Domingo, 17 de Diciembre de 2017
12:16 CET.
Televisión

'Rompiendo el silencio', otra serie en conflicto con la realidad

Después de otra telenovela brasileña, el canal Cubavisión ha estrenado la serie dramatizada Rompiendo el silencio, con guión de Lucía y Rolando Chiong, y dirección de Legna Pérez. El proyecto ha sido presentado como un alegato contra la violencia hacia mujeres y niñas. Se trasmitirá todos los martes cerca de las 10:00 de la noche, con capítulos monotemáticos.

Una de las primeras historias, Inocencia, aborda el impacto de las nuevas herramientas de comunicación, como las redes sociales, en las relaciones que establecen los jóvenes.

En este caso, una adolescente de 17 años conoce en Facebook a un hombre con quien emprende una amistad que más tarde se transforma en acoso sexual.

La chica, quien incluso le da a su acosador su número de celular, es influenciada y mal aconsejada por su mejor amiga, el personaje detonador de la trama, que la insta a estar en contacto con esta persona y hasta a enviarle fotos.

El acosador, apodado Spiderman, nunca muestra el rostro, sino un montaje con máscara y el cuerpo de otro. Ella hace otro tanto, le envía una foto con su cara y el cuerpo de una modelo en bikini.

A espaldas de sus padres, en detrimento del estudio, estas jóvenes dedican mucho tiempo a este juego, sin pensar en las consecuencias. Pero la cosa se complica cuando el personaje masculino comienza a enviar a través del celular fotos masturbándose y le dice a ella que lo haga también.

Las chicas, por miedo a que las fotos lleguen a circular en internet, deciden confesarlo todo a los padres.

El tal Spiderman resulta ser un vendedor de chucherías que siempre estaba por las inmediaciones del preuniversitario en el que estudiaban las muchachas.

La cita que finalmente pactan (una trampa para atrapar al criminal) ocurre en un parque, bajo la observación de los padres. El acosador trata de masturbarse delante de la chica, que grita para que intervenga su progenitor.

Con una solución fácil y poco imaginativa, en la siguiente escena se ve a todos saliendo de la estación policial, como si fuera un capítulo de la serie Tras la huella, donde siempre son castigados los culpables.

Pese a sus buenas intenciones, la historia resulta risible. En un país donde la conexión a internet desde los hogares es un privilegio, no se explica cómo la joven tiene acceso a una que funciona tan rápido, desde una laptop de última generación.

Los guionistas tampoco aclaran la profesión de los padres. Solo se ve a una familia acomodada.

Igual de absurdo para la realidad de la Isla resulta que el acosador-vendedor de chucherías tenga otro portátil moderno y una conexión a internet tan rápida como la de la chica.

Mostrar situaciones que nada tienen que ver con la mayoritariamente precaria vida diaria de los cubanos es una crítica frecuente a la televisión estatal.

Esperemos que los próximos capítulos acerquen a un sector de la población menos irreal y que las soluciones sean más creíbles.

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Comentarios [ 2 ]

Imagen de Anónimo

Otro mojon mas del Chino Chiong y familia. Y otra fallida produccion de la TV-Cubana que por obligacion tiene que contarle cuentos para tarados y mal realizados a la poblacion.

Imagen de Anónimo

COMO SE NOTA QUE NO HAY  LIBERTAD PARA PRODUCIR ALGO DE INTERÉS .