Viernes, 26 de Abril de 2019
Última actualización: 16:24 CEST
Artes plásticas

Entre 'Mareas', frío y malas noches

Hanoi Pérez Cordero. (JORGE MATA)

El pasado 21 de febrero se inauguró Mareas, muestra personal de Hanoi Pérez Cordero (La Habana, 1976) en el Taller Experimental de Gráfica de La Habana (TEGH).

El Taller, fundado por Orlando Suárez y los impresores Israel de la Hoya y Amable Mouriño en 1962, ha sido punto neurálgico para la formación, desarrollo y difusión de innumerables artífices de la creación gráfica en Cuba. Situado en el Callejón del Chorro, a un costado de la Catedral, sus dependencias son asediadas diariamente por decenas de turistas. Gracias a estos visitantes, los artistas se buscan los frijoles. Para los turistas producen obras seriadas de bajo perfil y precios asequibles.

"La supervivencia obliga al desdoblamiento de muchos artistas. Por una parte realizan obras cuya finalidad se encamina al comercio inmediato; por otra, producen grabados de alto nivel artístico y técnico. No debemos olvidar que los procesos para elaborar grabados son caros. Conseguir papel de calidad se nos hace muy difícil. Es ahí donde entra el ingenio cubano, razón por la cual las artes graficas de la Isla son tan valoradas a nivel internacional", comenta Pérez Cordero, mientras recorremos las instalaciones entre el chirrido de tórculos, piedras serigráficas cubiertas de goma arábiga, rodillos y olor a sudor, mezclado con tinta y humedad. 

Mareas se exhibe en la Galería del Grabado situada en la entrada principal. Al irrumpir, nos recibe la exposición de Hanoi Pérez Cordero en todo su esplendor. En el fondo, a pocos metros de la entrada, encontramos la mesa del artista. Sobre ella hay obras destinadas a la venta. Sin embargo, mantienen el rigor y la excelencia de las expuestas en la galería. Al acercarnos, le pillamos in fraganti, en el cierre de la venta de alguna de esas piezas, lo cual demuestra que no siempre es preciso bajar el nivel para vender.

En Mareas, Hanoi Pérez Cordero recopiló obras en las cuales había venido trabajando desde hace más de siete años. Las piezas tienen como nexo el mar y la relación del artista con el acto intimista de pescar:

"De niño, mis hermanos mayores me llevaban de pesca. Lo hacíamos en el Malecón, sobre embarcaciones precarias, o desde la costa, aunque siempre de forma muy rústica. Con el paso de los años, la pesca se ha convertido en una parte importante de mi existencia. Sigo practicando esa actividad y, en medio de aventuras repletas de mareas, insolaciones, frío y malas noches, comencé a meditar en cómo relacionar dos pasiones: las artes gráficas y la pesca. 

"El punto de partida fue la impresión directa de los peces capturados por mí sobre papel, a modo de conserva visual de las presas, utilizando la técnica japonesa del Gyotaku. En esta práctica, desarrollada primero por los pescadores nipones, se utiliza como matriz de impresión a los propios animales. Era la forma más rápida que tenían los pescadores para hacer llegar sus capturas al mercado, sin incurrir en los gastos de transportación impuestos a sus mercancías. La idea saltó del mercado de alimentos al mundo de las artistas visuales y son incontables los artistas que han desarrollado su obra bajo este principio", cuenta Pérez Cordero.

Los grabados de Mareas están distribuidos directamente sobre las paredes de la galería del taller. Hanoi prescindió de la frialdad de marcos y vidrios, fijó las piezas directamente sobre los paneles con piezas metálicas inoxidables situadas discretamente. La mayoría de las obras son de carácter instalativo, para acentuar lo inherentemente performático de la técnica del Gyotaku. A ello se suman serigrafías sobre papel y tela, los gofrados (presionar la matriz sin entintar sobre el papel), veladuras con acrílico, resina y fibra de vidrio, y la utilización de papel orgánico hechos a mano, algunos de ellos fabricados en molinos situados a los márgenes del río Rin, cerca de Basilea. Los pliegos fueron adquiridos por el creador en Suiza, mientras disfrutaba de una residencia para artistas de la cual fue merecedor:

"Para mí este papel tiene una carga simbólica importante. En su fabricación utilizan agua del Rin. Dicho sea de paso, allí, en el río, también intenté pescar. Al verme bajo un frío tremendo, dos habitantes de la zona se acercaron para indicarme: 'No fish in the Rhein'. Solo a un caribeño como yo se le ocurre tal cosa, no era temporada de pesca. La advertencia de los señores la adopté como título para una de las piezas serigráficas que exhibo en Mareas".

En medio de un mar de colores y experimentación gráfica, hay una pieza que destaca por su sencillez aparente: Haemulon y Clupea. Fue realizada en 2019 utilizando la técnica del Gyotaku gofrado sobre 16 papeles blanco crudo. La iluminación acentúa el aparente movimiento de la mancha de peces pequeños que nadan desenfadadamente sobre un océano conformado por la nada y la eternidad.

Aficionado a la pesca y hacedor de grabados, Hanoi Pérez Cordero encuentra belleza en las escamas de los peces que atrapa, que convierte en matriz para estampar sobre papel. Puede que, para otras personas, este acto sea aterrador e incluso muchos se opongan a su práctica, pero, al ver las obras resultantes, entendemos los hilos invisibles que agitan al mundo marino y la vida del artista.

Hanoi Pérez Cordero incorpora en sus trabajos las riquezas de un viaje personal, y sus grabados flotan con fortuna sobre las inestables mareas del arte cubano contemporáneo.

Mareas será exhibida hasta el 21 de marzo de 2019 en los horarios habituales del Taller de la Plaza de la Catedral, como popularmente se le conoce al emblemático espacio de la capital cubana.

Las mareas de Hanoi Pérez Cordero

La muestra se exhibirá hasta el 21 de marzo de 2019 en el Taller Experimental de Gráfica de La Habana (TEGH).