Domingo, 16 de Diciembre de 2018
Última actualización: 22:44 CET
Opinión

Editorial: Cuando el viceministro Rojas no abre la puerta

Fernando Rojas, viceministro de Cultura. (MINCULT.GOB.CU)

El pasado octubre, cuando diversos miembros de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) se quejaron de que la campaña de "debates" de la reforma constitucional no contemplaba una asamblea donde escritores y artistas pudieran discutir esos cambios, la respuesta oficial aclaró que solamente se reunirían en la UNEAC quienes trabajaban allí como empleados.

Artistas y escritores tendrían sus asambleas de barrio y de centro de trabajo para expresarse. Es decir, podrían discutir el proyecto de Constitución en tanto vecinos o empleados, pero nunca en tanto artistas y escritores. El comunicado oficial puntualizaba que, de lo contrario, se estaría fomentando el elitismo.

Ahora, cuando el viceministro de Cultura Fernando Rojas se niega a intercambiar con los artistas que le piden hablar del Decreto 349, queda claro lo que había detrás de aquella excusa: los comisarios de la cultura no desean diálogo ninguno, procuran imponer sin discusión su política —decreto o Constitución—, y que artistas y escritores tengan que acatarla, a riesgo de ser tratados como delincuentes.

El ministro de Cultura Alpidio Alonso no se atreve a dialogar con un grupo de artistas acerca de un decreto que atañe directamente a su ministerio. Fernando Rojas no los atiende. Es el elitismo de los dirigentes, el único permitido y fomentado en Cuba. Los dos cierran la puerta a la discusión, la policía carga contra quienes reclaman diálogo y ellos dan el decretazo a la cañona.

Alonso y Rojas no tienen el valor de escuchar otras versiones porque se saben carentes de independencia. Les toca ser esbirros del 349 y los esbirros no se rebajan a dialogar con las víctimas. Sin embargo, mientras conserven sus puestos, tendrán que batallar contra unos artistas que no aceptan que les coarten sus libertades, y tanto Rojas como Alonso se convertirán en la cara visible de unas medidas cuyo interés principal es controlar policialmente las artes y el pensamiento.

Cuando el viceministro Rojas no abre la puerta a los artistas, lo que hace es dejar el asunto en manos de la policía política. Luego, cuando esta actúe, que no venga a alegar que él estaba por el diálogo.  

4 comentarios

Imagen de Pamela Landy

Cierto es que todo está cocinado y bien cocinado. Agregarán un poco de sal y pimienta al gusto para ganar tiempo y dar el platazo de 349 cuando ya no se hable del asunto. José quiero darte la razón en cuanto a que Alpidio puede ser 'peor' (supongo quisiste decir) que el vice Rojas... el problema es que el segundo, este Fernando, no se acaba de reponer de no haber sido él mismo nombrado ministro, siendo vice 'in saecula saeculorum'.

Imagen de José Prats Sariol

Se trata de dos funcionarios cuya docilidad al Poder les impide conversar inteligentemente con los que consideran fascista al Decreto 349. Alpidio Alonso es pero que Rojas, porque aún no se repone de haber sido nombrado ministro.

Imagen de Medicus

Eso no es elitismo, sino abusar e imponerse por la fuerza sobre otros y después no tener el coraje (ni mucho menos sentir la necesidad) de dar explicaciones a las víctimas del por qué de los abusos y los atropellos. Así se vive en dictadura. En lo altos cargos de estos regímenes sólo se sientan (entre otros rastrojos humanos) los esbirros, y los policías de pensamiento, ese es el tipo de funcionarios que estos gobiernos necesitan.

Imagen de Un Cubano Libre

Señores no le demos más vuelta a este asunto que ya todo está cocinado.

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