Miércoles, 26 de Junio de 2019
Última actualización: 18:12 CEST
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Doña Inés, la cubana que tiene conquistada a Costa Rica hace cinco décadas

Inés Sánchez de Revuelta en Costa Rica. (BBC MUNDO)
Doña Inés con sus dos certificados de Récord Guinnes. (BBC MUNDO)

Como "doña Inés", así conoce toda Costa Rica a una cubana que llegó a ese país en 1961, cuando tenía solo 20 años, y hoy es parte de la vida de varias generaciones de ticos gracias a sus décadas de trabajo en televisión.

Se trata de Inés Sánchez de Revuelta, que el libro Guinness la reconoce con dos récords: el de su programa Teleclub como el espacio educativo de televisión más longevo de la historia, y el de ella misma como la conductora de un programa de este tipo con más años al aire: nada menos que 56, precisa un reportaje de BBC Mundo.

La periodista deja claro que, a punto de cumplir 88 años este mes, no tiene intención de dejar de seguir renovando esos récords mientras pueda.

Sánchez de Revuelta llegó a Costa Rica sin nada. Reconoce con voz entrecortada que se llegó a "acostar sin comer" durante los primeros tiempos. "Yo llegué y me quería ir, todo el mundo lo sabe".

Sin embargo, empezó a trabajar en medios de comunicación costarricenses y hasta hoy.

"¡Qué linda Doña Inés! Ocupa un lugar muy especial en el corazón de los ticos". "Toda una institución, una gran señora de la televisión nacional". "¡Es digna de admirar!": son algunos de los comentarios que internautas dejaron en la cuenta de Instagram de BBC Mundo cuando el medio publicó una foto de Sánchez de Revuelta tras realizar la entrevista.

Sin embargo, ella, que reconoce no ser tan fan de las redes sociales, percibe más el cariño de la gente paseando por la calle. Doña Inés recibió en 2016 sus dos récords Guinness en una ceremonia a la que acudió la entonces presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla.

"Una vez salí de un supermercado chiquitico de noche y vi tres muchachitos de pantalón roto, camisa medio rara... qué sé yo. Vi que los tres se miraron y pensé: 'Ay Dios mío... me van a asaltar'. Pasé por su lado muerta de miedo y entonces... empezaron a tararear la sintonía de mi programa", recuerda riendo.

"Me reí y los abracé. ¿Te imaginas? Un récord Guinness es importante, pero hay cosas en la vida que no tienen valor y no alcanzaría para pagarlas", declara a BBC Mundo.

'Por y para la familia'

Teleclub, ese programa cuya música de cabecera es conocida por medio país, nació el 8 de febrero de 1963 como un espacio "por y para la familia".

La estructura es sencilla, así como sus medios y el decorado en que se graban las cinco entregas semanales de este programa en el que Sánchez de Revuelta se responsabiliza de hasta el más mínimo detalle. "Yo lo vendo (a patrocinadores), lo produzco, lo dirijo… soy sola, soy 'la todo'", resume.

Sus contenidos van desde entrevistas hasta secciones con expertos sobre medicina, cocina, educación o gimnasia. En ellas, la audiencia puede aprender procesos básicos como tramitar su pensión, evitar los intereses de las tarjetas de crédito o realizar consultas sobre su salud a los especialistas.

"Esto en Costa Rica no existía hace años", afirma, a la vez que asegura que el programa ha sabido adaptarse al paso del tiempo abordando temas impensables hace décadas.

"Hablamos de eutanasia desde hace tiempo, lo cual a veces es un poco duro. O, hace 40 años, un doctor que teníamos habló de la prueba de Papanicolaou (citología vaginal), y hasta el Colegio de Médicos le llamó la atención. Pero seguimos hablando de ello porque era importante".

Algunas mujeres en Costa Rica aprendieron a coser con Teleclub, gracias a lo cual pudieron ganarse la vida.

La presentadora subraya cómo logran ayudar a muchas personas, por ejemplo, a través de secciones de los primeros años del programa en la que enseñaban corte y confección.

"Hoy me llegan los hijos diciendo: 'Mi mamá ya murió, pero a mí me educó gracias a que aprendió a coser en su programa'. Son cosas que te van diciendo en la calle y que te ayudan a entender mejor hasta dónde pudimos llegar", comenta con orgullo la periodista.

En 56 años Teleclub ha pasado por la práctica totalidad de los canales de televisión en Costa Rica con un presupuesto cada vez menor. Un infarto en 2002 hizo a la periodista tener que retirarse temporalmente del programa.

"La gente joven ya la conoce menos porque el programa está ahora en un canal de menos audiencia, pero muchos saben quién es. Ella es muy conocida y usted la ve... y parece que está casi igual que hace años", cuenta un taxista.

Humor sobre su edad

De acuerdo con el medio británico, Doña Inés presume de sentido del humor durante toda la entrevista y sabe reírse de sí misma. También de quienes hacen constante referencia a su edad, algo que asegura importarle poco.

"Ella es la abuelita de todos los ticos... y además inmortal, la queremos", decía uno de los comentarios de Instagram.

En la línea de esta broma, la periodista no dudó incluso en protagonizar una campaña publicitaria de los restaurantes Taco Bell contra el uso de plásticos en sus locales. En ella se dejaba ver que Doña Inés viviría más que cualquier persona que veía el anuncio.

"Fue como diciendo: 'Ustedes como viven con tanta droga, tanto licor y tanta locura, se van a morir ahorita... pero yo estoy saludable y quiero ver qué mundo me van a dejar a mí", rememora entre risas, a la vez que recuerda cuánto le costó tomar las fotos de la campaña porque necesitaban que se mantuviera seria.

Mientras continúa recogiendo galardones como el Premio Mundial a la Excelencia Televisiva de la Unión Hispanomundial de Escritores o una condecoración del emperador de Japón, Sánchez de Revuelta dice que le queda poco por hacer en televisión, aunque no le importaría ponerse frente a otro proyecto que fuera acorde con sus ideales.

Reconoce que siempre quiso ser misionera, un objetivo que se complicó con la familia y la llegada de hijos y nietos. "Aunque ahora pienso que no hay ni que salir del país para ser misionera y ayudar a la gente".

"Tengo salud, tengo ganas de trabajar, tengo muchas ideas que a veces pregunto por qué no me ayudan a hacerlas... Vamos a dejárselo todo a Jesús. Si mañana no estoy trabajando, perfecto; si me va mejor, de acuerdo también", concluye.