Martes, 20 de Febrero de 2018
23:58 CET.
Libros

Feria del Libro de La Habana: se come más, se lee menos

Un amigo escritor me comentaba, mientras recorríamos los stands de la recién inaugurada Feria Internacional del Libro de La Habana de este año, por qué el Instituto Cubano Libro gastaba tanto dinero en alquilar las instalaciones de la antigua fortaleza colonial de La Cabaña para poner en venta la eximia producción editorial nacional que ahora se exhibe en todo el recinto ferial.

A fin de cuentas, me decía, en un parquecito de los tantos de la calle 23, como se hace por lo regular durante el verano, se puede armar un grupo de carpas y vender los títulos que comúnmente vemos en casi todas las librerías de la capital año tras año.

Mientras entrábamos al espacio reservado a la editorial Letras Cubanas, una anciana lectora irrumpía preguntando completamente asombrada dónde estaban los libros cubanos en venta.

Creí que la pobre mujer no había visto los títulos en venta sobre el mostrador y en los estantes, en verdad muy pocos, pero me engañaba: había sufrido ella el mismo impacto que me causó la entrada al reducido espacio donde una de las más importantes editoriales del país exhibía sus libros. Una de las vendedoras respondió que en otras salas y carpas también se efectuaban actividades de venta y presentación de los supuestos títulos que indicaban una producción más amplia de la que allí se exhibía, por ejemplo, el poemario País de la Siguaraya de Jamila Medina Ríos y la novela Caballos con arzones de Ahmel Echavarría, ambos Premio Carpentier del pasado año. Solo que, en realidad, los libros de marras también estaban en el local.

Pensé que solo se trataba de un caso específico pero no demoramos en constatar que las principales casas editoriales colocaban a la venta sus títulos producidos por lo menos en los últimos tres años. La editorial Oriente, por ejemplo, salvaba la honrilla con Felicidad, la nueva novela de Aida Bahr y El nacimiento de una pasión. El cine en Cuba (1898-2014) de María Eulalia Douglas, y Ediciones Unión, además de la compilación de ensayos y crónicas de Ena Lucía Portela, intentaba seducir al lector con Fabián y el caos, lo último en ficción que se publica en Cuba de Pedro Juan Gutiérrez.

Es verdad que la Feria del Libro de La Habana brinda la posibilidad de poner en contacto al lector con los escritores del país, pero en los últimos años se ha convertido en esparcimiento gastronómico más que de lectura. No hay más que ver cuánto más se come que se lee, cuánta basura se echa en las áreas exteriores donde los cestos brillan por su ausencia y cuántos, de los que regresan para abordar los ómnibus de vuelta a la ciudad, salen cargados de libros.

La Feria es un atractivo indiscutible para los jóvenes ociosos que solo van allí como pasatiempo, para hacer cualquier cosa menos procurarse el incentivo de una nueva lectura. El colmo es que, dedicada este año a la República Popular de China, los libros de ese país que ponen a disposición del público lector, en su mayoría, se venden en ¡chino!

Si esto ocurre en la capital, en provincias, donde los Centros del Libro y la Literatura son los encargados de organizar por su cuenta esta actividad hasta el mes de mayo con su cierre en Santiago de Cuba, la cosa será más precaria todavía.

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.

Comentarios [ 7 ]

Imagen de Anónimo

La cultura de la Cuba actual se ve reflejada en sus siguientes intelectuales: "El Gladiador", "Chocolate", "Osmani García", etc. Todos proyectan esa cultura nacional sofisticada, ese nuevo verbo vivito y coleando del Hombre Nuevo: cojones, pinga, qué bola asere. Lo que también se ve reflejado en algunos escritores y poetas actuales, bien llamados "de la cloaca".

Imagen de Anónimo

20:09: Es cierto, ese es el pueblo más culto de América Latina y tú eres su mejor representante. Por suerte yo soy AMERICANO y ya no formo parte de tu pueblo "culto", o no hubiera podido conseguir una plaza en una prestigiosa universidad...

Imagen de Anónimo

20:09: se ve bien que no conoces la Feria del Libro de Guadalajara o la Feria del Libro de Santiago de Chile. La feria de Cuba es un asco lleno de ignorantes. por cierto, la envidia la tienes tú porque no te llega la sangre a la cabeza... Eres un baboso repugnante...

Imagen de Anónimo

20:09: Apareciste???? Menos mal, ya pensábamos que habías hecho como Fidelito... Pues, mi vida, no sé de donde sacas tú esas estadísticas, pero solo tienes que ver la miseria de libros que se publican en Cuba y todos se reservan para la feria del libro, o sea, fuera de la feria del libro solo lees la libreta del desabastecimiento. Mi vida, nos asustaste porque si de momento te daba por hacer lo mismo que Fidelito y no nos iba a dar tiempo de hacerte una tumba en Colón...

Imagen de Anónimo

Arriba mi Cuba bella ! Hay mucha envidia aquí. Somos el pueblo más culto de América Latina, el que más publica y elque más lee.

Imagen de Balsero

Es una lástima que una cita anual en honor a la literatura, en ese lugar hermoso (no me meto en cuestiones históricas), se vea empañado por la desidia y la política. Ahí se ve la censura y el adoctrinamiento. Es más fácil encontrar un libro de los 5 (están más baratos porque ya volvieron), de la Editorial Capitán San Luis, que alguna obra que hable simplemente de democracia y libertad.

Imagen de azayas48

Ja! Y para colmo, esto ocurre en plena era de los libros digitales... Ya no recuerdo cual fue el último libro en papel que me leí. Y en mi Kindle, tengo unos 600 y pico que puedo llevar fácilmente a donde quiera que vaya, hacer búsquedas sobre ellos, subrayarlos, escribir comentarios y hasta escucharlos en algunos casos. Todos comprados con un simple click en mi teléfono o mi laptop, en un precio mucho menor que los de papel. Así que no sólo es la despreciable censura de prensa que impide que los cubanos de Cuba puedan leer lo que quieran. Es que ya ocurrió una nueva revolución tecnológica equivalente al surgimiento de la imprenta de tipos móviles de Gutenberg, y en Cuba siguen comiendo gofio y dejando pasar las oportunidades de montarse en la ola. Eso significa atraso, atraso y más atraso. El comunismo del Fifo y sus compinches le ha costado a esa Isla un verdadero rezago en todo sentido: económico, político y hasta cultural. Cuatro generaciones perdidas! Un siglo de atraso! Qué desgracia!

Importante: Cualquier utilización del sitio significa conformidad con los términos y condiciones de uso.