Sábado, 18 de Noviembre de 2017
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Música

Alfredo Rodríguez: 'Me siento supercontento de ser uno de los embajadores de la música cubana fuera de Cuba'

El aislamiento que se vive en la Isla le hizo "buscar otros horizontes musicales y personales", por ello en 2009 el pianista Alfredo Rodríguez (La Habana, 1985) emprendió un camino que lo llevó a Estados Unidos, país donde reside actualmente.

"Necesitaba conocer otras personas, conocer otras ideas, y ver a Cuba desde otra perspectiva. Ahora en los Estados Unidos tengo la oportunidad de verlo así, y manteniendo mis raíces, soy cubano y a dónde quiera que voy lo que expreso es quien soy; soy Cuba de alguna manera", dice el músico de visita en nuestra redacción.

La decisión de salir de la Isla surgió tras coincidir en 2006 con el productor musical estadounidense Quincy Jones durante el festival de jazz de Montreux en Suiza. Jones quedó prendado de su música y le ofreció trabajar juntos, algo difícil entonces de llevar a cabo por las diferencias políticas entre Cuba y EEUU. "Tratamos de hacer cosas, pero fue imposible estando yo en Cuba", explica Rodríguez, que encontró el momento idóneo tres años después, cuando acompañó a su padre, el popular cantante Alfredito Rodríguez, en una gira por México. Al finalizar, voló desde Mérida hasta la ciudad fronteriza de Nuevo Laredo para cruzar hacia EEUU.

"Desde el primer momento que llegué me filmaron un contrato en la compañía de producciones de Quincy Jones, y ya van a ser ocho años que estoy trabajando con ellos", indica el pianista. "El consejo que me dio Quincy fue seguir con mis raíces. La honestidad siempre por delante, en la música y en la vida. Tienes que sentirte feliz, si no te sientes feliz las cosas a la larga no van a salir, fue lo que me dijo", recuerda. "Desde el primer momento he tenido una libertad enorme".

Aunque en Cuba no tuvo la oportunidad de grabar, su primer álbum, Sonidos del espacio (2012), fue casi enteramente compuesto en la Isla, salvo algunos temas como "Cruzando la frontera", que agregó al llegar a EEUU. "Ese disco está bastante enfocado en mis experiencias en Cuba", explica, "algo que después cambia un poco con mi segundo disco, donde busqué lo que me faltaba entonces de Cuba viviendo en EEUU".

"Empecé a escuchar más música cubana estando fuera de Cuba que cuando estaba allí. Cuando estamos inmersos en nuestra cultura ves las cosas diferente o no las sientes igual, y cuando te faltan, empiezas a tratar de encontrar formas de volver ahí, y esa es una de las formas que yo encontré: buscar más música cubana, informarme más sobre mi país en general", y el resultado de eso es su segundo disco The invasion parade (2014).

En cambio, en su tercer disco, Tocororo (2016), aunque las raíces cubanas están presentes desde el mismo título, hay una necesidad de experimentar con otras sonoridades y culturas. "Mi discografía ha sido un poco mi vida, yo toco lo que vivo", señala.

"Me siento supercontento de ser uno de los embajadores de la música cubana fuera de Cuba", confiesa el artista, quien radica en Los Ángeles. La diversidad cultural que reina en esta ciudad dio pie a que en su disco Tocororo colaboren músicos de la India, el Líbano, España y EEUU.

Con referentes tan diversos como Johann Sebastian Bach, Thelonious Monk o Bill Evans, a Rodríguez no le gusta que consideren su música como jazz, porque en ella hay influencias disimiles, que van desde la música clásica —que estudió durante su formación académica en la Isla—, la música cubana de los años 40 y 50 —que escuchaba en su casa—, hasta la timba —que se popularizó en los años 90—. "El jazz y la improvisación los descubrí a los 13 años. Mi tío se estaba mudando de un apartamento a otro, y lo único que dejaron en el viejo apartamento fue un CD de Keith Jarrett, un gran improvisador norteamericano. Y desde ese momento me cautivó esa forma de crear música, que es sentarte al piano y crear, no hay nada preparado. Es como lo que hacemos en la vida, improvisar", dice Rodríguez, quien se siente "simplemente músico", sin más etiquetas.

El nuevo proyecto musical de Alfredo Rodríguez aún no tiene título. "El disco contiene composiciones mías", nos adelanta el artista, "y también hay canciones con las que yo crecí, como 'Ay, mama Inés', la 'Guantanamera', 'Quizás, quizás, quizás', 'Veinte años'. Lo que tratamos es de transformarlas un poco en lo que nosotros vivimos". También incluye una canción infantil cubana y una versión de 'Bésame mucho', pero lo demás es música original creada para el álbum, que será el primero que realiza solo a trío, con el bajista brasileño Munir Hossn y el baterista cubano Michael Olivera, los mismos músicos con los que se presenta en directo durante sus giras. "Quería hacer un disco que fuera lo que ofrecemos mayoritariamente en vivo", indica.

"Tengo la oportunidad de tocar para muchos cubanos que viven fuera de Cuba, y eso me place enormememente, pero también me gustaría tocar en Cuba para los cubanos", confiesa el pianista, que no ha recibido ninguna invitación a tocar en la Isla, ni siquiera durante los festejos por el Día Internacional del Jazz que se celebró en La Habana el pasado mes de abril, donde participó Quincy Jones.

Alfredo Rodríguez visita la redacción de DIARIO DE CUBA

'Toco lo que vivo', dice el pianista, quien nos habla de cómo sus vivencias en Estados Unidos han influido en su música y del trabajo con su mentor, Quincy Jones.

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