Lunes, 20 de Noviembre de 2017
10:01 CET.
Cine

Fernando Pérez: Las actitudes ante la realidad 'se han hecho más violentas, menos comprometidas'

El realizador cubano Fernando Pérez se despide este jueves de la Berlinale, donde ha presentado Últimos días en La Habana, la historia de una amistad inusual y al tiempo una visión de la capital cubana y sus habitantes que quisiera poder volver a revisar dentro de 10 años.

El filme narra la historia de "una amistad entre dos personajes muy distintos por su actitud ante la vida", pero unidos mucho más allá de sus diferencias, explicó Pérez en entrevista con EFE.

El director subrayó la importancia de la ubicación de los protagonistas en un contexto que considera "la parte más representativa" de La Habana, "la más popular".

Quería retratar esa parte de su ciudad "donde la gente sobrevive, con precariedades", donde los personajes se enfrentan a una situación "dura y difícil", pero siempre "con la posibilidad de ser positivos y de tener una sonrisa", explicó.

"No es la solución, pero sí es una manera positiva de enfrentar esa sobrevivencia, muy característica del cubano de hoy", dijo el realizador, que destacó cómo "todo convive sin juicios, sin juicios que a veces en otros contextos se convierten en juicios de restricción, de desaprobación, de camisas de fuerza".

En ese entorno, aseguró, es donde está "la dinámica y el termómetro de la sociedad cubana hoy".

La cinta, coproducida entre Cuba y España, gira en torno a las figuras de Diego y Miguel, que comparten un modesto apartamento en Centro Habana, sin agua corriente ni ningún tipo de confort.

Miguel se gana unos pesos lavando platos y se ocupa, junto a los vecinos y la familia, de Diego, cuyas complicaciones derivadas del sida lo mantienen postrado en la cama.

Diego intenta mantenerse optimista y con ganas de vivir, mientras Miguel se encierra cada vez más en sí mismo.

El realizador rodó en 2003 Suite Habana, un documental que mostró la vida de lugares como los que retrata ahora, década y media después, en Últimos días en La Habana.

"Yo siento que los personajes siguen siendo los mismos. Lo que las actitudes ante la realidad han cambiado, se han hecho más duras, más violentas, menos comprometidas" que en el filme anterior, señaló.

Dijo que no sabe qué va a pasar dentro de diez años, pero le gustaría estar allí para poder filmarlo y también saber interpretarlo.

"En el orden personal, yo, como Fernando Pérez y como cubano, sí quisiera una Cuba donde realmente los problemas económicos, las infraestructuras sociales, mejoraran. Tiene que haber cambios necesarios, porque la economía cubana ha tocado fondo", afirmó.

Pero también deseó "que esas nuevas inversiones, esos nuevos cambios, no traigan un cambio de otros valores espirituales" que el cubano debería mantener.

Pérez explicó que un enfoque que a él siempre le interesa, al menos en sus películas, es "ver cómo los grandes acontecimientos políticos que se cuentan en la prensa, en la historia, etc. a veces no reflejan los pequeños dramas individuales".

"Todas esas decisiones de alta política han creado muchos dramas individuales a lo largo del diferendo de Cuba y Estados Unidos que no se han contado, y bueno, para eso está el cine", dijo.

Se refería a dramas recientes como el vivido por quienes ya no se han podido acoger a la política pies secos/pies mojados que durante años "había marcado, por una decisión política, un privilegio a los inmigrantes cubanos" respecto a los de otros países de América Latina, "no justificable desde el punto de vista de la justicia".

No obstante, el fin de esa política ha generado "situaciones muy dramáticas para algunos cubanos", que habían "cifrado su destino al sueño americano", habían vendido sus propiedades para emigrar "pensando que iban a tener las puertas abiertas (en Estados Unidos) y, de pronto, se han quedado en la nada", señaló.

Para Pérez, la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca "es la circunstancia" y el verdadero problema es que ha llegado al poder "porque hay evidentemente una crisis del sistema político norteamericano" que el cineasta espera "no se convierta en una crisis global".

"Ojalá yo pueda vivir que ya la era Trump no exista", dijo.

'Últimos días en La Habana' de Fernando Pérez

Tráiler de la película del realizador cubano, la cual fue presentada en la edición 38 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.

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Comentarios [ 5 ]

Imagen de Anónimo

Lo representativo en la sociedad cubana actual (de la isla), es la doble moral, la "careta" , el "disfraz". Para sobrevivir en Cuba, ya no vivir decente mínimamente, hay que aparentar y no ser. Un país donde el disenso significa trasladar del desgobierno de los mayimbes la contrarevolucion al pueblo llano y sencillo para evitar la polémica abierta que funda y hace crecer las naciones al no denigrar a las personas y permitirles participar en el desarrollo social y la "salud" democrática en las instituciones que no siendo independientes terminan persiguiendo y humillando en su dignidad al ciudadano de a pie. En el país donde disentir se puede volver delito porque lo que encarna la dirigencia corrupta es propiciar hechos y actitudes que les sean afines y favorables. Cuando una sociedad le arrebatan y asesinan la virtud de integrarse plenamente como ciudadanos, decir o hablar de que sobrevivan "valores" es un eufemismo considerando que es una sociedad "muerta" en el tejido institucional porque no existen garantias para exponer sin coaccion o represión ideas diferentes a la esclerosada visión estatal. Se ganarán y fundaran nuevos valores cuando se deje de criminalizar los aportes en ideas diferentes a lo que oficialmente se pregona de la política interna y externa. Un estado que amputa y asesina libertades aparte de deleznable es un acto ruin y hostil contra la verdadera sociedad civil, la que funda el entramado de una nación sana y dinámica.

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Aprecio una aguda contradicción en la afirmación de este director: ¿cómo pueden ser las reacciones al mismo tiempo "más duras y menos comprometidas"? Una cosa se opone a la otra. ¿O de qué "compromiso" hablamos?Además, como dijo Baudelaire: "No se pueden levantar los ojos al cielo cuando se tienen los pies hundidos en el barro".

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“Suite Habana” fue un documental tramposo que hacía ver un pueblo cubano con pobreza, pero con aspiraciones y propósito y no al verdadero pueblo cubano, cansado de miseria y desesperanzas y que hace lo que puede por salir de aquel infierno. No por gusto ese documental fue “oficialmente” promocionado, premiado y enviado a cuanto festival pudieron acceder.

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Yo quisiera saber de qué "valores espirituales" habla Fernando; cuáles son los que hay que preservar. Porque cuando una sociedad pierde la esperanza de futuro como en Cuba, cuando un ciudadano cualquiera y de cualquier edad no la ve, los valores espirituales están heridos y graves.

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Admiro a Fernando por su talento, honradez y dignidad. Se trata del mejor director vivo del cine realizado por cubanos, lo que añade una nota de profesionalismo a su quehacer como artista e intelectual. Pero ello no impide polemizar con sus puntos de vista sobre la realidad cubana cuando habla de esos inefables "valores espirituales" que se perderían tras un cambio (se supone que a la imperfecta democracia que dejaría atrás la perfecta dictadura). ¿A qué se refiere? ¿A la cultura de la simulación? Tampoco lleva razón cuando habla de la "injusticia" de privilegiar a los cubanos que huyen del caldero castrista y sus generales corruptos. Da la impresión de que evade denunciar a los culpables de la ruina espiritual y material que avergüenza a Cuba. JPS