Domingo, 20 de Enero de 2019
Última actualización: 13:26 CET
Artes visuales

Humberto Calzada, un cubano más en el Smithsonian

Humberto Calzada, 'The Anunciation', 2011. (E. JIMÉNEZ ALMEIDA)
Humberto Calzada. (E. JIMÉNEZ ALMEIDA)

Humberto Calzada es de esa especie rara de cubanos en peligro de extinción que acá en Miami conocemos por cubanazos. Un habanero y miamero empedernido. Ocurrente en sus afirmaciones, ocurrente y coherente. Siempre está a la viva, con el sentido del humor alerta y no pierde oportunidad para salirse de cualquier intento de solemnidad.

Durante más de 40 años ha pintado la arquitectura cubana. Casas vacías, inundadas por agua, devoradas por el fuego… y el silencio de una ausencia que se ha prolongado toda su vida. La ausencia de la Cuba que fue, y que él vivió.

Calzada es uno de eso pintores cubanos que desafían memoria, tiempo y espacio con una obra sólida, exhibida en museos de EEUU y del mundo. Recientemente una de sus pinturas ha sido adquirida para la colección de arte latinoamericano del Smithsonian American Art Museum en Washington (SAAM).  

Este es un suceso importante para el arte cubano. ¿Cómo es el proceso de selección de una obra para el Smithsonian?

Yo realmente no sé… Te puedo contar mi experiencia. En el año 2011 realicé mi exposición personal The Fire Next Time (Otra vez el fuego) en el Frost Museum of Art, en la Universidad Internacional de la Florida (FIU). Un año después, E. Carmen Ramos, curadora de arte latinoamericano del SAAM, me contactó interesada en una de las obras de esa serie. Luego visitó mi estudio, pero nada quedó claro en esa ocasión.

Pasó el tiempo, aquello no iba a ninguna parte, hasta que recibo su llamada en el 2017 y me comunica que ha seleccionado una pieza para presentarla a la junta de aprobación de museo. En un mes ya se habían llevado el cuadro y no fue hasta hace unos días que me dieron la noticia de que "The Fire Next Time-Tower I"("Otra vez el fuego- Torre I") formaba parte de la colección del Smithsonian American Art Museum.

¿Ha tenido alguna experiencia similar a esta con otros museos?

Ninguna como esta. El proceso de selección ha sido muy largo y riguroso. Estoy en varios museos, pero si me preguntas ahora mismo no recuerdo la mayoría, las listas son siempre aburridas. No me castigues de esa forma. El autobombo no es mi fuerte.

Por rigor periodístico debo insistir en esa lista… O al menos en los más importantes.

Si tú insistes… Ahora que reviso mi currículo me doy cuenta de que son 20 en total. Los más importantes son el Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago de Chile, el Museo de Arte de Ponce en Puerto Rico, el Museo de Arte Contemporáneo de Panamá, Norton Museum of Art en West Palm Beach, Perez Art Museum of Miami (PAMM), y ahora el Smithsonian American Art Museum.

Todos son importantes para mí, y ahora insisto yo, las listas son muy aburridas. No torturemos a quienes lean esta entrevista.

Esta pregunta seguramente se la han hecho mil veces: ¿por qué la casa sigue siendo el centro de su pintura?

Supongamos que esta es la mil y una vez que me la preguntan, ese número me gusta… Pintar es otro tipo de viaje, en mi caso, un viaje interior, un viaje al centro de mis recuerdos, de mi memoria, de mi imaginario… mi modo de ver el mundo.

Ha sido un viaje accidentado por la revolución cubana y casi 60 años de exilio. Todas mis casas la pienso y las pinto en Cuba, vacías, porque ya somos varias las generaciones que hemos partido… y el vacío lo resiente el país.

Te digo más, mi casa, donde vivo, la diseñé como uno de mis cuadros, es una de mis pinturas por otros medios. En mi casa empiezan y terminan todos mis viajes. Mi casa es Cuba, no por nostalgia, sino por vocación.

Si tenemos en cuenta que su trabajo fundamental tiene por tema la arquitectura cubana ¿Qué tiene de especial "The Fire Next Time –Tower I" para estar en el Smithsonian?

He trabajado por 42 años. Hasta que hice la serie The Fire Next Time mi tema casi único había sido la arquitectura cubana y la narrativa de mi trabajo había estado sujeta al silencio, el viento y el agua, de día o de noche. Me lancé, quería lograr una ruptura con mi pintura anterior y encontré en el fuego el elemento ideal para hacer un punto de giro en mi carrera.

Desde hacía tiempo estaba buscando la manera de introducir el fuego en una serie. No fue hasta que vi las noticias de la Primavera Árabe y pensé en la posibilidad de una revolución como esta en Cuba. El fuego por sí solo no hace las revoluciones, como pintor a lo que puedo aspirar es a hacer una revolución en mi pintura. Luego vino todo lo demás: mi exposición personal The Fire Next Time en el Frost Museum of Art en la FIU, y ahora el Smithsonian que selecciona este cuadro raro, que dentro de la serie gana todo el sentido. Sin embargo, no es una casa, sino una torre de comunicación o de vigilancia que para mí simboliza el control ejercido por los poderes totalitarios.

Fuera del contexto de la exposición es otra pintura y adquiere otra dimensión, lo hace, de alguna manera, diferente a todo lo que he hecho.

Trabajar el fuego ha sido un aprendizaje para mí, cuando comencé a pintar mi punto de partida fue el futuro de Cuba. No obstante, muchos de mis amigos, incluso, algunos cuyos criterios sobre el arte, y mi trabajo en particular, yo respeto mucho, me han dicho que ven en The Fire Next Time el incendio de Bayamo, u otro incendio de Bayamo, el mío personal, o quizá uno en el futuro.

He terminado por convencerme de que Bayamo está ahí, en mi subconsciente primero, en mi imaginario después… Si tomo en cuenta que Perucho Figueredo y mi bisabuela eran primos, pues entonces, tengo a Bayamo en la sangre. No es de extrañar que esté en muchos lugares de mi cabeza. Cuando pinto solo disfruto, lo otro lo ponen los espectadores y me parece muy bien así.

¿Cambiará en algo Humberto Calzada y su pintura después de estar en la colección de Smithsonian Museum of American Art?

Cambiará mi currículo, tendrá una línea más. Nunca he estado de moda, ni me interesa. Si algo me hace sentir bien es que estaré junto a Carmen Herrera, Ana Mendieta, Teresita Fernández, Magdalena Campos-Pons, Emilio Sánchez, José Bedia, Carlos Alfonzo y Rafael Soriano, artistas cubanos que me han inspirado y a quienes admiro.