Viernes, 15 de Diciembre de 2017
19:01 CET.
Cine

Shoot down... in your foot

"De todas las artes, el cine es la más importante". La frase es de Lenin, y desde luego se refería a la importancia política del cine como el arma más efectiva de penetración ideológica.

Shoot Down (Cristina Kuhly, 2006), sin proponérselo, es una película inocentemente leninista. ¿Cómo es posible que un documental hecho con las mejores intenciones para denunciar el derribo de las avionetas de; Hermanos al Rescate sirva de alguna manera para justificar al régimen cubano? ¿Cómo es posible que las víctimas, sin saberlo, terminen ayudando a sus victimarios?

Aunque comprendo el enorme dolor de los familiares y su frustración ante un crimen como este, no entiendo cómo ellos no entienden que, al diluir la responsabilidad individual de Fidel Castro, en la del grupo, José Basulto, Hermanos al Rescate, el Gobierno de EE UU, etcétera, no hacen más que "ayudar a entender" y adoptar, la línea oficial castrista: "los pilotos de Hermanos al Rescate son unos irresponsables", "les pedimos que no lo hicieran", “nuestros diplomáticos hicieron todo lo posible por evitarlo", "les advertimos al gobierno de EE.UU del peligro"…

El leninismo, como filosofía política, ha demostrado ser un arma muy eficaz para confundir ideológicamente a sus enemigos. Así se mantuvo un imperio de barro por más de 70 años.

Hacer una película donde se comparte la responsabilidad del derribo de las avionetas con otras personas, o con el gobierno de EE UU, como sugiere el film, es avalar la tesis de Fidel Castro, y de alguna manera, exculparlo. Esa es la música que nuestro tirano ha tocado siempre, y que nosotros hemos bailado, a veces, con entusiasmo. Es la misma que lo ha mantenido en el poder por más de medio siglo, donde todavía sigue tan campante (bueno, más o menos).

Como Castro ha tenido absoluta confianza en nuestras torpezas políticas, ha podido mover ficha, siempre, diez veces por delante de sus enemigos. Que el tirano, a estas alturas, sea capaz de crear una tragedia, para que después con esa tragedia, sus víctimas hagan una película que, de alguna manera, ayuda a justificar su crimen, es una cosa que parece sacada de un drama de Shakespeare.

Una cosa es cierta: el tirano (la tiranía) lleva más de 50 años en el poder y seguirá allí (con nuestra complicidad inocente) hasta el fin de sus días; porque ha demostrado ser (políticamente) más inteligentes y coherentes que todos nosotros.

Saul Landau, uno de los personajes más insidiosos del aparato de propaganda cubana en EE.UU., en su breve intervención en Shoot Down, no solo utiliza la oportunidad que le brinda el documental para justificar esa tesis, sino que tiene el cinismo de revelar, ante los ojos nublados de las víctimas, la verdadera naturaleza de la trampa en la que han caído: "as long as Fidel keeps his enemies obsessed… in a Machiavellian way, he is winning" ("en tanto Fidel mantenga a sus enemigos obsesionados... de manera maquiavélica, está ganando") And he is.

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