Jueves, 21 de Junio de 2018
Última actualización: 13:44 CEST
CINE

La Berlinale propone un viaje culinario por los rincones de Cuba

Mercado de productos agrícolas en La Habana. (REMEZCLA.COM/A.SOTO)

La Berlinale se embarca este miércoles de la mano Asori Soto y su película Cuban Food Stories en un viaje culinario a través de Cuba hasta los lugares más remotos de la Isla para rescatar los sabores de la cocina local.

Los sabores "son recuerdos que nunca tuve", afirma el director en una entrevista con EFE previa al estreno del filme, cuyo rodaje fue consecuencia, en cierta de manera, de una "deuda" que tenía con su propio país.

Pasó su primera infancia en Nueva York, donde sus padres trabajaban en la embajada, y en 1991 regresó a "una Cuba totalmente distinta" tras la caída del campo socialista y la llegada de la crisis económica que el Gobierno bautizó eufemísticamente como "Periodo Especial".

"Salté de comer la comida de una embajada a comer pan con aceite y sal, y agua con azúcar", señala, y recuerda que "la pasión por cocinar se perdió" al faltar los ingredientes necesarios, por lo que la comida se convirtió en "pura gasolina".

Al cabo de los años se fue a vivir a Los Ángeles, donde empezó a conocer "los placeres reales de la comida" y su capacidad de trasladar al que la prueba a cualquier país del mundo, explica.

Fue así como nació su deseo de hacer películas sobre comida, para lo cual, pensó, debía empezar con sus orígenes.

"La ausencia de comida es una historia de comida" también, afirma el director, quien dice que decidió ir a filmar a Cuba para "crear" estos recuerdos culinarios con los que crece todo el mundo y de los que él carece.

Durante la investigación previa y después también en el rodaje descubrió cosas "maravillosas", como por ejemplo que en los lugares más recónditos, en pleno Periodo Especial, quizás no había ni comida, ni ropa, ni jabón, pero sí un río en el que pescar camarones todos los días, que los lugareños se comían con coco, como habían hecho toda la vida.

En este sentido, siempre según Soto, en el campo, donde siempre había un pollo o un cerdo que matar, y en los lugares más remotos, esta crisis económica "no les cambió la situación culinaria", mientras que el impacto de la escasez tras la caída del bloque comunista fue mucho mayor en la ciudad", señala.

"Nuestra comida es buena, es la que tenemos, es valiosa, tenemos que rescatarla y tenemos que crecerla de alguna manera. Si no lo hacemos, vamos a perder una cosa única que tenemos nosotros", señala, convencido de la necesidad de difundir esta idea.

Otra cosa positiva que según el director descubrieron durante el rodaje fue la idea de la comida como "lenguaje de diplomacia" y como "mensaje de tolerancia" para los cubanos dentro y fuera de la Isla, explica.

En un país dividido, receloso, con gente que se va y no se habla con la que se ha quedado, dice, la comida resultó ser "un lenguaje positivo, de sabores, de pasión por la cultura cubana", más allá de las convicciones de cada uno.

Según Soto, el filme es "una película sobre comida", pero ha buscado también historias personales "para ir creando una narrativa" que aborda los diferentes tópicos de la cultura y la sociedad cubanas y que permite al espectador realizar un viaje "por lo muy distinta que es Cuba y hacia dónde puede ir".

En este sentido, señaló que Cuba está cambiando, aunque no tan rápido como debería.

Cada vez hay un poco más de gente que tiene algo más de acceso a los restaurantes nuevos que están saliendo o a comprar algo más de comida, pero sigue siendo un "porcentaje extremadamente mínimo de la población", reconoce.

Así, a escala muy pequeña todavía, hay restaurantes que están tratando de rescatar la herencia cubana y crear incluso "una nueva culinaria cubana", indica.

Cuban Food Stories, que se proyecta dentro de la sección Cine Culinario, se engloba en un proyecto mayor que consiste en filmar distintos viajes culinarios por diferentes países de la mano de cineastas locales; los próximos ocho incluyen países tan diversos como Kenia, Japón, España, Portugal y Perú.

Comentarios [ 3 ]

Imagen de Anónimo

Reinerio Ramirez Pereira Tomado del libro Memoria del Comunismo 7ma ed. de Federico Jiménez LosantosPero los millones de rusos asesinados por los comunistas no tienen el mismo trato póstumo que los millones de judíos asesinados por los nazis. Casi la mitad de las víctimas de la URSS, en torno a 27 millones, pasó por las innumerables prisiones del Gulag y murió en los campos helados de la Vorkutá, el Volgolag o el osario inmenso del Canal del Báltico. Los poetas progresistas hicieron infinitos versos a propósito de esta obra... todos en homenaje a su verdugo Stalin. Si la historia la escriben los vencedores, no cabe duda de que los cien millones de víctimas del comunismo siguen formando parte del ejército innumerable de los vencidos. Y sus verdugos —Lenin, Stalin, Mao, Pol Pot, Ho Chi Minh, los Kim, Samora Machel, Mengistu, Ceaucescu, Tito, los Castro— disfrutan del crédito de los caudillos y de los profetas, precisamente porque las ideas en cuyo nombre mataron o matan siguen siendo respetadas y hasta veneradas.

Imagen de Lector de DDC

Un viaje culinario real por los rincones de Cuba presupone llevar una reserva de poderosos antidiarreicos, tomando en cuenta el estado sanitario e higiénico nacional. Sulfaguanidina aparte, si el viaje es virtual, como en este caso, los riesgos son menores, pero poco halagadores al paladar, pues todavía, que sepamos, no existe un cine con sabores.

Imagen de Anónimo

Ay, ese mercadito me trae una nostalgia tremenda! Está en Habana y Amargura. Yo iba ahí a comprar! Que odio tan grande siento por los Castros que por su culpa tuve que irme de ese país, mi país, mi bello país, mi bella Cuba, mi linda Isla, la Cuba de todos los cubanos y no solo de los peste a grajos seguidores de los Castros. Cuba es de todos los cubanos aunque pensemos diferente.