Martes, 20 de Febrero de 2018
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LITERATURA

Un nuevo libro sobre Borges intenta reivindicar al escritor ignorado por años en Cuba

La mala suerte que la obra literaria de Jorge Luis Borges ha tenido en Cuba y la razón de que fuera uno de los "escritores innombrables" de la Revolución cubana son los temas centrales de un libro que acaba de publicarse en EEUU, reportó EFE.

Escrito en primera persona por el cubano Alfredo Alonso Estenoz, Borges en Cuba. Estudio de su recepción, publicado por el Centro Borges de la Universidad de Pittsburgh, es un volumen de bolsillo que brilla por su enjundiosa investigación.

Después de 30 años de la muerte de Jorge Luis Borges (1899-1986), Alonso recrea una época en la que Cuba se cerró con siete candados con la idea de construir un "hombre nuevo".

Según indica este profesor de literatura latinoamericana y lengua española en el Luther College de Iowa, "durante los años 70 y 80 Borges fue ignorado por el discurso crítico cubano, aunque (...) lo seguían leyendo los escritores que tenían acceso a su obra".

El investigador recuerda que durante esta década, el autor de Ficciones y El Alpeh, entre otras muchas obras, se convirtió en el antimodelo del tipo de intelectual que el régimen promovía.

Para la reconstrucción total del periodo de unos 20 años en el que Borges estuvo vetado, que concluye con la publicación de la antología Páginas escogidas de Jorge Luis Borges en 1988, Alonso se apoya en muchísima bibliografía y dos fuentes fundamentales.

Una es el diario Borges que el amigo íntimo de éste y también escritor Adolfo Bioy Casares redactó con minucioso detalle y la otra es el prólogo de la antología que desde La Habana firma el crítico y director de Casa de las Américas, Roberto Fernández Retamar.

Por el diario de Bioy Casares (2006) se sabe que el haber firmado "un manifiesto en apoyo a los cubanos que en 1961 invadieron la Isla por Bahía de Cochinos" fue suficiente para que el régimen castrista, que desde el comienzo centralizó toda gestión cultural, enviara al ostracismo a uno de los autores más universales y al latinoamericano hoy día más citado.

Lo curioso es que, anteriormente, Borges había suscrito otro manifiesto condenando al dictador Fulgencio Batista, pero aquella firma no se la tuvieron en cuenta los responsables de la política cultural que, como se encarga de consignar Alonso, no fueron pocos y respondían a una maquinaria muy bien engrasada.

Fernández Retamar, sempiterno director de Casa de las Américas, primero arremetió contra Borges en la década de los años 70, para luego "reconciliarse" con él mediante la publicación de la antología.

Para tal empresa se reunió con Borges un año antes de que éste falleciera y obtuvo su autorización.

El diálogo de aquel encuentro en Buenos Aires, que Alonso extrae del prólogo de Páginas escogidas de Jorge Luis Borges, refleja, por un lado, que al final de su vida el escritor argentino continuaba siendo un electrón libre y por otro que la denominada "Revolución cubana" gozaba de un histrionismo conmovedor.

"Lo que no podemos es mandarle dólares", expone Retamar. "A mí no me interesa el dinero", responde Borges. "Le enviaremos cuadros o libros antiguos", ofrece el otro.

El libro Borges en Cuba. Estudio de su recepción es algo más que un acto reivindicativo. Entreverada presenta también una síntesis bastante clara y organizada de la historia de la censura oficial en Cuba desde 1959.

No escapan de estas 166 páginas autores como Luis Rogelio Nogueras, que al morir a los 41 años había dejado una obra fuertemente "borgeana" sin haberse atrevido a nombrarlo.

"Borges es el 'ingrediente secreto' que hace posible la distinción de Nogueras en la poesía cubana de la época", escribe el investigador.

El infortunio que la obra de Borges ha tenido en Cuba llevó a que un estudiante universitario como lo era Alonso en los 90 confundiera el apellido del argentino con el del comandante sandinista Tomás Borge, autor bien visto y promocionado entonces en Cuba.

Aunque Retamar "rescató" a Borges en 1988 dejando claro que ya no era un escritor maldito, la antología, apunta Alonso, no se encuentra con facilidad en la Isla. Se vende en dólares y no está en librerías, sino en manos de anticuarios.

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Comentarios [ 8 ]

Imagen de Anónimo

En mi época, a Borges tenían acceso muy pocos. Solamente los "elegidos", el resto solo lo conociamos de nombre.

Imagen de Anónimo

No sé cuán profundo cavó el profe pero sí; así nomás una pasadita a las revistas cubanas de la década del 70, más allá de cuatro mierdangas de un tal Pedro Sotolongo Borges y del no tan tal, el imfame camarada Tomás Borges, el apellido sólo aparece en dos ocasiones y de plano siempre como picaña para el asadero:RIVERO, RAÚL. Borges y los Caballeros de la Muerte. BOH 70(6): 29; 10 feb. '78. El escritor argentino pidió la bomba atómica para Cuba y Viet Nam y el exterminio en masa de la población negra norteamericana. (Del "Índice general de publicaciones periódicas cubanas 1978")VALDES GUTIERREZ, GILBERTO. Sobre Borges y su pensamiento político. CAS AMER 19(113): 134-140; marzo-abr. '79. Comenta el libro de Orgambide: Borges y su pensamiento político, del cual señala: "No vacila en acusar la imagen real entre todas las que propone el mundo de las ficciones. Nada de sonrisas perdonavidas, de imponderables, de regaño fraterno. Cada hombre deberá presentarse en los tribunales del Pueblo, según sea su culpa o su responsabilidad en el inmenso crimen. También Borges". (Del "Índice general de publicaciones periódicas cubanas 1979") 

Imagen de Anónimo

¿Así que Retamar perdonó a Borges? ¿Y quién perdona a ese culto, inteligente y hasta interlocutor agradable, ese rey de los cobardes que es Retamar?

Imagen de Anónimo

No podemos mandarle dólares pero igual lo venderemos en dólares. ¡Sátrapas!

Imagen de Anónimo

Yo me las he cobrado fuera de Cuba. Y díganme lo que quieran. En mis clases universitarias de literatura ignoro, total y absolutamente, al sargento Retamar, a Guillén, el malo, a Pablo Neruda, a Benedetti, a la infama de Nancy Morejón, a Miguel Barnet, y a cuánto adulador servil ha cantado a la involución cubana o a su líder. Incluso a Cortázar. Enseño a Borges, ese sí, por supuesto, a Vargas Llosa, y a tantos otros en su lugar. Pero jamás a ningún cubano ni latinoamericano que haya apoyado el nazicomunismo cubano ni a Fidel Castro. Hay tanta cultura, tanto escritor grande que mostrar, para darle lugar a estos desmadrados.

Imagen de Anónimo

@15:50: Benedetti fue tremendo cabroncito que gozaba de sus excelentes ventas de suis libros fuera de Cuba, pero defendía la basura de gobierno en Cuba. Supe en el Colegio de México que a Benedetti le encantaba el Jamón Serrano, pero defendía el sistema que creó la inmundicia de la libreta de (des)abastecimiento de Cuba. Típico hipócrita de los que se subieron al camión del castrofascismo...

Imagen de Balsero

JL Borges fue un liberal en todo el sentido de la palabra. Tal era así que no profesaba ideología política bien definida, sino que casi siempre fue crítico de los gobiernos de turno, en Argentina. Tuvo simpatía por el anarquismo y comunismo en sus años jóvenes, para luego virar hacia el anti peronismo, con algunos tintes militaristas y luego radicales. Pero no aceptó lo que muchos intelectuales rioplatenses hicieron ni bien ganó la revolución cubana: el apoyo incondicional hacia FC. Pensemos que había pesos pesados en aquella posición como Julio Cortázar, Ezequiel Martínez Estrada, John William Cooke y muchos otros, con matices diferentes. Sus comentarios políticos eran sumamente duros, sobre todo hacia el peronismo y los militares, en su esfera local. Hay muchos libros y biografías sobre Borges en el "mundo libre" pero en Cuba, hace unos años, pude acceder a un libro que escribió Volodia Teitelboim sobre el argentino, que recomiendo.

Imagen de Anónimo

Cuando preparé la edición de Martín Fierro para Casa de las Américas, Antonio Benítez Rojo tuvo que salir en defensa de mi prólogo, frente a la censura que quiso ejercer Mario Benedetti, en ese entonces director del Centro de Investigaciones Literarias de la institución, porque yo citaba tres veces a Borges. La censura fue un hecho, buscaré el libro. Hacía falta esta investigación. JPS