Miércoles, 22 de Noviembre de 2017
20:48 CET.
Literatura

Feria de La Habana: pacotilla, presentaciones sin libros e inundación de Fidel Castro

Todos los años el Día de los Enamorados coincide con la Feria del Libro y todos los años es uno de los días que más se llena de público La Cabaña, aunque no sea fin de semana. Es el día que más se venden libritos titulados Solo para mi amor, postales y hasta caricaturas hechas en el momento.

Sin embargo, este ha sido un 14 de febrero poco animado. A pesar de iniciativas como el lienzo para firmar en el día del amor, ubicado en el Pabellón Infantil, los pasteles envueltos y dedicados con tarjetas en los kioscos del parqueo, la fortaleza lució vacía en comparación con ferias pasadas.

"Es que quitaron los restaurantes de los fosos", explica Yadier. "¿Cómo voy a traer a mi novia si después de caminar por la feria no podemos sentarnos a almorzar, que es parte de la celebración?"

La ausencia de los ya habituales restaurantes en los fosos ha llamado la atención de los asistentes a la feria. Las ofertas gastronómicas se han ubicado en el parqueo de entrada, salvo unas carpas que venden helados y perros calientes y un par de carritos con refrescos dentro de la fortaleza.

"Yo me alegro", dice Miriam. "La gente venía a la feria a comer y a tomar. Ahora vienen los que quieren comprar libros".

Como Miriam piensan muchos de los que acuden al evento atraídos por la literatura. Sin embargo, ellos mismos apuntan que la medida fue demasiado drástica.

"Debieron dejar aunque sea a los vendedores de panes con jamón", opina Isabel. "Es de madre pasarse horas caminando por aquí adentro y no tener ofertas de comida para seguir. Incluso los que venimos a comprar libros salimos más rápido, porque tenemos hambre y solo podemos almorzar afuera".

Pero la razón gastronómica es solo una entre las que explicarían por qué La Cabaña está menos concurrida este año.

"El programa de la feria está aburridísimo", comenta Iliana. "No hay nada que realmente me llame la atención. Muchos libros sobre Fidel, eso sí".

"El Pabellón Infantil es lo único que puedes ver interesante", opina Estrella. "Allí siempre hay actividades con actores, escritores, premiaciones de concursos. Participan los niños de talleres literarios y de las escuelas. Siempre tienen algo atractivo, hasta actividades con la gente de Protección de Animales, que es algo bonito y útil".

Para algunos, sobre todo escritores y trabajadores del libro, las sedes externas tienen programas más interesantes.

"Yo prefiero el Pabellón Cuba", dice David. "Allá por lo menos hay lecturas de escritores y uno se entera de lo nuevo que se está moviendo".

Otros, como Luis, prefieren participar del evento de los jóvenes escritores latinoamericanos, cuyas actividades tienen sedes como el centro Dulce María Loynaz, la Casa de la Poesía y el propio Pabellón Cuba.

Por otra parte, el fenómeno de las presentaciones de libros "sin libros" sigue consolidándose en La Cabaña. Desde hace años es común que la poligrafía demore la impresión de muchos títulos por diversas razones, desde la falta de papel hasta la priorización de algunas obras por encima de otras. Muchas veces los libros llegan a la sala de presentación con la tinta aún fresca.

"Es por la cantidad de libros sobre Fidel que cayeron de fly a última hora", conjetura un antiguo trabajador del Instituto Cubano del Libro. "La capacidad del poligráfico es la misma, así que si caen libros nuevos se dejan de imprimir algunos de los que estaban planificados".

Parece una explicación lógica, pero según los comentarios entre editores, incluso algunos de los libros dedicados a Fidel Castro no se imprimieron a tiempo para su presentación.

"Esto es un desastre, la Feria cada año empeora", comentan los mismos editores.

Aunque la mayoría de los trabajadores del ICL parecen estar satisfechos con la nueva administración del Instituto, es común escuchar entre ellos el comentario: "El pobre, lo que heredó no está nada fácil", refiriéndose al nuevo presidente, Juan Rodríguez y a la Feria del Libro específicamente.

Además de la ausencia de la mitad de los libros anunciados, las quejas sobre la oferta en moneda nacional incluyen las colas que hay que hacer para comprar en la carpa principal.

"Una hora de cola para entrar, dos horas de cola en la caja", se queja un señor mayor, cansado luego de la experiencia. "Creo que no vengo más".

En cuanto a la oferta en CUC, la opinión del público tampoco mejora respecto al año anterior.

"Esto parece una tienda de fútbol y no una feria del libro", comenta Yosuán, refiriéndose a la cantidad de merchandising de equipos de fútbol en casi todos los stands extranjeros.

Camisetas, pósters, biografías y hasta balones "que parecen sacados directo del mundial", bromea Oslay, inundan la feria.

Continúan los libros infantiles con poco texto, los de autoayuda, las sopas de letras, crucigramas y sudokus, que no estarían mal si no fueran casi la única opción.

Las populares agendas Mía, ya no son tan populares, pues cada año aumentan el precio.

"El año pasado costaban 15 CUC, ahora cuestan 18", comenta una abuela que no pudo comprar la agenda para su nieta. "Cuando llegue a la casa le voy a decir: 'Mijita, Mía soy yo', pero la agenda no se la puedo llevar".

A todo esto se suma que el transporte en la ciudad está pasando por días más difíciles que de costumbre. Tanto para salir como para llegar a La Cabaña el viaje se complica.

Tamara y su mamá tuvieron que pagar 20 pesos cubanos cada una al taxi que las recogió en el Parque Central y las dejó en la parada de La Cabaña.

"Son dos minutos en taxi, pero como iba para Alamar a 20 pesos no nos iba a recoger si podía llevar a otros que le pagaran el recorrido completo", explica Tamara.

El transporte público tampoco ayuda. A pesar de los inspectores ubicados en las paradas, La Cabaña está en la mitad de cualquier recorrido, así que las guaguas llegan llenas.

"Para regresar a mi casa tuve que recibir empujones, golpes y gritos en un P11 lleno hasta arriba", cuenta una vecina de Alamar que visitó la feria el día 14. "Los libros que compré llegaron a mi casa jorobados de todo lo que me apretujaron".

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.

Comentarios [ 13 ]

Imagen de Anónimo

Metamorfosis: en los Fosos de La Cabana, donde hasta hace poco tiempo se fusilaba a patriotas, ahora se vende propaganda comunista.

Imagen de Anónimo

Ave Maria purisima madre de dios, que pero que sendos libros....caballero que obritas mas completas...de ahi pa dos Gardernias a capear la noche...

Imagen de Anónimo

Los problemas de Cuba eran el #1 y el #2. Sólo queda el último.

Imagen de Amadeus

@ 19:46Óigame tigre, que esa dominicana no está mal.

Imagen de Anónimo

Bueno si La Feria fue en La Cabana, Fidel no podia faltar, alli murieron miles de Cubanos mandados a Fusilar por El !!!

Imagen de Anónimo

No tienen que comer y se quejan de no poder comprar libros... inaudito.

Imagen de Anónimo

En esos "fosos" en los  que hoy hay retaurantes,El Che Guevara fusilaba cubanos a diestra y siniestra,la muerte allí tambien se daba vanquetes la muerte...Alli hubo orgías de sangre y sufrimientoel bobo alipio*+

Imagen de Anónimo

Inundación no, diarrea del cagalon en cenizas. Me parece mentira que al fin este hijo de puta se haya muerto. 

Imagen de Anónimo

Pues el papel de los libros de Fidela la moringuera sirven para encerder el carbón que le vende Cuba a USA! Así que ya nos ahorramos el alcohol para encender el fuego!

Imagen de Anónimo

Que hagan una feria de pan con bisté, sandwich cubano, croquetas y pastelitos de guayaba con tamales, coctail de camarones y queso con jamón serrano; y que todos los Cubanos los puedan pagar.