Martes, 20 de Agosto de 2019
Última actualización: 18:27 CEST
Música

Dafnis Prieto gana el Grammy con su autobiografía musical

El baterista cubano Dafnis Prieto.
Dafnis Prieto y su big band.

La música cubana está de celebración: un nuevo nombre proveniente de Cuba se inscribe este año entre los prestigiosos artistas que han sido galardonados con un Grammy, el mayor reconocimiento al que un músico puede aspirar. Se trata del percusionista Dafnis Prieto (Santa Clara, 1974), quien ha resultado premiado en la categoría de latin jazz por su álbum Back to the Sunset.

Baterista, compositor, arreglista y director de orquesta, Prieto es reconocido en la escena del jazz internacional tanto como solista como por sus múltiples producciones discográficas. Ganador de una beca MacArthur en 2011, es el primer músico cubano en obtenerla y el segundo baterista en recibir este importante galardón conocido como Genius Grant. Esta es la segunda vez que Prieto está nominado a los premios Grammys, y también ha estado nominado a los Grammys Latinos. En 2006 fue elegido como mejor músico del año por la Jazz Journalists Association.

Residente en Estados Unidos desde 1999, Prieto ha integrado destacadas formaciones de jazz, ha trabajado con Henry Threadgill, Steve Coleman, Eddie Palmieri, Chico y Arturo O’Farrill, Dave Samuels y The Caribbean Jazz Project, Jane Bunnett, D.D. Jackson, Edward Simon, Michel Camilo, Chucho Valdés, Bebo Valdés, Roy Hargrove, Don Byron, y Andrew Hill, entre otros.

En Back to the Sunset el artista cubano recrea una suerte de autobiografía musical para rendir tributo a los músicos y ritmos que admira. Sobre este disco, y muchos otros temas, conversamos con el creador.

Este álbum por el que te dieron un Grammy es tu séptimo disco, ¿qué es lo que lo hace distinto a los anteriores?

Primeramente el formato, la configuración de este disco es de big band, es el primer disco que hago así, había escrito música para big band anteriormente, pero por encargo para otros grupos, pero nunca había hecho un disco como tal de música toda mía y esto fue como hacer volar a un elefante, en el sentido de coordinar todo musicalmente, fue increíble. Y para mí es como una extensión, una magnificación de la música que yo he estado haciendo. El disco detrás de todo esto tiene un sentido de gratitud, ya que cada tema se lo dedico a dos o tres músicos que han sido de gran inspiración para mí, que han aportado mucho a mi carrera, de una manera u otra, ya que he tenido la posibilidad de tocar con muchos de ellos, y otros no tuve esa oportunidad, pero sí me han influenciado mucho. Hice este disco llamándolo Back to the Sunset ya que es un viaje en el tiempo, al atardecer, para rendir tributo de algún modo a estos músicos.

Entre esos músicos que han fungido como mentores e influencias en tu carrera musical a los que rindes homenaje en el disco, hay algunos vivos, otros muertos; algunos cubanos y otros internacionales, aunque todos son importantes para ti, háblanos de los más esenciales.

Tenemos ahí gente como Eddie Palmieri, que toqué con él, Chucho Valdés también, y Bebo, trabajé con los dos, y a Hermeto Pascoal y Egberto Gismonti, dos músicos brasileños. También hay un tema que se le dedico a Buddy Rich y otro a Art Blakey, que son dos bateristas muy conocidos de la cultura del jazz norteamericano. También hay un tema que lo toca Henry Threadgill que es un compositor increíble, y trabajé junto con él, y le dediqué este tema que le da título al disco, Back to the Sunset, a él y a Andrew Hill, otro músico ya fallecido de la vanguardia del jazz americano. Hay un tema que le dedico a Bobby Carcassés y a Dave Samuels, vibrafonista estadounidense que tocaba con grupo de jazz Spyro Gyra. Otro tema se lo dedico a Steve Coleman y Michel Camilo, dos músicos con los que he tocado. Quería darle ese toque de gratitud a esos artistas que me han ayudado de una manera u otra, el disco salda una deuda espiritual, intelectual y emocional.

En piezas del disco se aprecia la influencia musical cubana, como en el tema "Una vez más" con el tumbao inconfundible del piano, o en "Danzonish Potpourri" que nos remite al danzón o incluso en la pieza que da nombre al disco donde hay una cadencia de bolero. Háblanos de lo cubano en tu trabajo.

Lo cubano en mi trabajo es inevitable. Eso va conmigo, desde que era niño y comencé a conectar con la música. Y me interesan todos los estilos de la música cubana. Y el proceso de incorporar ese material me sale natural. Hay muchos estilos, como mencionaste el danzón, es uno de los estilos que escuché cuando era muy joven y me fascinó mucho, en Santa Clara de donde soy yo, los domingos en la Glorieta del Parque Vidal los viejitos tocaban danzón, y bailaban. Y bueno, los boleros, quién se escapa de los boleros. También la música bailable, ya que desde chiquito me crié en un barrio bastante humilde que se llama El Condado, y muchos músicos vivían en ese barrio. Es inevitable para mí esa influencia de la música cubana y transitar a través de ella hasta mí, porque mi intención en realidad es personalizar estos sonidos, no hacerlo de la misma manera en que se vienen haciendo. Yo creo más en la evolución, todo va evolucionando.

Y si tienes que escoger un tema de este disco premiado, cuál sería y por qué.

No, es una encrucijada, porque el problema es cada cual tiene su identidad, sus pros y contras, en el sentido que uno tiene algo que no tiene el otro. No te puedo decir.

Como me comentaste al principio, eres autor de todos los temas y también de los arreglos musicales de este disco, donde trabajaste por primera vez en formato big band, ¿cómo fue la experiencia en este tipo de formato?

La base de esta big band es el sexteto mío, y luego le puse arriba otros músicos de una calidad increíble y sonaron superbien, no solamente en la grabación, ya que estamos tocando en vivo bastante.

Tocaste en la 34 edición del Festival Internacional Jazz Plaza de La Habana, cómo fue el contacto con el público cubano.

Estuvimos en Cuba en enero, llevé a mi sexteto para allá y pusimos 11 músicos más, e hicimos la big band en el Mella y quedó superchévere. El contacto con el público fue buenísimo. Me encantó haber regresado, me encantó haber recibido esa cantidad de atención, de amor y cariño de gente que no conocía y a la vez de muchas amistades, familia, muchos que había visto y otros que hacía años que no veía. Me encantó tocar ahí porque significa mucho para mí, hacía prácticamente 20 años que yo no tocaba en Cuba. Toqué hace como tres años en la Fiesta del tambor, hice un solo de batería de 10 minutos y ya. Pero hacía como 20 años que yo no tocaba así en un concierto.

¿Hay en Cuba un público de jazz como hay uno de ballet o de cine?

Sí, claro que sí. Lo que pasa muchas veces es que se interconectan. Cuando hablas de un público de jazz estás hablando también de un público que conecta con una riqueza intelectual y una actitud artística ante la vida, que lo mismo puede ir a un festival de jazz que a una obra de ballet. La misma persona. Y eso es lo que pasa en Cuba.

¿Cómo ves el panorama de la música cubana actual dentro y fuera de la Isla?

Hay mucho talento cubano en muchos géneros haciendo cosas superinteresantes, se conocen a esos artistas, muchos estuvieron nominados ahora los Latin Grammys, que este disco también estuvo  nominado a esos premios. Estaba Chucho (Valdés), Omara (Portuondo), Telmary (Díaz)… Todo va en evolución, y cuando hablamos de la música cubana tenemos que hablar en realidad de los músicos cubanos, porque es tan variada en estos momentos, porque si haces un rap cubano qué es, música cubana o no. Pero hay quien lo hace. A mí me gusta enfatizar en la parte de quién hace las cosas, porque los estilos no se hacen por sí solos, no nacen en los árboles, lo hacen las personas, y lo desarrollan, y lo evolucionan las personas. Como artista siempre me gusta enfatizar en eso.

Cuando empezaste, ¿querías ser músico o más especialmente jazzista? ¿Te defines como jazzista o como un músico que hace jazz?

A mí me gusta la música, no me defino en el sentido de géneros, lo puedes escuchar en todos los discos que he hecho con la música mía. A mí me gusta lo mismo escuchar al Trío Matamoros como me gusta escuchar a Ornette Coleman, o me gusta escuchar a Henry Threadgill, a Stravinski o a Bartók. Para mí la música es música, lo que no puedo evitar son mis influencias, y vienen de todo eso, porque estudié música clásica ocho años en Cuba.

¿Cómo y dónde fue tu formación musical? 

Estudié cuatro años en la Escuela Vocacional de Arte Olga Alonso de Santa Clara, y después me fui a La Habana a la Escuela Nacional de Arte, donde hice estudios de música clásica, y de alguna manera me aficioné a esa música porque aprendí de ella y me influencié por ella, y conocí a muchos compositores, que hoy son compositores grandísimos. Por eso yo no veo esas líneas divisorias en los géneros. La línea divisoria para mí viene después en el proceso analítico, pero en el proceso de impulso y creativo, yo veo y siento música.

Has colaborado con numerosos artistas y participado en discos de sonoridades que se salen del jazz, como el CD President Alien, de Yerba Buena; La noche más larga, de Buika o L-O-V-E, de Issac Delgado, o la colaboración con Gema y Pavel, hablamos de estas experiencias de moverte a otras zonas musicales que no son el jazz.

Como dije, me gusta la música, que tiene muchos géneros dentro, lo mismo me gusta acompañar a un buen cantante y una buena canción, hacerlo con músicos interesantes para mí y que sean buenos, que hacer otro tipo de cosa… En realidad esos discos los hice hace unos cuantos años ya. También me gusta hacer otras cosas instrumentales, más apegadas al virtuosismo quizás o en la interpretación como tal del instrumento mío, porque una de las cosas que yo trato de hacer es poner la batería en la parte de adelante de esta historia, y eso tiene que ver con la manera en que yo toco la batería. 

¿Cómo es un día tuyo? ¿Largas horas de ensayo o, como podría pensarse, dejas mucho a la improvisación?

Tengo diferentes tipos de días. Hay días en que tengo que ir a la escuela, yo enseño en la Universidad de Miami, hace cuatro años estoy viviendo aquí en Florida. En estos momentos voy tres o cuatro días a la semana y los otros días se los dedico a la parte creativa, de hacer música y hacer otras cosas, hay muchas cosas detrás de la música, organizar cosas detrás mi Label Dafnison Music.  Estoy en muchas cosas a la vez, la parte docente, la parte creativa, la parte administrativa que es lo que está detrás de las cosas más reales… Yo trato de balancear eso lo más que puedo durante el día. 

Entre tantas cosas, cómo haces para priorizar la parte creativa… 

Es una perseverancia increíble, y es esa necesidad de expresión; hacer este disco, por ejemplo, escribir toda esta música y los arreglos, concebir todo eso, materializar todo eso, me llevó un año. Y haciendo todas las otras cosas que te comenté.

Comentabas que eres educador, ¿qué te aporta esta experiencia?

Me encanta enseñar, hace ya como 15 años que estoy enseñando. El primer lugar donde fui profesor en Estados Unidos fue en Nueva York, por 10 años, en la Universidad de Nueva York. Al principio uno se veía fuera de lugar, pero poco a poco me fui sintiendo mejor, me empezó a gustar y empecé a tener una buena relación con los estudiantes. Ahora me encanta. A raíz de eso hice un libro que publiqué en 2016, se llama Un mundo de posibilidades rítmicas y contiene un arsenal de cosas de estudio. La academia me encanta, me gusta trasmitir el conocimiento, siento la satisfacción cuando veo gente que va avanzando a la que yo de alguna manera le he podido aportar conocimientos, ese grano de arena a su gran evolución. Siento esa responsabilidad también, la educación lleva una responsabilidad detrás, de dar lo más puro y lo más sincero, lo más real.

Llevas 20 años residiendo fuera de Cuba, pasaste por España y te asentaste en Estados Unidos, ¿qué te ha aportado ese país en lo personal y en lo profesional?

En lo profesional mucho, yo he hecho mi carrera aquí, y le debo esa oportunidad a muchas de las situaciones que me han sucedido aquí, y las posibilidades reales que te da el sistema, y hay una diversidad muy grande de tipos de música, incluso la música menos comercial tiene una audiencia que se deja ver. La mitad de mi vida la he vivido en Estados Unidos, yo no hubiera podido hacer en otro lugar del mundo lo que he podido hacer aquí en 20 años, quizás no lo hubiera podido hacer en toda mi vida en otro lugar, por las facilidades de individualidad e independencia que a mí me favorecen mucho porque tengo mi propio Label (sello discográfico), escribo mi propia música, hago las cosas muy autónomamente. Y este es uno de los mejores lugares para hacer eso. Y bueno, las oportunidades de aquí, fue en Estados Unidos donde me dieron el MacArthur que es un premio importantísimo de la creatividad. 

¿Qué te aportó recibir este premio tan prestigioso?

Fue en realidad una cosa un poco surrealista, un día me llamaron y me preguntaron si era Dafnis Prieto, y me dijeron: solo te llamamos para informarme que te acabas de ganar el premio MacArthur. No tienes que hacer nada ni ir a ninguna ceremonia, ni darnos ningún dato de lo que vas a hacer con eso, pero ahí está tu reconocimiento… Y aparte de eso tiene una suma de dinero importantísima que me ayudó muchísimo. Mi vida hubiera sido completamente diferente sin ese premio. Me ayudó mucho. El reconocimiento que se me ha dado aquí donde vivo no tiene precio profesionalmente.

Antes vivías en Nueva York, ¿cómo ha sido el cambio a la Florida?

Vivo en Hollywood, al norte de Miami. Aquí estoy bien. Me siento más como en casa aquí en el sentido del clima, y todas las cosas que lo rodean a uno.

Santa Clara es tu ciudad natal, ¿qué te viene a la mente cuando piensas en ella?

Pienso en mi familia, mi infancia, mis primeras sensaciones. De lo que me gusta, de lo que no me gusta. El parque Vidal, el teatro Caridad, la pizzería de la esquina, donde uno nació, esos recuerdos de cuando uno era mucho más ingenuo y que significan tanto para mí.

¿Qué música oyes que no sea jazz?

Música cubana, africana, de la India, española, cantautores, de todo. No tengo esas barreras de estilo. 

Si tuvieras que recomendarnos cinco artistas, ¿quiénes serían?

Creo que son los mismos que me han influenciado, a veces inclusive escucho música que no sé ni quienes están tocándola, pero por ejemplo, Egberto Gismonti es una persona que ha significado mucho para mí, también Hermeto Pascoal. Me gusta mucho la música de Bartók, y Stravinsky también me gusta mucho, como me gustan los Van Van de toda la vida. Y muchos más. No me gusta seleccionar, porque dejo de mencionar a los demás que en un momento dado significan tanto como esos que mencioné.

¿Qué planes futuros tienes?

Ahora mismo tengo varias cosas en mente, o hacer un disco nuevo para mi sexteto o quizás hacer otro disco de big band. O publicar otro libro mío. Estoy a medias de hacer esas tres cosas, y tengo que tomar una decisión en algún momento de por donde me voy a ir, porque cada una necesitan una energía y un tiempo importante. Este año tendré que tomar esa decisión, pero por ahora lo que estoy haciendo es disfrutando, tocando con la big band. Tenemos varios conciertos en marzo en Estados Unidos, también estaremos en La Habana. Luego estaré en Europa, en Dinamarca, haciendo una residencia con una big band de allá, la Aarhus Jazz Orchestra, y vamos a tocar la música mía, y con esa banda vamos a tocar en el North Sea Jazz Festival. Y a principios de agosto regreso aquí y tocamos con la big band mía de aquí en el festival de jazz de Newport. Estoy disfrutando de todo eso, y preparando todas estas cosas.


Escucha Back to the Sunset en Spotify o en YouTube.

1 comentario

Imagen de Guarapo

Guaooo! R. Feliú etc… un todos estrellas, gran Big Band. En hora buena al premiado y a la música Cubana, buena entrevista.

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