Jueves, 23 de Noviembre de 2017
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LITERATURA

'The New Yorker': Dulce María Loynaz fue una de las grandes escritoras cubanas cuya trayectoria fue afectada por la Revolución

The New Yorker (TNY) definió a Dulce María Loynaz como una de las grandes artistas de la Cuba del siglo XX, "cuya carrera fue alterada permanentemente por la Revolución".

Loynaz, recuerda la prestigiosa publicación, se quedó en Cuba, en lo que los eruditos llaman un "exilio interno". Dejó de escribir y publicar su poesía y rara vez abandonó su mansión familiar en el Vedado, La Habana. 

The New Yorker promociona la antología Absolute Solitude, las traducciones al inglés hechas por James O'Connor de la poetisa.

En Absolute Solitude, que toma el título de un verso de uno de sus célebres poemas, se advierte "el tono existencial" de su obra que ha sido descrita como "apolítica".

En 1959, Loynaz, afirma The New Yorker, pudo haber sido brevemente encarcelada.

En Absolute Solitude, O'Connor cita una conversación con un amigo cercano a la escritora que corrobora este posible encarcelamiento, aunque "es difícil de confirmar mientras el Estado cubano no deje acceder a los registros de los disidentes".

"Por lo menos, sabemos que Loynaz fue acusada de apoyar a (Fulgencio) Batista, el dictador derrocado, y las ediciones españolas de sus libros fueron sacadas de la Biblioteca Nacional de Cuba", precisa la publicación de EEUU.

Su trasfondo de clase (provenía de una de las familias adineradas de la Isla) y su incapacidad para unirse al Partido Comunista "eran suficientes para señalarla como una traidora potencial".

A pesar de ello, The New Yorker señala que en esa interioridad de la obra de la poeta también había "una amenaza implícita a la ideología de la Revolución en sus primeros días".

Asimismo, la publicación de EEUU recuerda que la obra de Loynaz fue rescatada en la década del 90, tras la caída de la Unión Soviética y después de que la escritora obtuviera el Premio Cervantes en 1992.

"Pero incluso después de su muerte, en 1997, esta recuperación (de su obra) se ha mantenido ambivalente. En 2003, el Gobierno cubano invadió la Biblioteca Dulce María Loynaz y confiscó más de 1.000 libros como parte de una campaña más amplia para eliminar las bibliotecas independientes", precisa la publicación.

En la primera década del siglo XXI, la antigua casa de la poeta fue restaurada y transformada en un museo, el Centro Cultural Dulce María Loynaz.

"¿Es justificable leer su obra, la gran mayoría escrita antes de la Revolución, a la luz de su vida posrevolucionaria? Hacerlo es, en cierto sentido, claramente anacrónico, y sin embargo hay una claridad extraña en su visión del exilio interno", refiere The New Yorker.

La crítica cubana Zaida Capote Cruz, citada por TNY, ha escrito que Loynaz se silenció "debido a sus propios rasgos de carácter".

"A mediados de los 80, Loynaz en una carta a otro crítico cubano, Aldo Martínez Malo, se negó a proporcionar información para una biografía: 'Mi propio país me silenció durante más de 20 años. ¿Cómo pretender ahora que todo ha cambiado cuando estoy más cerca de la muerte que de la vida?'", concluye The New Yorker.

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Comentarios [ 14 ]

Imagen de Zoraida Marrero

La compañera Zaida Capote ha arremetido contra el artículo:http://www.rebelion.org/noticia.php?id=230545 

Imagen de Anónimo

Poco a poco se abre paso la verdad sobre Dulce Maria, a pesar de los críticos oficiales.

Imagen de Anónimo

Cuando recibio el premio Cervantes se le pregunto por que nunca se habia ido de Cuba y su respuesta fue "porque yo llegue primero".:-)

Imagen de Anónimo

Se vistió de lujo The New Yorker. 

Imagen de Anónimo

Todas estas opiniones sobre la poetisa fueron hechas en un Editorial del New Yorker o es un articulo firmado por alguien??.

Imagen de Anónimo

Estimada Zaida Capote Cruz: Dulce María Loynaz vivió en insilio porque la dictadura cubana barrió con instituciones, con posesiones  y con la unidad familiar entre tantas cosas. Imagino que es sabido los comentarios que hizo Guillén sobre la Academia, "nido de batistianos". Muchas fueron las afrentas, repito: aislamiento, exilio (Pablo)  y más. Al principio, casi inmediatamente, renunció a ejercer el derecho.  Como abogada, vió la señal de los tiempos. Ella dejó de escribir o al menos de publicar prosa porque "pareció que un rayo le hubiera caído". Es el testimonio de Arturo Doreste, el poeta, quien fue muy amigo de mi familia. Teresa Cruz  

Imagen de Anónimo

Ese expediente la Seguridad lo desapareció hace rato.

Imagen de Anónimo

Ignoremos la poca cabeza de algunos. Que alegria saber que aun despues de muerta es recordada por su grandeza, su autenticidad. Por supuesto que la arrinconaron, la dejaron fuera. Creo que ella tambien se alegraria, no era de medias tintas ni le gustaban las payasadas. Grande esta cubana cuyo asombro se transformo en lirismo y sabiduria. Dios la tenga en la Gloria. Amen. 

Imagen de Anónimo

Buenísima noticia para la cultura cubana, aunque siempre aparezca alguien como Ano. 21:21 para destilar su veneno mezquino. ¿Te negaron publicar aquí? ¿Y por qué no das tu nombre si vas a quejarte? ¿Para qué te quejas desde el anonimato sino para meter cizaña sin correr riesgo? ¡Brava, Dulce María Loynaz!

Imagen de Anónimo

¡Maravillosa noticia!