Lunes, 10 de Diciembre de 2018
Última actualización: 16:10 CET
Música

Yalil Guerra va con un Beethoven cubanizado a 'luchar' un Grammy Latino

Yalil Guerra. (FACEBOOK)

Eufórico y sorprendido. Así se sintió al concluir esta semana el compositor cubano radicado en Los Ángeles, Yalil Guerra, cuando supo de su séptima nominación a los premios Latin Grammy, en esta ocasión en la categoría de Mejor obra/composición clásica contemporánea por "String Quartet No. 3 (In Memoriam Ludvvig Van Beethoven)".

“Es una grata sorpresa porque recoge el reconocimiento de los colegas de la industria de la música”, dijo Guerra, vía telefónica a DIARIO DE CUBA, la tarde noche del viernes con la diferencia de horas entre Los Ángeles y Miami.

La pieza en sí es interpretada por La Catrina String Quartet en su compacto "Alma con brío" y Guerra cree que esto sigue siendo una catapulta hacia otros horizontes.

Esto —enfatizó— ayuda e inspira a seguir adelante hoy, "cuando la música está en un momento crítico". 

Guerra es un premiado guitarrista que salió de Cuba precisamente cuando su carrera comenzaba a tomar altura. Residió en España, en el año 2000 cruzó el Atlántico, vivió dos años en Miami y desde entonces se asentó en Los Ángeles, donde cursa un Doctorado en Composición en la UCLA, e imparte clases en un College y de manera privada.

El homenaje a Beethoven que compite hoy por los Grammys comienza como un clásico contemporáneo, escrito y ejecutado en cualquier rincón, pero Guerra le ha puesto su sello. 

"Es un solo movimiento, son quince minutos de duración, sin parar, y están todas las ideas musicales unificadas de manera que no te deja descansar… no te deja respirar. El final del cuarteto es una fuga al estilo barroco, pero con sonoridad contemporánea. Ya hacia los últimos compases de la obra se pueden escuchar algunos ritmos cubanos, muy sutilmente en lo que es el chelo y la viola. Siempre trato en mi música de poner algo que tenga que ver con Cuba, pero definitivamente no poner la maraca y el tambor desde el principio", sentencia el músico.

Yalir Guerra (La Habana, 1973), es graduado del Instituto Superior de Arte (ISA), donde estudió bajo la égida de los maestros Jesús Ortega y Joaquín Clerch, entre otros. Recibió un Máster en Guitarra Clásica en la Escuela Superior de Música Reina Sofía, Madrid, y ha sido alumno del profesor Aurelio de la Vega.

Guerra es hijo del dúo de cantantes Rosell y Cary, conocidos músicos que se destacaron en el panorama de la Isla por años 80 del siglo pasado.

Ahora, junto a sus padres y su hermana —la cantante Yamila Guerra— dirige la casa discográfica RYCY PRODUCTIONS, INC.

Ahora está enfocado en "los otros", comenta Guerra, profesor, productor musical de colegas "que necesitan sellos discográficos y necesitan que les promuevan y les graben. He estado haciendo esto en los últimos 15 o 18 años".

La joven casa discográfica va por dos Latin Grammys ganados: uno en 2012 a cargo del propio Guerra y otro a cargo del compositor argentino Fernando Otero. Es algo de lo que este cubano se enorgullece, y se explaya finalmente sobre las difíciles condiciones de la música clásica en la actualidad:

"Todo lo que son las instituciones de concierto acá en Los Ángeles, cada agrupación, cada una de esas personas trabajan de forma independiente. Es decir, no hay un país o un estado que esté en función de lo que esté pasando culturalmente. Es todo muy disperso, como mismo existe con los artistas de música popular, que un artista de pronto puede ser famoso y tener un apoyo increíble; lo mismo ocurre con la música clásica. Puede haber un compositor que tiene un apoyo increíble y hay de pronto no sé cuantos más que no lo tienen… yo no me puedo quejar, he tenido mucho apoyo en que la obra mía pueda caminar, se toca, se estrena en muchos lugares. Pero aún así, es una música que está quedando en el catálogo de la música cubana", intuye.

Como las de Caturla, Cervantes o Lecuona, Yalil Guerra lamenta que la que hace es un tipo de música "que no se escribe en estos días".