Miércoles, 22 de Noviembre de 2017
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Sociedad

Ciudades y vida cultural bajo la lupa de 'Temas'

Valió la pena esperar por el último número de Temas, la revista más importante que se edita hoy en Cuba. Con la premisa de reflexionar en torno a tópicos neurálgicos, importantes e imprescindibles de la cultura, la ideología y la sociedad, no solo en la Isla sino en el contexto universal contemporáneo, cada número nuevo es un regalo que supera las expectativas de quienes seguimos con interés sus salidas.

Por cierto, lleva un atraso considerable, de más de un año, por motivos ajenos al equipo de redacción que dirige Rafael Hernández. Pero no le reclamemos a Temas puntualidad británica; a fin de cuentas, solo La Gaceta de Cuba (otra importante publicación cultural cubana que trae al tapete asuntos de interés de la cultura insular) apenas escapa a los desmanes que afrontan hoy día todas las publicaciones cubanas para su salida justo a tiempo.

El nuevo número de Temas (85-86, enero-julio de 2016, dos en uno) dedica a "Ciudades y vida cultural" su dossier, con nueve trabajos de investigadores de Argentina, Cuba, Canadá, España, Suiza, México, y Ecuador.

Me interesa resaltar, por su vitalidad para el contexto cubano, el artículo "Participación y consumo cultural en Cuba. Una mirada desde sus ciudades", de Pedro Emilio Moras Puig y Yisel Rivero Baxter, acerca de la participación ciudadana en el campo cultural para advertir la consolidación de ejes estratégicos en en tratamiento de estos procesos en el ámbito nacional.

"Desarrollo y desarrollo cultural. Condicionamientos recíprocos", de la investigadora Tania García Lorenzo, hace énfasis en la necesidad de crear una política económica de la cultura que sustente el sistema empresarial "al asumir las nuevas prácticas y exigencias que se promueven en la economía nacional”. García Lorenzo insiste en potenciar un financiamiento que sustente los programas culturales en su más amplia acepción, y señala que el sistema jurídico cubano debe reconocer y regular las nuevas formas de producción cultural que se gestan en la Isla ahora mismo.

"Nuevos modelos de gestión cultural en Cuba", de Darsi Fernández Maceira, reconoce la aparición de esas formas de expansión de la cultura, en sus diversas plataformas, así como los liderazgos y modelos de negocio no respaldados por el Ministerio de Cultura. Para la analista, la mayoría de estos proyectos de nuevo tipo, tanto en La Habana como en otras ciudades del país, no encuentran un respaldo jurídico ni económico dentro del sector.

Este interesante artículo, además de clasificar las principales vías por las cuales surgen las nuevas variantes de creación culturales en el actual contexto cubano, detecta las principales amenazas, debilidades, fortalezas y propósitos que enfrentan y limitan su desarrollo. Como Tania García Lorenzo, Fernández Maceira pone énfasis en crear mecanismos jurídicos que permitan respaldar y no coaptar la efervescencia cultural, con una crítica explícita a la política que hoy desempeña el Ministerio de Cultura.

El dossier incluye el texto "Back from the future. Memoria, discurso y ciudad en Leonardo Padura", Premio Temas de Ensayo 2016 (Arte y Literatura), del profesor de la Universidad de La Habana Ariel Camejo Vento, y otro no menos interesante "Miami: ciudad, inmigración, etnia y cambo social", de Guillermo J. Grenie, profesor de la Universidad Internacional de la Florida, un artículo sobre el surgimiento, expansión y desarrollo de la ciudad de Miami, y los aportes culturales, económicos y sociales de la comunidad de cubanos exiliados allí desde 1959.

La sección "Entretemas" trae cinco textos de los cuales me permito resaltar "Jean-Paul Sartre y el debate ideológico sobre la Revolución cubana" (Premio Temas 2015), de Jorge González Arocha, en torno a la visita de Jean-Paul Sartre a Cuba y el debate que suscitó en 1960 una pregunta polémica: ¿qué ideología caracteriza a la Revolución cubana?.

"Los costos de la vida: (re)pensar la ciudadanía para los ciudadanos", de Ailynn Torres Santana (Premio Temas 2016), reflexiona sobre la ciudadanía cubana, las causas del alto costo de la vida en la Isla y el agotado interés de los habitantes por la participación política en el marco de la crisis económica.

De la sección "Lectura sucesiva" recomiendo las reseñas críticas "El estalinismo a debate", de Fernando Rojas y "Entre la lealtad y la legitimidad: liderazgos en la Revolución cubana", de Daniel Salas González. Este último revisa la teoría del investigador británico Antoni Kapcia (Leadership in the Cuban Revolution. The Unseen Story), sobre la política e influencia de Fidel Castro en la Isla, sus dirigentes cercanos y la incertidumbre en relación a la permanencia o no de su legado en las próximas generaciones de dirigentes.

Cierran esa sección "Propuestas para un presente-futuro de la economía socialista cubana", de Daniel Rafuls, y "Otro extraño objeto del deseo. El análisis sociocultural en la crítica de Rufo Caballero", del joven crítico de arte Ángel Pérez.

Sin dudas, este último número de Temas merece una lectura demorada, necesaria, y constituye otra invitación a una mirada nacional con ojo crítico.

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Comentarios [ 3 ]

Imagen de Anónimo

Es verdad que ustedes no entienden nada, nada... son incapaces de analizar o crear una opinión personal sobre el tema, sin ofender  o desacreditar.....no tienen argumentos,,,,,,si ahora Cuba es un desastre, la Cuba de las venganzas que ustedes  quieren será peor........que gente.

Imagen de Anónimo

Rafael Hernandez es un oportunista que va con la corriente del momento que imponga el régimen militar. Si aflojan un poco la mano, él afloja; y si aprietan, él, a lo sumo, desaparece calladito y punto en boca. Y el sicario Ramírez, que comenta, ¿Quién es y debajo de qué piedra salió?

Imagen de Anónimo

Rafael Hernández --un académico cubano arrastrado, servil ante cualquier crítica u hostigamiento que el régimen emprendió contra él y sus colegas. amigo o correveidile de académicos en EEUU que le sirven a la Inteligencia cubana como agentes o colaboradores--, en fin, Rafael Hernández deberá darle las gracias al autor y a DDC también por esta reseña de Temas. No aporta una sola crítica sobre los trabajos publicados, ni una sola. Tal pareciera que Temas necesita vender y Brian Ramírez sirve a ese propósito. Lástima. ¡Qué grado de indigencia tienen las ciencias sociales en Cuba cuando el autor asegura que Temas es "la revista más importante que se edita hoy en Cuba"! De nuevo, lástima.