Domingo, 17 de Febrero de 2019
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literatura

Disponible para su descarga un olvidado atlas botánico del siglo XIX sobre la flora cubana

Dibujo a mano incluido en el libro. (CORNELL UNIVERSITY)

Tras la muerte de su esposo Charles en 1817, la norteamericana Nancy Anne Kingsbury Wollstonecraft se mudó a Matanzas, donde inició el estudio de la flora cubana. A mediados de la década de 1820, compiló su trabajo en un manuscrito titulado Specimens of the Plants and Fruits of the Island of Cuba (Especies de plantas y frutas de la la Isla de Cuba).

Casi dos siglos después de su muerte, ocurrida en 1828, su obra ha sido digitalizada y está disponible para su descarga en la biblioteca digital HathiTrust, a través de la colección de Manuscritos y Raros de la Universidad de Cornell.

El volumen es considerado una de las obras más abarcadoras sobre la flora cubana del periodo colonial. "Su significado descansa en que parece ser uno de los primeros documentos botánicos conocidos que contienen ilustraciones de la flora cubana", escribió Anne Sauer, directora de la colección. "Que también fuera hecha por una botánica aficionada y relativamente conocida, pero bien educada y dedicada, es extremadamente importante", agregó.

Las ilustraciones en aguada fueron realizadas todas por Wollstonecraft e incluyen un análisis de la planta y de su biología. De acuerdo con el historiador cubano Emilio Cueto, que dio una conferencia sobre el manuscrito en noviembre pasado, solo se habían realizado 145 ilustraciones de las plantas cubanas en esa fecha. Wollstonecraft fue responsable de al menos 124 de ellas.

Desafortunadamente, Wollstonecraft murió apenas meses después de enviar su manuscrito a unos editores de Nueva York. No obstante, pudo ver otras de sus obras publicadas en vida. 

Bajo el seudónimo de D’Anville, publicó dos cartas detallando su exploración de la ecología cubana. En una correspondencia titulada Letters from Cuba No. II (Cartas desde Cuba número II), publicada en la primavera de 1826 en el Boston Monthly Magazine, describió las estalactitas de las cavernas que visitó, así como el "delicado, profundo follaje" del campo de la Isla. 

Wollstonecraft, quien era hermanastra de Mary Wollstonecraft y tía de Mary Shelley, la autora de Frankestein, no fue solamente una autoridad en historia natural, sino también una luchadora por los derechos de la mujer. 

Usando el mismo seudónimo, Wollstonecraft escribió The Natural Rights of Women (Derechos naturales de las mujeres), publicado un año antes que sus cartas en la misma revista. En ese texto pidió el mejoramiento del sistema educativo de Estados Unidos y llamó a crear mayores oportunidades para que las jóvenes estudiaran literatura y ciencias. 

Unas 220 páginas de texto y 121 imágenes pueden ser vistas en el texto que ofrece la biblioteca digital. El manuscrito ha perdido aparentemente 24 imágenes, aunque sigue siendo un enigma si estas desaparecieron o si nunca fueron pintadas por la autora.