Domingo, 19 de Noviembre de 2017
23:42 CET.
Sociedad

Abel Prieto: 'Entre los cubanos no hay un solo chiste que aluda a la Revolución'

Los cubanos no hacen chistes sobre el régimen de los Castro. Al menos eso dijo el exministro de Cultura, Abel Prieto, la semana pasada, durante una tertulia en el Centro Dulce María Loynaz.

"En los cubanos no hay un solo chiste que aluda a la Revolución, ni a delaciones ni a presos de conciencia, ni a personajes escindidos", dijo Prieto en la tertulia, según citó el diario oficial Granma.

Añadió que, más bien, los chistes de los cubanos "apuntan a las carencias o a la emigración", pero "de forma benevolente, perdonadora, sin rencor ni hiel".

Prieto habló en el encuentro sobre sus libros y situaciones descritas en ellos, que Granma describió como "hilarantes".

El público "más que sonreír, rió hasta más no poder", dijo el diario del Partido Comunista que no escatimó elogios para la literatura del exministro.

Prieto se refirió a un ensayo que publicó en 1995 con el título El humor de Misha, la crisis del socialismo real en el chiste político, en el cual —dijo— pretendió explicar el derrumbe del sistema socialista a partir de los chistes que se hacían en los países de Europa del Este.

El funcionario dijo que a veces comparaba los cuentos de esos países con los de Cuba. A su juicio, en los de la Isla "no existía la oscura carga de resentimiento ni la bilis" que había en los que analizaba en su ensayo, lo que lo llevó a cavilar sobre la "fortaleza ideológica y espiritual" del cubano.

Todo parece indicar que a los oídos de Prieto no llegaron chistes como aquel en el que Fidel Castro está escribiendo su testamento y pide que al morir entierren su cerebro en Santiago de Cuba, porque allí hizo su alegato La Historia me absolverá; su pierna izquierda en la Sierra Maestra, porque allí realizó su guerra contra Batista; su mano derecha en la Comandancia de La Plata, donde firmó la primera Ley de Reforma Agraria, su lengua en la Plaza de la Revolución, por los largos y numerosos discursos que pronunció en ese sitio. Va repartiendo así todas las partes de su cuerpo y —según el cuento— al terminar, el que fuera su ayudante personal, el destituido Carlos Valenciaga, le preguntaba: "¿Y qué hacemos con su culo, Comandante, porque usted ha cagado la Isla de punta a cabo?".

"Cualquier cubano conoce un montón de chistes que contradicen las afirmaciones del exministro", comentó a DIARIO DE CUBA el escritor y ensayista exiliado Enrique del Risco.

"Fidel Castro es un personaje frecuente de muchos chistes donde se representa su vena ladina y represiva pero, si toda la vida han querido reescribir la historia nacional, que ahora también quieran manipular nuestra historia secreta —la que cuentan esos chistes— no me extraña", añadió.

"Al parecer, a la UNEAC (la oficialista Unión de Escritores y Artistas de Cuba) y al Ministerio de Cultura los chistes también llegan censurados", dijo del Risco, autor de numerosos textos humorísticos que critican la situación en la Isla y ridiculizan a sus dirigentes, especialmente a Fidel Castro.

A Prieto, "se le olvida aquel en que el médico cuenta como en Cuba las amígdalas las sacan por el recto 'porque en mi país no se puede abrir la boca'. O aquella competencia entre órganos de inteligencia en la que la Seguridad es quien saca más información a una calavera y, al explicar su sistema, dice: 'Costó trabajo pero habló'", ejemplificó.

"Puede que Prieto tenga un gran sentido del humor pero entonces no entiendo por qué se empeña tanto en desmentirlo en sus libros", ironizó Del Risco. Dijo haber leído El vuelo del gato. "Allí no recuerdo nada que me hiciera sonreír, excepto la profunda ridiculez del protagonista, con quien Prieto evidentemente se identifica", agregó.

"Como la mayoría de los funcionarios del castrismo, su humor es casi siempre involuntario excepto quizás su pelado que sí es abiertamente cómico. Que ahora lo pongan como ejemplo de escritor humorístico me parece un gesto que comparte la misma lógica de la designación del Che Guevara como presidente del Banco Nacional. Una lógica irónica y perversa que intenta destruir el sentido común como antes destruyó ala economía", concluyó.

Prieto, que publicó recientemente Viajes de Miguel Luna, de más de 500 páginas, prepara ahora una noveleta "sobre el primer detective cuentapropista cubano".

"Un Sherlock Holmes ñato y con cachimba que me contrata a mí, con mi propio nombre, para que yo sea su Watson: 'Me hace falta tu experiencia burocrática y literaria para que después cuentes nuestras hazañas', me pide el tipo jubilado que me contrata en la Cuba actual'", adelantó sobre el libro.

DIARIO DE CUBA anima a sus lectores a que actualicen la información del exministro sobre los chistes políticos que se cuentan en las calles de la Isla y en el exilio. Como en los viejos clasificados de la revista Opina: se escuchan proposiciones.

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