también la de monedas y semillas. ¡Muy bueno!

Imagen de Anónimo

Hermoso, deslavazado y otra vez, hermoso texto.Sigfredo Ariel

Imagen de Anónimo

Definitivamente es una maravilla lo que acabo de leer, como es posible que con palabras tan sencillas, nada rebuscadas; se pueda escribir algo tan sencillamente maravilloso y tan cercano a lo que un cubano que, por una u otra razón, se ha alejado de su tierra. No puedo mas que sentir admiración por esta coterránea. 

Imagen de Anónimo

Es hembra o varon; no que importe mucho, pues por el nombre no se puede determinar.Buen poema.