Miércoles, 22 de Noviembre de 2017
20:48 CET.
LITERATURA

Dos cubanos ganan el Premio Casa de las Américas

Los cubanos Reynaldo García Blanco y Emilio Jorge Rodríguez recibieron este jueves el Premio Casa de las Américas 2017, en Poesía y en Estudios sobre la Presencia Negra en la América y el Caribe Contemporáneos, respectivamente, según dio a conocer el estatal Granma.

García Blanco lo consiguió con su poemario Esto es un disco de vinilo donde hay canciones rusas para escuchar en inglés y viceversa, mientras que Rodríguez lo consiguió por Una suave, tierna línea de montañas azules.

"Para mí es un reto recibir este premio que ha distinguido a poetas fundamentales en mi formación", dijo a Granma García Blanco, quien además dedicó el lauro a sus colegas de los talleres literarios.

Una expresiva claridad de exposición y la presencia de poemas de escritura depurada, no desprovistos de un humor e ironía fueron  elementos que valoró el jurado de Poesía, encabezado por el hondureño Leonel Alvarado.

Jorge Rodríguez, por su parte, dedicó el galardón a sus amigos, los escritores haitianos.

De Una suave, tierna línea de montañas azules, el jurado rectorado por el brasileño João José Reis, consideró que mostraba "un camino para futuros estudios transcaribeños poniendo énfasis en la necesidad de profundizar en la historia de conflictos, colaboración, interdependencia y solidaridad intrarregional".

De acuerdo con la estatal Prensa Latina, en esta edición 58 del Premio Casa de las Américas concursaron unas 400 obras.

En Novela ganó el ecuatoriano Ernesto Carrión por Incendiamos las yeguas en la madrugada, un texto en el que el jurado  reconoció "un crudo y vibrante retrato social  que sondea un paisaje urbano estratificado y violento".

En Ensayo histórico-social, el premio fue para América pintoresca y otros relatos ecfrásticos de América Latina, del colombiano Pedro Agudelo Rondón por "reinterpretar el concepto de imaginario, con el propósito de pensar creativamente a la América Latina en diálogo con la tradición cultural en sus múltiples expresiones", según valoró el jurado encabezado por el dominicano Pablo Mella.

En Literatura testimonial se alzó con el premio la argentina Liliana Villanueva por Lloverá siempre, una entrevista con la periodista y escritora uruguaya María Esther Giglio, la que fuera abogada de los primeros presos políticos del movimiento Tupamaros.

En Literatura brasileña el lauro fue para Maria Valéria Rezende por la novela Outros cantos, que transcurre con el trasfondo de la alfabetización de adultos en el nordeste de Brasil.

Los premios honoríficos de Poesía José Lezama Lima, de Ensayo Ezequiel Martínez Estrada y de Narrativa José María Arguedas les fueron entregados repectivamente al ecuatoriano Raúl Vallejo, por Mística del tabernario; al peruano Aníbal Quijano, por  Cuestiones y horizontes: De la dependencia histórico-estructural a la colonialidad/descolonialidad del poder; y al colombiano Pablo Montoya por Tríptico de la infamia.

Asimismo, el cubano Yoe Suárez obtuvo mención en Literatura testimonial por Charlas en el mosaico.

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Comentarios [ 2 ]

Imagen de Anónimo

que clase cara tienen los cubanos que participan en ese premio de pacotilla, en dacedencia desde hace décadas y donde los jurados son escritorzuelos de 4ta categoria !

Imagen de Anónimo

Premios del bochorno y de la vergüenza. Premios que manchan de sangre el expediente de quienes lo reciben. Premio de la izquierda latinoamericana que desde Cuba tanta destrucción, miseria, muertes, persecusiones religiosas, homofóbicas ha traido sobre nuestra Isla y ha influenciado en el resto del nuestro continente y el mundo. Premios que apoyan la matanza de los héroes del Escambray, de Bahía de Cochinos, de los presos políticos, de los fusilados, de los cientos de miles de compatriotas hundidos, ahogados, comidos por los tiburones del Caribe. Homenaje al hambre que aún padecen nuestros compatriotas. Medalla que esconde la lucha por la libertad y los derechos humanos en nuestro suelo desde 1959, el sufrimiento de los famiiares de los presos políticos, el pánico que inundó cada hogar cubano desde entonces. Condecoración de lodo que degrada a quienes la obtienen. Algún día los erradicaremos.