Martes, 18 de Diciembre de 2018
Última actualización: 21:32 CET
CINE

La película sobre la vida de Carlos Acosta traslada su set a Madrid y Londres

Carlos Acosta (d) e Icíar Bollaín (i), en 'Yuli'. (EFE)

El sueño de Carlos Acosta era convertirse en futbolista en su barrio de La Habana, pero su padre le "obligó" a estudiar danza para disciplinarle. Se convirtió en el primer bailarín negro en interpretar papeles para blancos, forjando una leyenda que ahora "baila" para Icíar Bollaín en Yuli.

Con guion de Paul Laverty y música de Alberto Iglesias, la cineasta empezó a rodar Yuli el pasado mes de noviembre en Cuba y, ahora, continúa en Madrid las grabaciones de este filme basado en la vida de una figura "muy interesante y atractiva", explica a EFE Bollaín.

En la cinta, que la realizadora espera que pueda estrenarse en otoño de este año, Acosta (La Habana, 1973) se interpreta a sí mismo (aunque en la parte coreografiada de la producción interpreta a su padre), mientras que el bailarín Kevyn Martínez, de la compañía que Acosta fundó en Cuba en 2015, da vida al protagonista en su veintena.

"Es una historia extraordinaria. Carlos es extraordinario como bailarín, uno de los mejores de su generación, y luego tiene una historia muy curiosa, porque no quería ser bailarín. Ha llegado a lo más alto, pero viene de un barrio humilde y él lo que quería ser es futbolista", comenta la directora de producciones como El olivo y Te doy mis ojos.

Acosta acabaría conquistando no los estadios sino los teatros de medio mundo y, en vez de la Bota de Oro, ganaría premios como la Medalla de Oro en el Prix de Lausanne, el Gran Premio en el cuarto Concurso Bienal Internacional de Danza de París, el Premio Danza Vignale (Italia) y el Premio Frédéric Chopin.

Una carrera estelar —que incluye participaciones en cine, como el fragmento que protagonizó en New York, I Love You y que dirigió Natalie Portman— que Acosta ha cosechado gracias a su padre, un camionero "casi analfabeto" que le "obligó" a cursar estudios en danza, explica Bollaín, para "sacarle de la calle" y del "futuro que tenía de delincuencia por el barrio en que vivían".

Se formó en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba, con maestros como Ramona de Saá, y se convirtió en el primer bailarín negro en interpretar algunos de los papeles más famosos del ballet, escritos originariamente para blancos, en compañías como el Houston Ballet o la Royal Ballet de Londres, donde ha sido primer bailarín más de 15 años.

Ahora Bollaín lleva al cine esta vida "fascinante", que narra a través de la danza y desde la actualidad.

"La película se cuenta desde el presente: Carlos Acosta está haciendo con su compañía un espectáculo ficticio sobre su vida, que se llama como la película, Yuli. Vemos coreografías de baile contemporáneo, que ha coreografiado María Rovira, con partes de la vida de Carlos".

"Por ejemplo —precisa—, hay un momento de la vida de Carlos en el que va a Houston, y allí se hace una estrella. En la película eso se baila, no nos hemos ido a Houston, sino que eso es una coreografía".

La cineasta comenta que para ella ha sido "fascinante" rodar danza y "narrar" a través del baile este "'biopic' con el 'biopicado' dentro" que tiene, también, varias lecturas, desde la relación del bailarín cubano con su padre y con su propia trayectoria profesional, hasta la historia de las "dos o tres" últimas décadas de Cuba.

Según la directora, la película se inspira en la autobiografía del bailarín —Sin mirar atrás— cuya presentación en 2016 en La Habana, durante un "Sábado del Libro", fue cancelada. Habría sido suspendida, según fuentes consultadas por DIARIO DE CUBA, por las acusaciones de racismo que Acosta dirige en la obra contra el Ballet Nacional y Alicia Alonso.

Yuli, una coproducción entre España, Francia, Alemania, Cuba y Reino Unido en la que también actúan Santiago Alfonso, Laura de la Uz y Yerlin Pérez, concluirá la próxima semana su rodaje en Londres, ciudad de acogida del protagonista de este filme, uno de los diez títulos españoles de 2017 que han obtenido ayudas del fondo europeo Eurimages.

Acosta, que lleva adelante su propia compañía, admitió el pasado mes de agosto que había mantenido "conversaciones" con funcionarios del Gobierno "para suceder a Alicia Alonso en la dirección el Ballet Nacional de Cuba", pero también afirmó que habían "quedado en el aire".

3 comentarios

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Baste nombrar a uno solo de nuestros mulatos, Antonio Maceo, añadamos a Pérez Prado, Kid Gavilán, Rita Montaner, Beny Moré, Celia Cruz, Olga Guillot, Bebo Valdés, Abelardo Barroso,  Barbarito Diez,  Bola de Nieve, Juan Formell, por mencionar unos pocos de nuestros negros y mulatos de oro que, antes de 1959, fueron famosos internacionalmente. Alicia si es racista. El Ballet de Alicia Alonso (antes de 1959)  nunca puso en escena La Rebambaramba de Amadeo Roldan, ni Tambó de Gilberto Valdés ni ballets de García Caturla, despues, su Ballet Nacional fue hogar de principes, cisnes y bellas durmientes, salvo excepciones como El Guije y Tarde en la Siesta. En cuanto a Acosta y Williams, constituían menos del 5% de la compañía en una Isla-país, donde el 65 por ciento de la población es negra y mulata. ¿Pudo acaso la brillante Caridad Martínez ser primera bailarina en el Ballet de Cuba? ¿Tendría Acosta nombre internacinal de no ser la estrella del Royal Ballet? No lo creo, en el Ballet Nacional solo podía brillar Alicia (si no pregunten a Mirtha Pla, a Charín o a tantas sacrificadas) y aclaremos, la fama de Alicia le viene de ser primera figura de El Ballet Theather de New York. ¿Meritos? Claro que los tiene, es una de las grandes románticas (absolutta no hay nadie) y logró hacer un ballet en una Isla con un Comandante en Jefe homofóbico.  

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Idem, idem...

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¿Alicvia Alonso racista? Ni siquiera Zoe Valdes se lo cree. Copio y pego lo que dijo ella sobre el tema en Cubanet:Alicia Alonso es ciega, no pudo ver el color de la piel de Acosta. Lo que nunca soportó, seguramente, como tampoco soportó en Rosario Suárez (Charín), blanca de piel, es que estos bailarines se pudieran convertir en mejores y más famosos bailarines que ella. Carlos Acosta es un gran bailarín al que he visto bailar y he cenado una vez con él en París antes de conocerlo bien. Me sorprendió ver a posteriori en videos en you tube y en diarios británicos que se pasa la vida defendiendo a la revolución castrista y añadiendo además que si no fuera por esa revolución él no habría sido bailarín sino delincuente, queriendo decir que antes de la revolución ninguna persona del color de su piel podía llegar a algo. Bueno, los cubanos tuvimos a un presidente indio-mulato durante la época en que en Europa los nazis gaseaban a los judíos. Lo que pasa es que cada cual barre para su casa, y ahora lo que le importa a Acosta, que se pone viejo, más que bailar es el negocio de su compañía en Cuba. Cash, cash... 

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